viernes, 27 de septiembre de 2019

¿CUÁNDO SE QUEBRÓ EL ALMA ORIENTAL?



            Mientras aún crepitan, después de tres larguísimos meses, los árboles hechos leña del bosque seco chiquitano, muchos se preguntan qué pasó, por qué pasó, cómo se llegó a ese extremo, cómo fue posible que el fuego consuma millones de hectáreas.
            Los especialistas, científicos y las instituciones ecologistas con experiencia son las fuentes más confiables. En todos los casos se describe un desastre de consecuencias en el corto, mediano y largo plazo para los seres humanos, las especies animales, la flora y para la política, la economía, la cultura. El futuro dará las respuestas más acertadas.
            La interrogante emocional es la que enoja.
            La Chiquitania es para Santa Cruz como el Illimani para La Paz. Nadie podría imaginar la montaña de luz derretida. No es sólo el ecosistema que representa para la vida de los paceños, sino que esconde el “ajayu” de la urbe. Sin el nevado no hay ciudad del cielo.
            A inicios del Siglo XX, cuando La Paz afianzaba su liderazgo nacional, los liberales dieron forma a esa presencia intangible combinando la arquitectura y la tecnología del centro europeo con una visión permanente hacia el Illimani. De ahí el trazado de las avenidas modernas en el centro, los parques en Sopocachi, el Montículo.
            Alrededor de la montaña se tejieron los himnos, los tangos, las poesías, las películas y las pinturas. Ahora empresas chinas cercan sus entrañas.
            Mientras, la Chiquitania representa la fundación, el origen de la cruceñidad. Así lo entendieron poetas, músicos, científicos. Plácido Molina no solamente motivó la recuperación patrimonial de las misiones jesuitas, sino que reflejó el alma oriental alrededor de la floresta, las iglesias, los ángeles de colores, los violines y las orquídeas.
            Los que hemos recorrido y amado la región sentimos que algo intangible murió con los incendios, algo muy profundo, irrecuperable.
            Columnistas como Carlos Valverde, Tuffi Aré, Paula Peña, Carlos Hugo Molina intentan, con matices, explicar qué falló. Escriben desde el duelo porque sienten que atrás quedaron los valores de la solidaridad, del bien común. “Tenía que suceder” apunta Valverde comentando que “llega a su fin la caminata de los intereses colectivos que mantuvo cohesionada a la sociedad civil cruceña”. El imaginario colectivo está rajado.
            No es suficiente culpar a los forasteros por ocupar tierras. Es el espejo el que provoca la melancolía. Los cruceños expresan en su pena la urgencia de mirarse a sí mismos. ¿Qué se quemó con todo este fuego?
            El asesinato de Noel Kempf Mercado develó la convivencia citadina con el narcotráfico y sus prósperos negocios. La reacción en los años ochenta no fue suficiente para desmontar esa relación basada en la tolerancia al dinero de origen oscuro.
            La actitud servil de Percy Fernández/Angélica Sosa frente a Evo Morales retrata una alianza perversa basada en intereses y no en ideales. El regalo del caballo del sector productivo más conservador al presidente otrora despreciado y los discursos de Oscar Ciro Pereira Salvatierra resumen el grado de ambición de la élite para enviar carne a los chinos, a cualquier costo.
            Como apunta Aré el cuestionamiento llega a las estructuras sociales cruceñas, al camino abortado de las autonomías, al enojo colectivo contra sus propias autoridades.

lunes, 23 de septiembre de 2019

ESTE LUNES 23 DE SEPTIEMBRE FRANCESCO ZARATTI EN EL PROGRAMA
DETRAS DE LAS MONTAÑAS
CONDUCE LUPE CAJÍAS
RADIO ON LINE ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS DE BOLIVIA

ROMPIENDO LA CENSURA PREVIA

16.OO A 17: 00

web APLP


viernes, 20 de septiembre de 2019

¿QUIÉN LE TEME A LA ENCUESTA TAN FEROZ?




