viernes, 18 de septiembre de 2026

“NAZA”

 

            A las denuncias de católicos y a los informes internacionales, se sumaron en estas semanas voces de judíos que no soportan que en su nombre se torture y asesine a palestinos (muchos niños y adolescentes) y se promueva la limpieza étnica.

            En el impecable Festival de Cine de Venecia, el público aplaudió de pie por media hora a los directores del documental “Naza” que reúne los testimonios de 24 militares de Israel, escrito y dirigido por Yubal Abraham y Raquel Szor (¡qué nombres bíblicos!).

            Describe el genocidio en Gaza cometido por las Fuerzas de Defensa israelíes desde el punto de vista de los perpetradores, quienes bombardearon edificios, aunque los servicios de inteligencia conocían que ahí estaban familias viendo la televisión, se escuchaba el llanto de un bebé o la charla de una pareja. El documental ganó el Premio Especial del Jurado. “Naza” es un acrónimo militar derivado de un término hebreo para calcular el número de civiles que morirán en un ataque.

            La película denuncia el rol de funcionarios israelíes en los asesinatos en masa en Gaza desde octubre de 2023 y que continúan pese a un aparente alto al fuego. El documental fue producido por “The Guardian”. La crónica cultural de este medio cita: “filmada de noche desde las azoteas de Tel Aviv revela en detalle los sistemas que se esconden tras la calculada matanza de civiles palestinos por parte de Israel en Gaza.” El otro productor es el reconocido cineasta James Wilson.

            Hace dos años, los mismos cineastas dirigieron “No other Land” sobre la violencia de los colonos contra comunidades palestinas en Cisjordania. En esa ocasión ganaron el Oscar al Mejor Largometraje documental. En La Paz lo pasaron un par de días. Lo cierto es que es difícil digerir tanta maldad real; es demasiado fuerte. Poco después, Israel asesinó al palestino que ayudó en la producción.

            La corresponsal de la DW informó que muchos israelíes que siguen sin enterarse lo que hace su gobierno se preguntaban por qué esta reacción mundial. La televisión y la radio francesa reprodujeron la ira de Benjamín Netanyahu porque ahora “desde adentro” se hacen las denuncias.

            “Naza” se presentará en el Festival Internacional de Cine en San Sebastián, España y en Nueva York a fin de mes. ¿Permitirán los cerimedos del gobierno boliviano que llegue a Bolivia? ¿Quién se atreverá a difundirla? En todos los lugares los directores saben que deben enfrentar agresiones a su integridad física y emocional. Israel los amenazó con quitarles la nacionalidad y los han tratado como traidores.

            En el resto del mundo, empresas especializadas documentan que los críticos le han dado 100 puntos a “Naza”. Los filmes sobre la realidad palestina, desde la Nakba de 1948, tienen que competir contra miles de películas que muestran únicamente la versión judía post Holocausto en la fundación de Israel en un territorio supuestamente vacío.

            Las películas con otras voces deben vencer muchísimas dificultades de realización, de producción y de difusión en una industria dominada por capitales sionistas. La actriz estadounidense Susan Sarandon comentó en estos días el sabotaje contra su trabajo por expresar su condena a los crímenes en Gaza.

            En los últimos días salieron reportajes en la televisión europea sobre los violentos ataques de avasalladores contra familias palestinas asediadas por días. Cómo será de temible su acción impune que el embajador de Estados Unidos en Israel los calificó de terroristas.

            En otros países se han organizado descendientes de judíos que padecieron los progroms soviéticos o la persecución nazi para reclamar por los derechos de los palestinos. En Uruguay, abuelas judías recorren canales de televisión y emisoras para dar a conocer su protesta.

            El otro revés para Israel fue protagonizado por doce gobiernos de democracias occidentales: Reino Unido (que ya ha recibido amenazas y chantajes de Israel), España, Canadá, Francia, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia, Portugal y Suecia. Anunciaron sanciones al comercio con las colonias ilegales como respuesta a la violencia cometida contra los palestinos y la continua expansión de los asentamientos a costa de tierras y viviendas palestinas.

            Por su parte, la ONG humanitaria judía B’Tselem acusó a Netanyahu de tratar de ahogar las condiciones de vida en Cisjordania. “Proyecto eliminación” denuncia en 249 páginas que ese objetivo se sustenta en la violencia y la intimidación, las restricciones de movimiento, el estrangulamiento económico, la destrucción social y política, la limpieza étnica y la conquista territorial.

