martes, 21 de abril de 2026

ESCRIBIR SOBRE PAPEL MANCHADO

 

            Qué apuro del ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Mauricio Zamora Liebers, para convocar a una reunión de alto nivel sobre el corredor bioceánico ferroviario sin mostrar antes una evaluación profunda de lo sucedido con los trenes que transitan por el territorio boliviano en los últimos 20 años.

            El asunto tiene una trama poco exitosa. En 2016, bajo el paraguas de la inexperta UNASUR, se anunciaba que en 2024 estaría terminado el tramo boliviano de esa vía de integración con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El proyecto preveía que después de un siglo se solucionaría el postergado ferrocarril para unir Cochabamba y Santa Cruz. Ferrocarril que a la vez conectaría el Occidente con el Oriente, las montañas con las llanuras, las fronteras con Perú, Chile y Argentina con las principales fronteras con Brasil en el sudeste.

            La historia de los ferrocarriles bolivianos, del rol de Simón Patiño, de los españoles, de los ingleses, del sueño de llegar al Beni y de los esfuerzos para vencer los obstáculos en Aiquile está registrada en los archivos de la Sociedad Boliviana de Ingeniería (SIB) y en libros de expertos como Mario Arrieta, Manuel Contreras y otros. No es este el espacio para repetirla.

            En los últimos quinquenios, como sucedió con otras áreas del transporte, apareció en escena el paraguayo venezolano Carlos Gill Ramírez y el grupo de venezolanos y bolivianos que desde el inicio del gobierno de Evo Morales lograron capturar los mercados más importantes del Estado.

            El primer embajador chavista acreditado ante el Proceso de Cambio tuvo la habilidad de invitar a los inversionistas que simpatizaban con el socialismo Siglo XXI. Esa es la última fase del capitalismo, la más salvaje, que reniega de los ricos para disfrazar sus propias ambiciones; para acumular dinero y bienes con negocios ligados al Estado.

            Como en otros países bajo gobiernos similares, las compras de periódicos, cadenas de televisión, agencias, revistas, portales en internet, forman parte del esquema. Es una operación tan enorme, con tantos tentáculos, que apenas se intuyen algunos casos, algunos nombres. Los libros que los analizan no alcanzan a abarcar al continente, además de los insumos españoles, rusos, iraníes.

            Acompaña a estos grupos de poder político y económico un tufillo incómodo, opaco, al borde de los ilegal, rebalsando lobbies, amistades, intercambios, incursiones externas: Gravetal en Santa Cruz, el Teleférico en La Paz, los radares que debieron funcionar en todo el país, la compra de las empresas que habían capitalizado las ferroviarias andina y oriental. También se abre otra ventana que aumenta esa tendencia a oligopolios y monopolios con el anuncio que Gill quiere entrar al potencial del litio potosino aliado con Marcelo Claure.

            Para cada tema hay mucho para investigar dentro y fuera del Estado, empezando por informes de la Unidad de Investigación Financiera (UIF). Si el gobierno de Rodrigo Paz quiere entrar realmente al fondo de las transacciones millonarias de la época del Movimiento al Socialismo (MAS) en el poder, debería comenzar con estas cloacas.

            Sin embargo, parecería que el rechazo al masimo se detiene cuando se entrecruzan otros objetivos. Ni Evo, ni Luis Arce gobernaron solos; muchos fueron sus aliados.

            Así como existe conflicto de intereses cuando un funcionario público pasa directamente, con la información que conoce, a una empresa privada ligada a la misma área, se debe aplicar la misma vara para aquellos empleados que pasan al Estado para seguir desde ahí ocupados con los objetivos que manejó su antiguo empleador.

            El periódico El País de Tarija ha difundido un amplio y documentado dossier sobre los manejos en las vías ferroviarias bolivianas. Entre los temas está el de dos de sus ex empleados: el actual ministro de Economía y Finanzas Públicas José Gabriel Espinoza Yañez, y la flamante Coordinadora Interina de la Unidad Técnica de Ferrocarriles (UTF) Cynthia Martha Aramayo Aguilar. Ambos ocuparon altos cargos de decisión en la empresa controlada por Gill Ramírez. Ahora trabajan para el Estado en el mismo tema.

