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viernes, 21 de agosto de 2026

LA FAMILIA REAL DESPORTILLADA

 

            Al anochecer del 17 de agosto de 2025 una sensación de alivio recorría la mayoría de los hogares bolivianos, las salas diplomáticas y las misiones internacionales. La ciudadanía había acudido a votar con disciplina, orden y en paz. A través de las urnas despidió a un partido que había logrado gobernar casi sin oposición por dos décadas, el periodo más largo de gobiernos constitucionales con una sigla única, solo dos presidentes y ministros que envejecieron en sus cargos.

            El ganador, Rodrigo Paz Pereira, celebró rodeado de pobladores humildes. Al poco se conoció que alguno de los que lo vitoreaban robó su celular en pleno festejo (¿una señal?). Venció en la segunda vuelta y en noviembre juró como presidente.

            Un video se hizo viral con la (supuesta) voz de un Gilberto Hurtado (sonoro apellido) ofreciendo puestos en empresas públicas claves, a cambio de sumas de dinero. Otros nombres cercanos a la campaña de Paz aparecieron en situaciones similares (¿otra señal?). Paz pidió un proceso penal; ¿en qué habrá terminado?

            A lo lejos, únicamente conocido por los especialistas electorales, aparecía un hombre calvo, experto en campañas electorales con métodos sucios. Lo presentaron como el “profe” de la hija Catalina.

            Al anochecer del 17 de agosto de 2026, tres disparos sonaron en el ingreso de un hotel en Santa Cruz de la Sierra, ciudad sumida en los últimos meses en acciones de sicariato, con similares características a los carteles colombianos de los 90.

            La población boliviana, asombrada, conoció poco después y de forma intensa, contradictoria, confusa y llena de adjetivos que la (supuesta) víctima era la amante del hombre más fuerte del gobierno surgido hace apenas un año, el argentino Fernando Cerimedo. Parecía un culebrón mexicano de los 80.

            Ni el famoso caso de espionaje y contraespionaje, sexo, cabarés y mentiras de Christine Keller y el ministro británico John Profumo, que inundó las revistas rosas de nuestras madres en los 60, tuvo tantas telarañas como el tablero de Cerimedo. Keller no se hacía Photoshop, era bonita por naturaleza, pero en su cama dormía más de uno, entre ellos un espía soviético y ese detalle precipitó una crisis política de proporciones en medio de la Guerra Fría.

            Nada nuevo bajo el sol.

            ¿Acaso no fue una mujer la que desencadenó la caída de Evo Morales en 2016? Según sus biógrafos, la presencia de un alto ejecutivo chino en las sábanas de Gabriela Zapata enturbió la historia de amor con el indígena. El exceso de cirugías terminó por deformarla, más que los pocos meses que pasó en la cárcel por falsos testimonios.

            Cerimedo fue tratado por el gobierno de Paz como un héroe, a pesar de las causas judiciales que tiene pendientes en Argentina, Chile y Brasil. Su esposa encara igualmente acusaciones complicadas en Buenos Aires por asuntos ligados a instituciones públicas, proveedores de hidrocarburos, lobbies para contratos y otros.

            Se convirtió en el invitado estrella de las fiestas, como la boda de la hija del ministro que aprovechó para convertir el acontecimiento familiar en gran vitrina de sus (supuestas) relaciones con el Jet set criollo. Fotos por acá, fotos por allá.

            Fernando fue tratado como un amigo íntimo por toda la familia, incluso por el hermano del presidente Jaime Paz Pereira, quien trabaja en la CAF, el Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe. El abogado del argentino afirmó el miércoles que la CAF pagaba a Cerimedo como consultor externo. La entidad emitió un comunicado público desmintiendo esa noticia, negando cualquier vínculo laboral con él asesor de Paz.