            El ministro hitleriano Brn-vir, cada vez más desquiciado, presentó su plan para vaciar Gaza de la población palestina.

            En contraste, la ultraderecha que ganó en dudosas elecciones en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Honduras respalda la política sionista. Curioso, hace cinco años, América Latina, dominada entonces por el Grupo de Puebla, se negó a recibir a Volodimir Zelensky que denunciaba a Rusia.

 

lunes, 14 de septiembre de 2026

UNA MARCA, UNA MEMORIA: LA CERVEZA BOLIVIANA NACIONAL

 https://correodelsur.com/ecos/20260816/una-marca-una-memoria-la-cbn.html

UNA MARCA, UNA MEMORIA: LA CERVEZA BOLIVIANA NACIONAL

LUPE CAJÍAS

 

            Franz y Lucila, pobladores aimaras en las cercanías de La Paz, Bolivia, se casan este sábado. Invitaron a familiares, amigos y vecinos de la flamante urbanización, una muestra de los cambios en el agro boliviano. Prepararon todo con cuidado, incluso contrataron a una cholita vestida de blanco impecable como “wedding coach”, un signo de modernidad.

            En la lista de tareas imprescindibles está comprar fardos de cerveza Paceña como mayoristas. Las cajas se colocan en fila al ingreso del local donde se celebra el baile matrimonial. Cada invitado compra uno, dos o muchos cajones de 24 botellas para mostrar el cariño a la pareja y, al mismo tiempo, asegurar su prestigio social y económico. Las bebidas serán entregadas al novio, quien podrá disponer que algunas se consuman y otras se vuelvan a vender, en un ritual que se estableció en los últimos años para que la nueva familia comience su recorrido con la bebida que simboliza abundancia.

            José Luis Johnson, el legendario presidente de la Cervecería Boliviana Nacional (CBN) declaraba en una entrevista, que probablemente fue desde 1975 cuando los campesinos andinos abandonaron poco a poco las latas de alcohol para sus festejos y optaron por la espumante bebida que trajeron los europeos.

 

            RECUADRO

Recuadro: José Luis Johnson simboliza los años dorados de la CBN

 

            En 1979, la República de Bolivia condecoró a José Luis Johnson con el Cóndor de los Andes, la máxima distinción que otorga el estado a personas e instituciones, nacionales o extranjeras, por eminentes servicios, civiles o militares prestados a la nación y a la humanidad.

            En la ceremonia el canciller, diplomático y escritor Raúl Bothelo Gosálvez destacó la trayectoria del abogado y empresario que había presidido la principal industria boliviana desde 1950. La prensa nacional aplaudió la condecoración porque Johnson era un símbolo del industrial que mantuvo abierta y pujante una factoría en el contexto de mayor inestabilidad para las inversiones y con drásticos cambios políticos.

            “Boliviano notable” titularon las crónicas.

            José Luis era nieto de un fundador clave de la CNB, Federico Groenewold, quien llegó a Bolivia en 1892. Su padre Carlos era inglés, ingeniero ferroviario. A él se atribuye la política laboral armoniosa que mantuvo a la empresa sin huelgas. Los obreros ganaban 18 sueldos anuales, además de bonos y primas y una docena de cervezas por semana. Una escuela para sus hijos lleva su nombre en Huari. (Con datos de entrevista de Mariana Baptista en Ultima Hora y notas en El Diario, 1979).

 

            La demanda en los pueblos supuso un gran impulso a las ventas de cerveza en La Paz, específicamente la “Paceña”, de la Cervecería Boliviana Nacional. Es difícil establecer por qué y cómo los pobladores rurales, en años de bonanza económica por las exportaciones mineras y petroleras, cambiaron las latas baratas por una bebida cara y sofisticada. Así había sucedido décadas atrás en las ciudades, como Cochabamba, donde el cambio de la chicha (elaborada con maíz fermentado) por la cebada y el lúpulo supuso para los criollos un gran avance a las nuevas costumbres que traía el proceso de industrialización en el país; qué diferente era brindar en la chichería de la chola Claudina que en la chopería del alemán (Cajías y Peres-Cajías).

            Una preferencia que se convirtió en tan urgente que la más grande industria no lograba satisfacer a tantos nuevos clientes. En vísperas de los cambios políticos que dejaban atrás a las dictaduras militares y abrían la etapa democrática, se asomaban las impostergables medidas económicas, sobre todo la devaluación.