            Otra vez los pasanakus quedan “en familia”, amigos, paisanos. Esos lazos incestuosos que en su momento se atrevió a denunciar Jacques Trigo Loubiere, cuando las superintendencias funcionaban con independencia; cuando el estado se preocupaba por modernizar la economía y contratar a personal calificado.

            Zamora Liebers tiene bajo su responsabilidad temas altamente sensibles como la vivienda, las telecomunicaciones y el transporte. Quizá sería mucho más importante para el boliviano de a pie que se preocupe primero por las carreteras y por los caminos nacionales que siguen en pésimas condiciones.

            La interconexión bioceánica es de gran impacto, incluyendo los efectos en el medio ambiente. La forma precipitada en la que se la está abordando no parece una buena hoja de ruta.

sábado, 11 de abril de 2026

EL CLAMOR CRISTIANO

 


“¡Que el Señor les dé la paz y les bendiga a todos! 

“Hoy en Jerusalén estamos viviendo una Pascua muy diferente y extraña, sin reuniones, sin gente, de muy bajo perfil, si se me permite decirlo así. Por lo tanto, es muy difícil sentir el ambiente de la Pascua, esa atmósfera de alegría y júbilo, donde la gente se reúne para abrazarse y enviarse saludos y bendiciones en el Señor Resucitado. 

“Aun así, es el Domingo de Pascua, y en Jerusalén no podemos dejar de celebrar la Pascua. En los Evangelios, leemos que la Resurrección ocurrió durante la noche, porque cuando las mujeres llegaron temprano en la mañana, la resurrección ya había sucedido, así que Jesús resucitó en medio de la noche, en la oscuridad. Éste es también mi mensaje: no hay oscuridad, no hay situación que no nos permita celebrar al Señor Resucitado, ni siquiera hoy, ni siquiera ahora en esta difícil situación que estamos viviendo. 

“Jesús no espera que alcancemos el nivel adecuado de la fe, no espera nada de nosotros. Fue un regalo gratuito, venir a nosotros como Señor Resucitado, para transformar nuestras heridas y nuestras dificultades para creer. 

“En cierto modo, la resurrección es un acto de desobediencia, desobediencia a la desconfianza y al miedo. Queremos obedecer al Señor y obedecer a la luz, porque celebramos la luz que vino a nosotros, y no la oscuridad. No permitimos que la oscuridad prevalezca en nuestros corazones, en nuestra forma de pensar, en nuestra actitud y en nuestras relaciones, incluso hoy, a pesar de todo. 

“Este es mi saludo para todos vosotros, ¡no hay situación que esté condenada para siempre a estar bajo la sombra de la muerte! ¡Ninguna! ¡Ni siquiera aquí! Y hoy, nosotros como cristianos por la fe, decimos que la historia ha cambiado, el Señor Resucitado cambió la historia, y pertenecemos a la historia que Él escribió, y queremos escribirla con Él, incluso hoy. 

“¡Felices Pascuas a todos!”

Es la cita textual del mensaje por el Domingo de Resurrección que emitió el Patriarca Latino de Jerusalén Cardenal Pierbattista Pizaballa, cabeza de la Iglesia católica para los territorios que este año viven bajo las balas y los bombardeos. Le cedo este espacio porque los medios de comunicación bolivianos, incluso los relacionados con congregaciones religiosas, no le dieron importancia; en general, hay escaso interés por los sucesos en Gaza, Cisjordania.

Sobre Irán y el estrecho de Ormuz preocupan los costos económicos y la sombra del aumento de precios del petróleo. Hay poca atención sobre la cantidad de muertos, heridos, huérfanos; infraestructuras destruidas; daños de largo alcance que impone un grupo de desquiciados al resto de la humanidad.

El Patriarca y otros líderes religiosos fueron detenidos por la policía israelí cuando intentaban llegar a la Basílica del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén. El hecho no sucedió en siglos; no hay antecedentes ni con los moros, ni con los turcos ni con los musulmanes y mucho menos con los palestinos que convivieron tranquilos con los cristianos y los pocos judíos que quedaron ahí antes de 1948.

Dos siglos después del Calvario, como hicieron sus antepasados del Sanedrín, el gobierno judío persigue a los discípulos de Jesús con apoyo del imperialismo.