            A su turno, la hija de Rodrigo, Catalina, se convirtió en el enlace más directo de Cerimedo con los operadores de comunicación en los ministerios. No ocupa un cargo en el poder ejecutivo, pero ejerce su poder familiar. ¿Saldrá en defensa del acusado de enriquecimiento ilícito? ¿Se apartará? ¿Quién la orientará ahora? ¿Qué sabía de la relación violenta de su profe con una mujer que también andaba por Palacio? ¿Escuchó las anteriores denuncias? ¿Hizo algo?

            Las acusaciones, por el momento sin pruebas ni datos confiables, alcanzan también a la esposa María Elena Urquidi y a su entorno. ¿Qué base sirve para semejantes afirmaciones? ¿Cuál es el verdadero motivo? El embrollo está todavía caliente y faltan capítulos. Muchos anuncios oficiales quedaron en nada en otros asuntos, pero ahora es fundamental para la continuación del gobierno que estos extremos sean investigados, empezando por las cisternas del 8 de noviembre y la gasolina basura.

            Mientras guarda silencio el presidente Rodrigo Paz, el principal responsable de la presencia de un extranjero ligado a Buenos Aires, Washington y Tel Aviv en espacios de decisiones políticas de valor geoestratégico para Bolivia, peor ahora sin el contrapeso de un José Luis Lupo y con la cercanía de un Fernando Aramayo.

           

 

viernes, 12 de junio de 2026

TODO CERIMEDO MUERE POR SU CLOACA

 

            Al ingresar a la Casa Grande del Pueblo, Rodrigo Paz declaró: “Esto es una cloaca”; “cloaca de dimensiones extraordinarias”. Excelente titular para portadas. Se refirió así al anterior régimen, convertido en el enemigo principal, el malvado en la típica polarización moderna.

            La expresión fue ampliamente citada. Parecía sincera entre otras ya usadas como “el Estado tranca” que surgió en el siglo pasado; o la patria, la patria que repetía Jaime Paz recordando al abuelo benemérito; o el carajo que se ha puesto de moda; o la oferta de cambiar en un solo día la crisis porque “100 días son demasiado tiempo”. “Que venga el Estado que está al servicio de la patria”.

            En vez de una estrategia de desarrollo económico y social, Paz presentó el D.S. 5600 “Destapando el Estado Cloaca” sobre contrataciones directas. El ministro José Luis Lupo, el canal estatal, los comentaristas oficialistas, repitieron el adjetivo.

            Pero he ahí que la marca de origen duró poco. Fernando Cerimedo, el asesor omnipresente del primer mandatario soltó una frase histórica para difundir en todo el continente: “lo que piden los sectores movilizados son cloacas”.

            Muerte por su sumidero. Las críticas y censuras aumentaron más allá de las redes. Un grafiti en un muro en el centro paceño lo describe: “Cerimedo: tú eres la cloaca”. Los comentarios sobre el ignorante asesor se desbordaron. Así que él era el traumado por los albañales, al punto que puso cualquier cifra para contar cuántos bolivianos tienen acceso al desagüe de inmundicias. Son muchas las intervenciones sobre el asunto.

            En las declaraciones del poderoso asesor es posible detectar tu falta de inteligencia; lenguaje limitado, frases hechas. Lo que seguramente le sobra es la ambición, característica de los militantes MAGA que destrozan el orden mundial.

            Las alcantarillas parisinas acompañaron a Los Miserables del siglo XIX. El plano de las redes cloacales de Montevideo fue una carta ganadora durante las fugas de los presos tupamaros. En este momento, en Bolivia el argumento de los deshechos como movilización de las demandas populares lleva a otras fábulas.

            Paz contestó el año pasado que conoció a Cerimedo porque era el profesor de su hija. Catalina fue presentada como una campeona de la campaña, tal como Barak Obama felicitó en su momento a sus hijas. ¿Será? Paz aseguró que no tenía dinero para invertir en publicidad. Entonces queda la duda; por qué Cerimedo se presenta como victorioso.