            Parecía que el lobo llegaba al redil de las ovejitas del Tribunal Supremo Electoral. En otras ocasiones los vimos desorientados y confusos. El pasado miércoles 11 los rostros estaban asustados y la vocal Lucy Cruz tropezaba al leer un comunicado para sancionar la difusión de una encuesta preelectoral.
            ¿Por qué esa reacción rápida, conjunta, contundente y amenazadora? He aquí algunos antecedentes.
            Evo Morales desconfía de las encuestas pues al menos en dos oportunidades los sondeos dieron porcentajes muy inferiores a los resultados reales (2002, 2005). Fallaron las proyecciones, no el conteo oficial a cargo de la entonces Corte Nacional Electoral. Las encuestas podían ser criticadas, nunca censuradas.
            Ahora es diferente. Entonces el árbitro electoral estaba conformado por profesionales que sabían leer y sumar y gozaban de prestigio y confianza ciudadana. Ese detalle comenzó a cambiar con la presidencia de José Luis Exeni (2008-2009) cercano al MAS.
            Las cortes que estuvieron a cargo de los procesos electorales desde 2010 a la fecha no consiguieron superar las dudas de los electores. Se sucedieron muchos incidentes hasta la presidencia de Katia Uriona y el retorno de Exeni. El tufillo a oficialismo continuó con el grueso de los funcionarios ligado al evismo. Sin embargo, primaba un compromiso profesional de muchos de ellos hasta que permitieron la candidatura del binomio derrotado en el referéndum 2016.
            Las renuncias sin explicaciones transparentes y el rol del vocal informático del TSE, Antonio Costas, aumentaron las dudas. Extrañamente él fue el primero, en abril pasado, en anunciar que los problemas internos del TSE podrían afectar la administración de las elecciones de 2019. ¿Quién filtró esa carta? ¿Qué intenciones había en estas típicas jugadas envolventes del MAS? ¿Qué advertencia era?
            La sombra del fraude empañó el proceso con más declaraciones, decisiones, acciones y contradicciones dentro del tribunal nacional, los tribunales departamentales, las notarías, el aumento de registros, la subida de votantes en Santa Cruz, en Buenos Aires, el acarreo de votos. Aparecieron encuestas chimbas a favor del MAS.
            Por ello surgió una iniciativa ciudadana de una veintena de instituciones. Si bien aparecen en primera fila la Fundación Jubileo, la UMSA y Canal 13, están la UPEA, la UGRM, la UCB, la UMSFX en lo académico; en la difusión, canales universitarios, ANF, ERBOL, Aclo, Radio San Miguel, Radio Esperanza, Diakonía. Es decir, entidades que llegan también al área rural dispersa.
            La difusión de la encuesta que mostraba que el apoyo al MAS no sube del 30% de los resultados de las elecciones judiciales era grave. El TSE parcializado no podía permitir que aumente la sensación térmica del fin de la era Evo, ya calentada por el desastre en la Chuiquitania.
             Pero eso no es lo que más asusta al TSE. El gran miedo de los vocales es al control ciudadano organizado, científico, que tendrá resultados a boca de urna el 20 de octubre. Ante la falta de coordinación de los delegados partidarios, “Tu Voto Cuenta” es la mejor garantía contra el fraude. Por eso hay que cortarle la cabeza, no importa el precio.


            



           

viernes, 13 de septiembre de 2019

INCENDIARIOS VRS. INGENUOS



            “Medidas que impulsen más el crecimiento del sector agropecuario, la ley de apoyo a la producción de alimentos y sustitución de bosques, que fue una medida histórica, lo saben ustedes. Hubo gobiernos, incluso había presidentes cruceños, que nunca se atrevieron a tomar una medida de este calibre. Que en los hechos significó una especie de amnistía para las personas que habían quebrantado la ley al hacer desmontes. A través de esta ley se legaliza ello y hay un compromiso para producir más. De ahí que surgió la propuesta de avanzar a un millón de hectáreas por año”.
            Cálculos del vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera. Tras el incendio de un millón de hectáreas del bosque podrá decir, como el tartamudo del cuento chapaco: “Está vez estoy feliz, porque no mei equivocao”. Hectáreas con vocación forestal que son y serán arrasadas con el modelo económico y el programa de gobierno del Movimiento al Socialismo, MAS.
            Me hace recuerdo a otras declaraciones igualmente relacionadas con la Agenda 2025. “Todos tienen su carrito, chuto, pero tienen”, felicitó AGL a estudiantes en Chulumani. “Ahora que venía en el helicóptero veía gente, pero veía más movilidades que gente, todos tienen su carrito, chuto, no importa”.
            No interesa que ese mismo municipio no tenga alcalde hace meses, sumido en el abandono, aislado aún más después del fracaso de los ingenieros militares en la pavimentación de la carretera a La Paz. Este año ni hubo procesión en homenaje al patrono San Bartolomé porque la basura copaba la plaza. ¡Qué importa el saneamiento básico a AGL o a las campañas del Ministerio de Comunicación!
            En catorce años se ha destrozado la institucionalidad del país, cada vez a un precio más alto. ¿Para qué existe la Aduana si el propio vicepresidente felicita a los que pagaron coimas en la frontera y en cada tranca para tener su carrito chuto? Vehículos secuestrados a presuntos narcos terminan en manos de ¡jueces!
            El FNDR se dedica a dar dinero al candidato masista para que asfalte calles paceñas sin consultar a la junta de vecinos legal, al POA municipal, a las autoridades elegidas legalmente. La normativa de autonomías municipales está añicos.
            El Ministerio de Planificación y Desarrollo se encarga de financiar proyectos de cultura con base en proyectos (alguno “pre-fabricado”) para competir con las alcaldías, (sobre todo con La Paz), mientras el Ministerio de Cultura se dedicó más a organizar carreras de autos y motos y entregar dólares al museo ególatra que nadie visita.
            Se conocen vanos esfuerzos de la sociedad civil organizada y de particulares para enfrentar los incendios provocados por turbas trasladadas para votar por el oficialismo. Así cambiaron el escenario político de Pando, no su desarrollo humano o social.
            ¡Ingenuos! Los incendios son parte del programa del MAS y cada día se complementan más detalles sobre ello. Sustitución de bosques, “nadie se atrevió a una medida de este calibre”. Así se hará, cueste lo que cueste.
            Mientras, dos personeros ligados otrora a las fuerzas banzeristas y hoy furibundos masistas ingresan en concurso. Uno dice que en 200 años no habrá otro presidente como Evo Morales; el otro corrige, “en 500 años”. Los ciudadanos contestamos: “con ustedes en 50 años no habrá ni evos ni evas, ni bosques, ni agua para beber ni aire para respirar”.
           