La indignación internacional forzó a Benjamín Netanhayu a dar un paso atrás, pero con restricciones. Personas que viajaron desde diferentes lugares del mundo para asistir a los servicios de Semana Santa no lograron ingresar. Ni siquiera los palestinos católicos pudieron celebrar la misa. Hace años que los franciscanos denuncian el ambiente hostil que viven en sus parroquias en ese país, tierra de Jesús, José y María.

Bajo el pretexto de “motivos de seguridad”, Israel sigue matando personas en Gaza, restringe la entrega de ayuda humanitaria, asesina a familias inocentes en Cisjordania. Los colonos, como los interculturales locales, avasallan casas y terrenos que pertenecieron a los palestinos desde hace milenios.

Tel Aviv aprobó además el colgamiento de los palestinos acusados de terrorismo, a pesar del rechazo de otros representantes políticos y de parte de la sociedad civil. Autoridades intentaron brindar con champaña por esa “hazaña” con tufillo medieval.

La narrativa avanza ahora para apoderarse del Líbano (las antiguas Tiro, Sidón, etc.) que se presentan como parte del Gran Israel. Ignorancia y neo terrorismo de estado.

            El Patriarca se refirió también a las mujeres, las Marías, que acompañaron el calvario de Jesucristo y fueron las primeras en visitar al sepulcro al amanecer. Un hermoso paralelismo con las actuales madres y viudas palestinas que convierten su dolor, la oscuridad, en esperanza. Son ellas las que desde el vientre martirizado sacan las fuerzas para re-crear, re-nacer, re-sucitar.

 

           

 

           

 

 

 

martes, 7 de abril de 2026

DE REINAS, PRÍNCIPES Y BUFONES

 

            Escuché a Gabriela de Paiva Padilla (Cobija, 1994) por primera vez en el programa “Sache Moxos” que conduce el periodista Juan Carlos Zambrana. Cada episodio sabatino en Radio Patujú de Trinidad suele ser una lección de historia, literatura, música y cultura popular. Es uno de los últimos ejemplos de buen periodismo radial, como exigía el patriarca Mario Castro Monterrey.

            Al principio parecía una entrevista extraña al estilo de “Sache” pues no faltó en la presentación de Gabriela su reinado de belleza con 30 años, el asombro que provocó en jurados y públicos su inteligencia en las respuestas, su conocimiento de Pando y de Bolivia y su dominio del inglés.

            En pocos minutos, Gabriela demostró por qué era requerida. Ingeniera electromecánica, formada en la UNIVALLE de Cochabamba, conoce la realidad de su territorio, las necesidades de las poblaciones más alejadas, la importancia de la energía eléctrica para progresar. Sobre todo, habla con pasión de la historia del norte boliviano, las características de la explotación del caucho, de la Guerra del Acre, de la Casa Suárez, del desarrollo sostenible en las zonas con ríos y floresta, del potencial económico que existe sin violentar el ecosistema.

            Voz cálida, risueña, rompe los esquemas. ¿Cómo una mujer bella y de cuerpo cuidado puede hablar de tantos temas con tanta propiedad? Contó que en su familia la alentaron a leer desde pequeña, a resumir sus lecturas, a contar. En ella apostaron por la persona; ser bonita era una herencia que se marchita, tener cultura le duraría siempre. Le encanta la historia, pero optó por una carrera técnica que es lo que necesita el antiguo Territorio de Colonias.

            Ganó limpiamente con el 47 % de los votos que la convierten en la primera gobernadora, la más joven y -sin duda- la más bonita. Tuvo el respaldo de políticos tradicionales en Pando que mantienen su influencia. Esa combinación de apoyar a la experiencia y a la a vez rostros nuevos se dio en varios municipios.

            Sobre sus hombros carga una gran responsabilidad. No puede frustrar a su pueblo y a la enseñanza que puede dar como joven, mujer, técnica.

            En Santa Cruz de la Sierra, ¡finalmente! se consolida un nuevo liderazgo que reúne en una candidatura a gente con trayectoria en la administración pública; a estirpes antiguas con migrantes del interior, hombres y mujeres. En 2010, cuando las principales ciudades del país ya tenían alcaldes de la generación formada bajo regímenes democráticos, la principal ciudad boliviana mantenía añejos ejemplares.