            Sin embargo, por la boca/pozo del propio argentino se conoce que ya “trabajaba” en Bolivia un año antes de las elecciones. Aparentemente cerca de Jaime Dunn, merodeó también la campaña de Jorge Quiroga hasta aparecer junto a Paz. O sea, no vino por ser profe de la niña. Más bien hay indicios de que fue enviado por alguien con amplios poderes continentales. ¿Con qué visa entra al país? ¿Cómo turista? ¿Declara en migración el objeto de su visita? No figura en la administración pública, pero tiene el permiso para ordenar reuniones de alto nivel, llamar a secretarias en todo el gabinete, citar a ministros. Lo ven pasear de arriba abajo por la Casa Grande del Pueblo.

            ¿Quién le paga? Paz Pereira con su salario de 24 mil bolivianos, reducidos a la mitad a partir de esta semana. ¿Con qué vivirá? ¿O será que el pago es en especie? Hasta la fecha ninguna autoridad ha explicado por qué se compró gasolina basura, por qué se siguieron contratos similares al pasado empeorados con las especificaciones. ¿Por qué tanta mentira?

            Algunos analistas que hablan de “golpe de estado” para argumentar contra los bloqueos se olvidan de citar el factor clave que significó la gasolina sucia para miles de familias y miles de transportistas en todo el país. Fue la ficha mal movida, de impacto relámpago (se acuerdan a Rodrigo declarando: ¿Por qué hicieron sufrir al país?, mientras desfilaban supuestas cisternas y decenas de autos bocinaban festejando). Ahora asoma el negocio de las losetas (que nadie pidió), peor que el de las canchitas sintéticas; alguien ganará mucho.

            Como ya se dijo, Cerimedo seguirá ahí porque es el Business Manager. Paz podría ofrecer la cabeza del asesor para bajar la tensión, pero no lo hará, a pesar de todo su opaca hoja de vida. Igual sucede con el canciller Fernando Aramayo, el Olañeta del gabinete. Jaime Paz tuvo hasta el final un asesor francés, Evo Morales a varios cubanos, David Choquehuanca a un gringo que dormía y se bañaba en la Cancillería. Sin embargo, ninguno estuvo tan ligado como Cerimedo al poder imperial y a empresas oscuras, de los cuales nos alerta el papa León XIV. Y ojo con el poder reservado a las esposas.

            En cada conflicto hay dimensiones regionales. Por ejemplo, los intentos para modificar los regímenes de propiedad de la tierra comunitaria aparecen también en Chile contra las tierras de los mapuches para convertirlas en “productivas”. A los manifestantes que salen en su defensa los declaran “incivilizados” y les hacen control facial como en la época del Plan Cóndor. Moverán las fichas en Colombia y en Perú, como ya hicieron en Centroamérica.

            Cerimedo no sirve para entender Bolivia. Calcularon que un decreto ómnibus no lo leería nadie, pero los obreros le encontraron las mañas; que había que esperar a las elecciones subnacionales, pero sus candidatos fracasaron; que la Selección se iba al Mundial de fútbol y todos felices; siempre se puede culpar de todo a Evo.

            O el nuevo bolillo: el “narcoterrorismo”, bautizado en la reunión patrocinada por Donald Trump. Peligroso invocar tanto a la paja sin ver la viga en el propio ojo.

 

viernes, 1 de mayo de 2026

EL SÍNDROME DEL TERCERO

 

DESDE LA TIERRA

EL SÍNDROME DEL TERCERO

LUPE CAJÍAS

 

            Circula una fotografía de familia, entre otras, de la visita del rey Felipe VI al Estado Plurinacional de Bolivia, el pasado 12 de marzo, en la cual posan la comitiva española, el presidente Rodrigo Paz Pereira, rodeado de sus inmediatos colaboradores, custodios uniformados y secretarias del gabinete.

            No sale el vicepresidente constitucional Edmand Lara, al cual se le atribuye buena parte de los votos que dieron la victoria a Paz; esos votos decisivos en los sectores sociales y territorios que en estos días protestan contra el gobierno. El tiktokero está silenciado.

            ¿Cuáles de esos ministros participaron en debates doctrinarios del Partido Demócrata Cristiano? El PDC es la sigla del binomio ganador de octubre. Sin embargo, los militantes de antaño están marginados de la escena.