viernes, 6 de septiembre de 2019

EL HOMBRE QUE ODIABA A LOS ÁRBOLES, EL HOMBRE QUE NO SABÍA CALCULAR



            Parodiando dos grandes obras latinoamericanas podríamos escribir la triste novela sobre “El Hombre que odiaba a los árboles” y su compañero “El Hombre que no sabía calcular”, en el recuento de la tragedia que vive Bolivia desde hace un mes.
            Muchos no alcanzan a imaginar cuánto significan 1,200.000 hectáreas chamuscadas; quizá dos millones, como dicen últimos informes de agencias especializadas. ¡Es la superficie de La Paz, El Alto y alrededores! ¡Es la mitad del territorio de El Salvador! ¡Es más que la tercera parte de Bélgica!
            Es doce veces la superficie de El Vaticano. ¡Cómo lloraría la humanidad si fuesen cenizas los palacios y las alfombras, la capilla y los frescos renacentistas, las madonas y las cúpulas redondas! ¿Acaso un árbol no tiene una historia parecida, de vida, de estética, de frescura, de bienestar para los demás?
            En Bolivia arden los bosques porque desde el Palacio de Gobierno se alentó una retórica contra las reservas forestales; contra los parques nacionales (incluso los pioneros, declarados como tales en los años 30 del Siglo XX); contra las áreas protegidas creadas en los años noventa cuando Bolivia era más consciente de su naturaleza generosa.
            En 2011 Evo Morales mandó frenar con grupos de “interculturales” (sofisma para llamar a colonizadores, cocaleros del Chapare) a una marcha pacífica de familias indígenas de tierras bajas. ¿Qué demandaban? Respeto al bosque, a la floresta, al río. Ese agosto fueron asediados, hostigados, detenidos hasta el cerco tenaz a fines de septiembre.
            El Servicio de Áreas Protegidas está bajo el mando de Abel Mamani quien carece de trayectoria sobre este asunto. ¿Cuántos guardaparques fueron despedidos? Se han dado innumerables pasos para hundir esas reservas.
            Dirigentes de “campesinos” piden una y otra vez que se abra para la explotación agrícola al Madini, el territorio más diverso de Bolivia, ya amenazado con proyectos de hidroeléctricas. Mientras los cultivos de coca han llegado hasta Pando, donde actuaba ADEMAF bajo el capitán Juan Ramón Quintana.
            Hace tres años; hace un año; este enero escribí lo que vi con mis propios ojos, grupos de chapareños abriendo zanjas en el parque nacional de San José, en Roboré, en Santiago de Chiquitos. Se conoce que instituciones oficiales como el INRA o ATT dejaron que los colonos reciban tierras sin coordinar con lugareños. ¿A cambio de votos que alteren las tendencias históricas? Otras entidades acarrearon masistas a la Chiquitania a cambio de parcelas, hoy “chaqueadas”. ¿Algún tribunal los juzgará?
            Hace diez años vi letreros por Aguas Calientes dando gracias a militares venezolanos por una acción cívica. ¿Quién autorizo eso? Aterrizaban tantos aviones caraqueños y nadie dijo nada. Mientras los chinos desangran al Illimani y matan jaguares para ganar unos dólares, impunemente. Calla la viceministra de Medioambiente Chintia Silva, tan ocupada persiguiendo a opositores.
            La prensa internacional, incluso medios tan moderados como The Guardian o la DW comparan a Morales con Bolsonaro, peor aún, por tener doble discurso. Una nota lo llama “asesino de la naturaleza”. Él apoya sembradíos de coca no de árboles.
            Mientras su compañero Álvaro García Linera, que ya no sabe ni sumar dos dígitos, ofrece arrasar con la selva (“asunto de los imperios”) y entregar millones de hectáreas por año a la voracidad de ganaderos, sus mejores aliados.
            Si pierden en octubre no se ocultará el sol; si ganan, arderán los últimos bosques.