Carlos Manuel Saavedra (Montero, 1974), Mamen, tiene la ventaja de juntar varias potencialidades: un carácter sencillo y empático; conocimiento profundo de su ciudad y del departamento; uso combinado de tecnología con las visitas personales. Formado profesionalmente en Brasil, su incursión en la política fue creciendo por su cuestionamiento a la corrupción.

Una de sus consignas más inteligentes es: “Ser cruceño es más que un lugar de nacimiento, es una actitud y un sentimiento”. Es un razonamiento necesario en un territorio que no puede ignorar la importancia de los collas, -sobre todo-la chola que con su trabajo genera riqueza y simboliza tantos poderes inmateriales y materiales.

Le toca mostrar que con guitarra será el mismo que desde el llano. El acceso a la información pública, herramienta imprescindible para prevenir los desvíos de gastos públicos, será una primera prueba. Tendrá amplia gobernabilidad. Cuenta con un buen equipo profesional. No hay pretextos para fallar.

Gran diferencia con el resultado de la otra ciudad que más crece en el país: El Alto. Escuchar las propuestas de los candidatos era asistir a una reunión de cantina, donde los asistentes inventaban cualquier frase, con poco conocimiento de su ciudad, sin planes concretos. El gobierno municipal estará descuartizado.

            Entre tanto en La Paz, Iván Arias Durán (La Paz, 1958) perdió su ambición de ser reelegido después de destrozar la institucionalidad paceña y la cultura ciudadana que tanto costó conseguir. El respaldo del 13 por ciento, seguramente entre funcionarios y vendedores callejeros que tantos beneficios recibieron, está lejísimos del 47% de apoyo que recibió el reelecto Manfred Reyes Villa en Cochabamba.

            Cualquier turista que visita la sede de gobierno y luego la capital valluna podrá comprobar por qué esa diferencia.

            Arias intentó justificar su derrota por diferentes causas externas, incluyendo el cambio climático. Difícilmente escucharemos su autocrítica y la de su equipo. Fue el peor alcalde que tuvo La Paz desde que se tenga memoria. ¿Qué buenas noticias deja al próximo alcalde?

            César Dockweiler tiene el desafío de dar una vuelta total a lo que encontrará. Será como subir al Illimani, pero con transparencia y un plan sostenible podrá avanzar.

MATAR NO ES FÁCIL

             En mi niñez conocí a Romano, un italiano que no era de Roma sino napolitano. Contaba que él, jovencito, y sus amigos fueron obligados a alistarse para combatir en la Segunda Guerra Mundial. Debían obedecer a rudos mandos alemanes que les indicaban con gestos y gritos lo que tenían que hacer.

            Romano y sus paisanos habían hecho un pacto previo. No dispararían contra ninguna persona, mucho menos un compatriota, una mujer, sus hijos. El oficial de la Wehrmacht los insultaba por inútiles, incapaces de dirigir la ametralladora. Después sospechó que era un ardid. Los amenazó con procesarlos; ejecutarlos por traidores.

            En abril de 1945 (hace 71 años), las victorias de los partisanos y los avances de los aliados marcaron el final del gobierno fascista italiano aliado del nazismo. La huida de las tropas de Adolfo Hitler y el ahorcamiento de Benito Mussolini y Claretta abrieron otra etapa. Más libertad y autonomía, aunque la miseria duró años y por eso él migró al Caribe, donde nos compartió su historia.

            “Me gritaron cobarde, me humillaron, me asustaron. Pero yo soy un hombre feliz. No maté a nadie. Mis disparos fueron al aire; vi morir, pero no tengo pesadillas”, repetía con frecuencia mientras disfrutaba su Cinzano Rosso para aliviar la canícula del mediodía.

            Esa biografía humilde me alertó sobre cualquier convocatoria a la lucha armada, a la guerrilla, al terrorismo, a la muerte.

            El pasado 27 de enero, Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto por la liberación del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau (1945), la Cinemateca Boliviana presentó el documental “El comandante”. Auspiciaba la Embajada de Alemania en una repleta sala.

            El filme sigue a los descendientes de Rudolf Höss, desde su alegre vida familiar al lado de las chimeneas del horror hasta su condena. El hijo, Hans Jürgen, tiene dificultades de reconstruir el pasado y de aceptar que su padre fue responsable de enviar a una muerte atroz a hombres, mujeres, niños, bebés. El nieto, Kai, la voz narrativa del guion, sabe que urge redimir la carga heredada para poder vivir.