            La gente pensaba que un ahorro seguro era acumular botellas de cerveza. La prensa de la época registra las peleas en las colas frente a la CBN para comprar fardos. El gerente de ventas Carlos Jhonson dijo que la especulación era evidente porque no había devolución de envases, como sería lógico, sino que los especuladores escondían la cerveza para venderla después a precios más elevados.

            Esta demanda está registrada en la prensa de La Paz. Era fines de 1977, cuando asomaba el ocaso de la dictadura de Hugo Banzer y también asomaba la crisis económica después de los años con más ingresos económicos.

            La situación se reprodujo durante la dictadura de Luis García Meza, donde los militares querían acaparar el mercado de la espumante bebida.

            Fue un momento clave para los vendedores mayoristas. Probablemente acá comenzó la habilidad de uno de los distribuidores, el cochabambino Max Fernández Rojas. Él había aprovechado su indemnización como trabajador de la multinacional de la Gulf cuando ésta fue nacionalizada para comercializar Paceña.

            A pesar de la importancia material y simbólica de Fernández no existe una biografía detallada sobre el que se convirtió en una década de mayorista a portador de la mayoría de las acciones de la CBN.

 

LA PRENSA PACEÑA REFLEJÓ LA DEMANDA

            En este 2026 los bolivianos padecen las colas para comprar gasolina. Hace cincuenta años la demanda era más alegre: tener y acumular botellas de la Paceña. A fines de los setenta los especuladores ocultaban cerveza, no bidones con combustible.

            Comunicado CBN. Denuncian incremento de especulación con la cerveza. “La imprevisible explosión en la demanda ha rebasado momentáneamente nuestra capacidad d producción por lo que no nos es posible atender a nuestros clientes sino en la medida de nuestras posibilidades.” Aclara que el fardo en Santa Cruz es de bs. 330 y para hoteles 315 (Presencia, 22-12-77).

            Queja de la Asociación de Comerciantes en Cerveza en Santa Cruz porque no reciben suficiente y porque agencias venden la Paceña y obligan a comprar “casada” con otras marcas (id.).

             Aviso de la Asociación de comerciantes en cerveza de La Paz con los de Santa Cruz “Distribuidores Unidos. Piden más cupos y que se eviten intermediarios y favoritismos. Rechazo al sistema de cupos. Ellos hicieron llegar la CBN a todo el país. Denuncian que hay doce favorecidos por Carlos J., que venden a 400 el fardo y “casado” (P. 12 enero 1978).

            Colas de compradores el jueves 15 de diciembre de 1977, por cansancio en la espera el coronel Juan Delgado desafió a duelo a Carlos Johnson el 6 de enero se suspendió el duelo, aunque incluso ya había padrinos del desafiante (idem).

 

            AUMENTÓ NOTABLEMENTE EL CONSUMO DE CERVEZA. “UNO DE CADA DOS PACEÑOS BEBE UNA CERVEZA DIARIA”. (Foto muestra cantidad de gente causando tumultos por esperar durante horas en colas desde la madrugada para comprar cerveza. Policía tuvo arduo trabajo. “Ante la proximidad del carnaval la demanda creció en progresión geométrica” (Recorte de Presencia sin fecha clara, 1977).

            El consumo de cerveza en La Paz se ha incrementado notablemente en los últimos meses al grado de que estadísticamente se podría interpretar que uno de cada dos paceños bebe diariamente una botella de cerveza. La apreciación corresponde a los directores de la Cervecería Boliviana Nacional, CBN, qué expusieron su preocupación por la crecida demanda que está ocasionando serios problemas en esa fábrica.

            Jorge Espejo y Carlos Johnson, altos ejecutivos de la CBN, declararon que diariamente se venden para la paz 336.000 botellas de cerveza o sea 28.000 docenas de las 35.000 que se producen cada día para todo el país. En las últimas semanas la demanda ha aumentado de tal manera que la fábrica y la propia Guardia Nacional enfrentan serios problemas. Un grupo de policías controla las largas colas que se forman en las inmediaciones de la cervecería.

            Espejo dijo que a estas alturas una solución está fuera de los alcances de la empresa porque está trabajando con toda su capacidad. El intendente municipal Víctor Guzmán ha participado personalmente del trabajo de control.