            En cambio, varios rostros recuerdan a la campaña del que quedó tercero en la disputa. En una especie de cambalache, el vicepresidenciable que quedó fuera del balotaje es el superministro con competencias que le permiten ser un puente de relacionamiento con el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y la sociedad civil. Es un hombre con gran conocimiento del país y su nombramiento despertó simpatías, confianza, credibilidad.

            En las últimas semanas se lo escucha poco, casi nada.

            ¿Quién gobierna, quién da la línea, quien señala el norte, quién escribe la hoja de ruta, quien toma decisiones de corto, mediano y largo plazo?

            En 1989, Jaime Paz Zamora con la sigla del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) quedó tercero en las elecciones. Con una maniobra que incluyó cruzar ríos de sangre ocupó la presidencia. Tal como eran las normas electorales de esa época, el Congreso Nacional eligió vicepresidente al candidato que salió segundo, Luis Osio Sanjinés, del PDC.

            Osio fue el acompañante ideal. Se ocupó de fortalecer al Parlamento, fomentó cantidad de iniciativas para promover y publicar reflexiones sobre la realidad nacional junto con analistas, periodistas, constitucionalistas. Aconsejó a Paz Zamora institucionalizar la Corte Electoral con ciudadanos notables y otras medidas para fortalecer la democracia.

            Por su parte, el líder del MIR se rodeó de ministros con reconocida experiencia para cada área como Gustavo Fernández, Enrique García, David Blanco, Carlos Iturralde, Oscar Zamora, Mariano Baptista, Mauro Bertero, Manfredo Kempff, Mario Paz. Fue un periodo con pocos conflictos sociales, aunque con turbulencias en el área de seguridad y con el creciente narcotráfico.

            Esos trueques de perder y ser presidente, de ganar y gobernar con los perdedores hace recordar esa frase de un escritor casi olvidado: “la historia se repite, primero como tragedia y después como caricatura.”

            En la foto de marzo sonríe el entonces ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli Monroy, uno de los bolivianos con mayor experiencia internacional que cubre cuatro continentes, desde Costa Rica a Afganistán, de Sudán a Uzbekistán, además de aportar a las principales instituciones mundiales relacionadas con el petróleo y el gas. Tiene esas hojas de vida que sorprenden, formado en la Universidad Católica Boliviana de La Paz, llegó tan lejos que parece imposible. Pudo quedarse a trabajar en cualquier país del mundo.

            Quiso compartir su experiencia retornando a la patria, la patria, pero fue despedido con modales poco elegantes. Paz Pereira tiene mala reputación como hombre de lealtad con sus colaboradores. Este ejemplo es dramático.

            En la esquina de la foto aparece un rostro forastero. ¿Qué hace ahí en la escalinata del Palacio de Gobierno? Es de piel clara y rostro pequeño, viste con terno y corbata impecables, calvicie incipiente. Es serio. Mira hacia abajo. No es de la delegación española ni ocupa un cargo oficial en el gobierno boliviano.

            Quizá quiso verse en la fotografía para mostrarles a sus amigos -Jair Bolsonaro, Javier Milei o Donald Trump- que él también estuvo con el monarca descendiente de la Casa Borbónica, de las casas reales europeas, de la estirpe de los reyes católicos. No todos los días se almuerza con un rey.

            De él se cuentan cada vez más anécdotas: viene y se va, llama a ministros, habla con políticos, sube y baja, está acá y está allá, al punto que se especula que sus consejos (¿órdenes?) provocaron más de una renuncia.

            De la foto puede ser que nadie quede en pocos meses: secretarias despedidas, crisis de gabinete, cambios en los altos mandos policiales y militares. Hasta suenan voces presionando para la renuncia del propio presidente Rodrigo Paz.

            En cambio, el sutil emisario de la Casa Rosada y de la Casa Blanca no se moverá. Es época de los lobistas, no de los políticos.

            “Cuando los bolivianos despierten, Fernando Cerimedo todavía estará ahí”.