            Höss, cuyo jefe inmediato era Heinrich Himmler, obedecía las órdenes superiores sin cuestionarlas. Para él lo más importante era la eficiencia para deshacerse de judíos, aunque ninguno le había hecho daño. En la casa era un esposo y padre ejemplar (recuerda al militar argentino secuestrador de bebés en “Historia Oficial”).

            La película reconstruye paralelamente la vida de una sobreviviente de Auschwitz y de su hija, Anita Lasker. La presencia constante, ineludible, persistente en todas sus relaciones es el recuerdo de las cámaras de gas y el exterminio.

            Los productores lograron reunir a víctimas y victimarios, como también sucede en otro documental, entre los hijos de Luis Carlos Galán y Luis Lara Bonilla con el hijo de Pablo Escobar, el autor intelectual de sus asesinatos.

            No es casualidad que sistemas de la psicología moderna para indagar culpas colectivas, como la Regresión o las Constelaciones Familiares, tengan su origen en Rusia y en Alemania, territorios de matanzas y violencias extremas que persiguen a los perpetuadores, personalmente o a sus hijos, nietos. También a los martirizados.

            No guardamos silencio cómplice ante los miles de asesinatos cometidos por los descendientes esos judíos centroeuropeos contra la población palestina, que no tuvo ninguna responsabilidad en los crímenes nazis. Cada bomba que mata a la población civil árabe o persa aumenta la popularidad de Benjamín Netanyahu.

            En estas mismas fechas, a pesar de la censura, llegan las imágenes de padres en Gaza alzando a sus hijos amortajados. La Pietá con rostro de hombre, apretando la ensangrentada sábana. El personal de salud relata historias similares a los documentales sobre los crímenes de guerra nazis.

            El 15 de marzo, los dos hijos de 9 y doce años sobrevivientes del asesinato de sus padres y de sus hermanitos en Cisjordania, contaron a la prensa cómo los soldados israelitas les dispararon y luego los insultaron, los amenazaron, cuando se dieron cuenta que habían sobrevivido: “hemos matado a perros”. (El relato de Mustafá puede seguirse, si soporta el vientre, en La Vanguardia, France 24 y otros medios masivos.)

            Para esas tropas, esos servicios de inteligencia, esos dirigentes políticos, el poeta Luis Rogelio Nogueras escribió hace medio siglo: “¿Cómo olvidaron tan pronto? Recorro el camino que recorrieron cuatro millones de espectros. Es Auschwitz, la fábrica del horror (…). Pienso en ustedes y no acierto a comprender cómo olvidaron tan pronto el vaho del infierno”.

            Esta semana, el Comisionado General de la UNRWA, Philippe Lazzarini, denunció que militares israelíes asesinaron sin causa alguna a más de 400 trabajadores de la oficina, además de destruirla con saña. Nunca vio algo igual en tantos años de trabajo humanitario.

            ¿Cómo evitar que las familias de esos soldados asesinos no queden maldecidas por sus crímenes? Generación tras generación llevarán esa carga, como muestra el filme con la estirpe de Höss. Ninguna terapia holística los sanará. Por lo pronto que no vengan a Bolivia, como ahora llegan a la Patagonia.

                 Agatha Christie también lo demuestra no sólo con su título "Matar es fácil" sino con cada uno de los argumentos de los criminales.

viernes, 20 de marzo de 2026

SER PAPÁ SIN POSTERGAR SUEÑOS

 


            Huáscar Cajías Kaufmann quedó viudo a los 47 años, en la plenitud de sus capacidades profesionales y académicas. Se hizo cargo de diez hijos, entre 3 y 19 años; la mayoría en la fase adolescente.

            Cruceño de nacimiento, vivió en La Paz, Buenos Aires, Roma. Su padre, de origen yungueño y portugués había fallecido en 1966. Su madre, de origen chiquitano, sefardita y alemán y sus hermanas vivían lejos. La suegra, también cruceña, murió poco después. Quedaban algunas tías y amigas, pero él prefirió atender a su prole solo, padre y madre.

            ¿Cómo lo logró? Es un misterio que quizá sólo pueda ser explicado por su profunda fe, su opción por la esperanza como principio, su visión aristotélica y tomista y porque amó a sus prójimos/hijos más que a sí mismo.