            La cervecería confirmó que diariamente 4.000 personas hacen fila en sus inmediaciones para adquirir cerveza. Según Johnson “se nota claramente un afán de especulación” porque propietarios de pequeños almacenes y bares que hace poco hacían adquisiciones menores, ahora compran cantidades que parecen estar fuera de sus posibilidades.

            Fundamentó su opinión por los registros en la devolución de botellas vacías. “Sale diariamente 336.000 botellas, pero las devoluciones fluctúan entre 19.000 y 20.000 botellas” dijo.

            “La situación ha llegado al extremo de que los puestos de las filas que se forman desde la madrugada son vendidos por 300 o 150 pesos bolivianos”. Admitieron algunos policías que ejercen el control haciendo notar que estas cosas muchas veces no pueden ser controladas”.

            “Desde el punto de vista de la empresa el abastecimiento es normal y dentro de las posibilidades del mercado de la ciudad insistió Johnson. Hizo notar que “Las estadísticas de venta harían pensar que el 50% de la población paceña consume una cerveza diaria y en este registro se tendría que incorporar a 1 a los niños porque según el censo la paz tiene 650000 habitantes (Presencia. s/f (1977).

 

AVISO CBN A LA OPINIÓN PÚBLICA

            “(..) Primero, las determinaciones tomadas por la gerencia general de nuestra empresa están exclusivamente destinadas a precautelar el más normal abastecimiento de nuestros acreditados productos en todo el interior de la República dentro de nuestra actual capacidad de producción, razón además que nos induce a procurar defender los intereses de esos consumidores optando por medidas que puedan garantizar su expendio a precios razonables” (Detalla situación de los mayoristas en Santa Cruz y de la Cámara departamental de hotelería).

            Este crédito, confianza y aprecio con que de uno a otro extremo del país se consume la Cerveza Boliviana Nacional es el mayor premio con que se califica nuestra producción, por lo que, agradecer a nuestros favorecedores por su distinción y desearles una gratísima Navidad en sus hogares, guardamos la seguridad de brindarles en el año 1978 los resultados positivos de un esfuerzo que tiende a satisfacer exigencias que le que las comprendemos y prometemos solucionar (Presencia, 21-12-77).

            La situación volvió a repetirse en los años ochenta.

            Denuncian presiones oficiales para la venta de cerveza paceña. Carlos Johnson superintendente de Comercialización de la CBN, denunció que la CBN “es objeto de presiones por parte de autoridades de gobierno y militares para la venta de cerveza”. Se suspendió 24 días ante la sobredemanda por el anuncio de adopción de medidas económicas. Denunció que autoridades militares presionan para que se atienda en forma preferente a determinadas personas” (Presencia, 6-2-1982).

 

PUEDE FALTAR AGUA, PERO NO CERVEZA

 

            Cualquier producto podría faltar en la canasta familiar, pero no la cerveza en los acontecimientos familiares, las fiestas patronales y los festejos tradicionales.

            En la celebración al Dios de la Abundancia, el Ekeko, la gente adquiría botellitas diminutas, cajoncitos de juguete y latitas de cerveza para asegurar que el producto no faltase en su mesa a lo largo del año. Es una creencia entre los bolivianos que las compras en miniatura en la feria de las Alasitas, cada 24 de enero, se traducirán en iniciativas verdaderas. Alasitas significa “cómprame”.

            El creyente sólo necesita fe, comprar los objetos deseados en sus muestras imitadas cuando el sol llega al cénit, al mediodía, cerca de una iglesia para lograr que la aspersión del sacerdote con el agua bendita moje la adquisición. Inmediatamente corre para pedir al yatiri, quien suele situarse cerca del atrio, para que complete la bendición bajo el humo de la koa y el incienso musitando rezos en un aimara secreto. La doble protección del Dios cristiano y de los Achachilas ancestrales le dan la seguridad que todo lo solicitado será atendido; sino en ese año, en el siguiente. Ritual que se repite una y otra vez.

            La CBN, como otras industrias y comercios paceños contrata a hábiles artesanos para que imiten sus productos que se expondrán en las Alasitas. Faltar a la cita podría ser catastrófico para las ganancias de ese año. Ni siquiera los bancos, las universidades, las notarías, las agencias de viajes, las líneas aéreas, dejan de vender miniaturas para atraer a los clientes durante los doce meses restantes.

            No es la única práctica del ritualismo cristiano pagano de los bolivianos donde la cerveza de la CBN es fundamental. Los albañiles preparan dos momentos importantes cuando construyen una casa. La cha’lla permite solicitar permiso a la Pachamama, la Madre Tierra, para que la edificación ocupe sin problemas un pedazo de su territorio. Un yatiri dirige la ceremonia quemando un feto de llama adornado con cintas de colores, coca, misterios (ángeles) de dulce, papeles dorados y plateados, nueces, canela y manzana. Antes de quemar la llamada “mesa” (misa), libará chorros de cerveza en cada esquina, junto a los trabajadores y a los dueños. El feto suele ser enterrado junto a botellas de cabeza. No hay camino, puente o casa que se construya sin la ceremonia, que se repetirá antes de poner el techo y cada primero de agosto, el mes dedicado a la Pachamama y al viento.

            La cerveza de la CBN se abrió espacio en todos los principales festejos patronales y populares, como la entrada de bailes originarios en honor al Cristo del Gran Poder, en La Paz, en la Entrada del Carnaval de Oruro, donde la preferencia se va a otro producto de la CBN, la cerveza Huari. Huari es otra leyenda porque tiene la vertiente con el PH perfecto para fabricar cerveza. Es una bebida cara, Premium, pero ninguna crisis detiene su consumo.

            La CBN patrocina la fiesta aportando a los pasantes/organizadores. Si en los últimos años la venta normal de hectolitros de cerveza es de 35 millones en carnaval sube a 45 millones. A los dos o tres días se termina el stock. Decenas de personas venden Huari o Paceña en latas, que también recolectan los más pobres para ganar unos pesos.

            En los bares el dicho suele ser: “deme otras dos”, sobre todo cuando se juegan dados, “cacho”. En las graderías donde los espectadores disfrutan el paso de los bailarines el dicho suele ser: “debe seis”, cuyo líquido desaparece a gran velocidad. Otras bebidas espirituosas como el singani o los macerados de frutas son para el final, cuando los festejos están fuera de control.

            El boliviano consume cerveza, aunque para ello gaste un porcentaje importante de su salario, según registran los observatorios mundiales.

 

LA IMPORTANCIA DE LA MARCA

            Ibo Blasidevic, quien trabajó 15 años en la Cervecería Boliviana Nacional, recuerda que su producto estrella no nació como una marca. La etiqueta con la figura clásica del mítico rey Gambrinus decía: Cervecería Boliviana Nacional y contenía los datos que identificaban a la bebida que era cerveza Pilsener.

            Fueron los consumidores los que la apodaron la “Paceña” pues era la bebida que se producía en La Paz y que muy pronto conquistó los paladares. En los restaurantes los clientes pedían cerveza “pero que sea Paceña”.

            Este producto salió a la venta en los años de la principal industrialización paceña, boliviana, entre la década de los 20 y los 40, cuando aparecieron marcas que se convirtieron en nombres para su producto: los embutidos eran Stege, las pastas eran Ferrari, el pan/marraqueta era Figliossi, el calzado era Manaco, los medicamentos eran INTI o VITA. Este imaginario contribuyó a una apropiación de esas marcas como una auto referencia, un orgullo, un emblema de una vida moderna, confortable, urbana. En las bebidas alcohólicas, la CBN ocupó ese puesto.

 

A MODO DE CODA

            En los cincuenta/cincuenta días de bloqueos y de paralización del estado, la CBN detuvo máquinas, algo que no ocurría en los conflictos sociales más complejos. No se conocen cuáles fueron las pérdidas en cifras en una empresa que no registra conflictos sociales.

            Desde la época de los Johnson los obreros recibían su salario, sus beneficios, guardería, comedor y fardos de cerveza, los cuales él podía comerciar o consumir.

            Es importante recordar a uno de los hombres claves en su trayectoria, Hugo Ernst Ribera, quien tomó decisiones claves hace un siglo para que la cerveza fabricada en La Paz ocupe por décadas el primer puesto. También fue uno de los principales impulsores de la Cámara Nacional de Industrias que cumple 95 años.

 

(Con información de Carmen Johnson, Ibo Blasidevic, recortes de periódicos Presencia y Ultima Hora y fichas de trabajo para el libro de José Alejandro Peres y Lupe Cajías: 90 años de la Cámara Nacional de Industrias, 2022.