            Trabajó durante décadas en cinco o siete lugares al mismo tiempo para cubrir los gastos de tan numerosa descendencia. Era el catedrático más puntual al que todos temían y admiraban. Era el director que se quedaba a revisar el último original, siempre respetado, siempre sereno, cuya presencia/Presencia hacía temblar al tirano. Enseñaba a policías, a estudiantes de educación física, a maestros, a familias católicas, a periodistas, a obispos y monjas, a catedráticos.

            Todos los días encabezaba el almuerzo familiar como en un internado. En 10 segundos había que estar sentado; luego tomar la sopa para tener derecho al primer sorbo del jugo, al segundo y al postre. No se podía dejar sobras. Se cocinaba usualmente de sobra porque no faltaba algún invitado sorpresivo y porque se repartía comida limpia a algún mendigo. Después de los avisos colegiales, venían sus comentarios: historia, literatura, anécdotas, muchos chistes.

            Él traía las carnes frías que compraba en la agencia Stege de la calle Loayza y que apenas duraban un día. Generalmente en su casa tomaban té más de 20 chiquilines, del barrio y del colegio. Cada tarde, se terminaba la mantequilla, el frasco de mermelada y los 10 pesos de marraqueta.

            Aunque se trasladaba en el colectivo 2, lograba organizarse para llegar a la cena, donde las historias eran aún más dramatizadas, tanto que seis de sus hijos estudiaron esa profesión. Además, traía las novedades del día, de la política, del cine, de los libros.

            Una vez a la semana compraba personalmente la carne en el Mercado Sopocachi, donde su casero Claudio le hacía caso porque conocía los cortes argentinos. Otro día compraba la fruta en el Mercado Camacho, donde la casera Berta lo adoraba porque llenaba canastas. Cocinaba los asados de fin de semana y preparaba la “biblia” dominical.

            Regresaba al periódico según los turnos para cuidar la edición. Al volver pedía en Las Velas fritanga o sándwich de chola. Bordeando la medianoche, invitaba a los chicos a disfrutar esos manjares. Primero eran excusas: papá cómo se te ocurre, es tarde. A los pocos minutos, el tropel bajaba corriendo al comedor.

            No faltaba a las reuniones en cada uno de los cursos. Asistía con los chicos al estadio. Compraba ropa de moda para las chicas. Cada mes un libro para cada uno, según sus preferencias.

            Para mostrar que el alemán no era tan difícil se inscribió en el Goethe Institut. Leía en inglés, en portugués, hablaba perfecto italiano, conocía latín, griego.

            El tiempo familiar no le dejó espacio para ir de viernes de soltero ni al bar con los amigos. Durante 14 años no conoció la palabra “vacaciones”. Si aceptaba una invitación a alguna ciudad boliviana partía con todos los chicos que querían/podían acompañarlo.

            ¿Postergó sus sueños por dedicarse a criar a sus hijos?

            Quizá hubiese podido publicar más libros, ordenar tantos apuntes de clase, viajar más.

            Sin embargo, seguramente no hubiese cambiado la intensidad de sus días con tantas personalidades, ruidos, novedades, risas, llantos, peleas: la tribu.

            Fue extraordinario. ¡Claro que sí! Pero no es el único ejemplo conocido de padres presentes, amorosos, que postergan cualquier “sueño personal” por cuidar a sus hijos. ¿Es una suerte? No. Es una elección y una construcción desde el amor.

            Qué distante a las torpes palabras de la viceministra a. i. Durby Andrea Blanco Bravo (32) que declara que no quiere tener hijos “porque no quiero y no quería perder años en casa haciendo un trabajo que no me permita realizar mis sueños”. Fue tonta al no darse cuenta dónde estaba, qué fecha era y por qué a nadie le interesa su biografía. Su posterior aclaración muestra que su nivel no le da para formular políticas serias. ¿De dónde salen estas “autoridades”?

            Es directora de Igualdad de Oportunidades, Descolonización y Despatriarcalización; ese despacho hipócrita debería desaparecer. Son los resabios del pensamiento woke que provoca resultados perversos. El mundo está peor.

            La resistencia está en otra parte, lejos del egoísmo y del yoismo.