Las fotografías corresponden a la investigación de Carolina Muñoz en la prensa custodiada por la Universidad Mayor de San Andrés).


jueves, 10 de septiembre de 2026

NIXON RENUNCIÓ POR MENTIR A LA NACIÓN

 

            Un fantasma recorre Bolivia: ¿Podrá durar el presidente Rodrigo Paz los cinco años de gobierno constitucional? ¿Renunciará? ¿Quién lo sucedería? ¿Qué pasaría? ¡Ya llega octubre!, como si fuese una maldición ineludible.

            Entre tanto, el régimen continúa extraviado en la tarea más importante de la gobernanza moderna: la comunicación a las masas.

            Esquemáticamente, la propaganda política en la era moderna (siglo XX) se reduce a dos tendencias. La primera es la leninista (1917), que consistió en crear sencillas consignas: “pan, tierra, paz”, “todo el poder para los soviets” o “el comunismo es el poder soviético más la electrificación”, un logo con la hoz y el martillo y organizar el discurso (la narrativa, diríamos ahora) alrededor de esa meta. Esas ideas tenían respaldo en la realidad y encerraban la estrategia y las tácticas; se podían desmenuzar.

            Uno de los pilares más sólidos de la Unión Soviética fue la difusión de slogans amplificados con carteles bellísimos, marchas, cánticos, películas. El régimen duró 70 años.

            En Bolivia, el Movimiento Nacionalista Revolucionario, aún embrionario, se dio cuenta de la importancia de comunicar de forma sencilla su programa (así sea copiando al trotskismo: tierras al indio, minas al estado; la tierra para quien la trabaja). En vísperas de 1952 y desde el poder desarrolló con finura (y maldad) su andamiaje comunicacional. Incluso, en otra fase, en 1986, instaló dos ideas fuerza: Bolivia se nos muere y Estas son buenas noticias.

            La segunda línea es la de Joseph Goebbels, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich (1933-1945). Aprovechó las nacientes formas de comunicación masiva como el cine y la radio para fortalecer la propaganda del régimen. Utilizó la prensa, el deporte, el teatro, los desfiles para difundir las ideas del nacionalsocialismo. No dudó en prefabricar conflictos callejeros para reprimir a sus enemigos y en aplicar el terror para controlar todo. Desarrolló técnicas como los mensajes subliminales, el color rojo, las letras, los símbolos, las luces, los gestos, para convencer. Su línea fue siempre el insulto y la agresión.

            A él se le atribuye (entre otros) la frase: “miente, miente, que algo queda” como herramienta de la propaganda política. Si tu mentira es muy grande, la gente la cree. En todo caso, esta tendencia no se respalda en la realidad y por eso se cae más temprano que tarde. Goebbels se suicidó cuando sus propias mentiras lo enterraron: la derrota era de los alemanes; no de los rusos ni de los aliados.

            Ambas escuelas se aprenden en los primeros cursos de comunicación social y sirven para todo formato, incluso las redes sociales. Parece que Numen lo ignora.

            La mentira desde el poder, por más grande que sea, se cae.

            Así le sucedió a Richard Nixon, en el otro extremo del planeta, aunque era el presidente del país más poderoso, Estados Unidos. Una serie de artículos publicados por el Washington Post (que entonces era un periódico serio y sin compromisos oscuros) mostró a la nación que el mandatario estaba involucrado en un caso de espionaje a sus adversarios políticos, los demócratas.

            Nixon asumió el cargo en 1969 y tuvo que renunciar en 1974, el único caso en la historia del país norteño. Tuvo una carrera política ascendente desde los años 50. Se atrevió a terminar la intervención de su país en Vietnam, donde un país pobre derrotó al más grande poderío militar; firmó un tratado con la URSS; visitó China; apoyó las dictaduras latinoamericanas. Era popular.

            Hasta que llegó Watergate.

            Existe un sin número de libros sobre ese momento. El escándalo no fue tan duro cuando se descubrió la conspiración. En cambio, se desbordó cuando el presidente se negó a colaborar con la investigación, trató de encubrir a los responsables y mintió a la nación. Los políticos bolivianos pueden leer los detalles desde que comenzó con la detención, aparentemente rutinaria, de cinco hombres en 1972 hasta la salida de Richard.

            Si les da flojera leer, pueden escuchar la voz sintética de alguna página en internet que cuenta la historia. O ver “Todos los hombres del presidente”, con las magníficas actuaciones de Robert Redford y Dustin Hoffman. Uno de mis materiales universitarios preferidos porque supuso el inicio del periodismo de investigación y el poder de la opinión pública. Nixon intentó justificarse más tarde, pero una serie de entrevistas con un animador inglés (David Frost) lo acabó de enterrar cuando dijo: “Cuando el presidente lo hace, significa que no es ilegal”. Terminó pidiendo disculpas públicas.

            “Garganta profunda” lo delató. Años después se supo quien era y por qué. Esa “garganta” no llevaba faldas.

            En Bolivia bastó “un hombre del presidente”: Fernando Cerimedo. La pirámide de contradicciones, informes maquillados, palabras vacías, medias verdades ha hundido al presidente Paz, aunque él no quiera admitir que está acorralado. Cada intervención de él, su vocero, la periodista abren más grietas sin aclarar por qué Paz lo llevó a Palacio, a sus viajes, a sus entrevistas. Ningún editorial, ningún columnista, ningún comentarista defiende su justificación pre filmada.

            Podría destapar la olla de presión si el próximo referéndum añade la pregunta: ¿está de acuerdo en adelantar las elecciones generales? Sí. No.

 

 

viernes, 4 de septiembre de 2026

LO NARCO COTIZA CORONAS (DE PLÁSTICO)

 


            A partir de ahí empezamos a hacer una política para luchar contra esta mafia. Como se habían infiltrado algunos mafiosos en instituciones deportivas, en clubes sociales, etc., mandamos una carta pidiendo que retiren a las personas de las cuales se sospechaba o se sabía que estaban vinculadas con el narcotráfico. Tuvo efecto. Hubo un cambio de rumbo porque la gente reaccionó. Fue un sacudón con la muerte de Noel Kempff Mercado. En realidad (Noel) se convirtió en un héroe de la moral de Santa Cruz. (Hizo) que la gente ya no viese con buenos ojos esta relación que (se) tenía con el narcotráfico”.

            Así recordaba el doctor Carlos Dabdoub cuando investigué la vida del profesor Kempff Mercado. La vida y la muerte. Reuní cientos de fichas, fotografías, imágenes en movimiento, recortes de periódicos y testimonios. “Cuando florezcan los tajibos, te acordarás de mí” con más de 300 folios.

            En La Paz no comprendemos la dimensión de la trayectoria de este hombre dedicado a sembrar el bien. Acá son más famosos sus hermanos: Manfredo, el genial filósofo que se estudia en la carrera de Filosofía de la Universidad Mayor San Andrés (UMSA); y Enrique, el novelista que perteneció a los principales círculos literarios paceños y cruceños.

            Una familia de notables, desde Francisco, el padre médico inspirado en Albert Schweitzer; la familia Mercado de patricios y filántropos; el otro Francisco defendiendo la ecología; hijos, nietos, regados por el mundo del saber en Bolivia y en Europa.

            Noel prefirió quedarse en su amada quinta Buen Retiro. Su biografía nos muestra la mejor época de Santa Cruz, cuando se sembraban los esfuerzos iniciales de una agroindustria moderna y al mismo tiempo se levantaba una urbe con tajibos multicolores, parques y avenidas. Lorgio Vaca, Fernando Prado y otros idealistas imaginaron un mundo cálido y solidario. Desde la cultura, Marcelo Araúz Lavadenz soñaba con teatros y violines en todos los barrios.

            Hasta que llegaron otros vendavales. El peor, el tráfico de cocaína y el súbito enriquecimiento que comenzó a pringar todas las actividades. Aquello que dio sus primeros pininos en los años 50 y 60, abrió alas durante las dictaduras militares y se expandió en los 80. Era la época cuando Estados Unidos necesitaba el polvillo blanco y alojaba cómplices como Manuel Noriega en Panamá o los carteles sudamericanos y las bandas mexicanas. Narcos bolivianos servían sobre todo a colombianos y brasileños.

            Noel Kempff murió acribillado el 5 de septiembre de 1986, hace 40 años, por aterrizar, sin saber, en una pista clandestina cuando quería estudiar la flora y fauna de Caparuch. Murió con otras dos personas; una se salvó. Su cuerpo calcinado recién pudo ser rescatado dos días después.

            El informe parlamentario multipartidario describe con detalle qué pasó, porque el gobierno de Víctor Paz Estenssoro tardó tanto en reaccionar, por qué la DEA postergó el préstamo de helicópteros, por qué se borraron las huellas, por qué se taparon nombres.

            El documento, que debería ser más difundido, da los nombres y apellidos de los autores materiales y de quiénes eran dueños de la fábrica en Huanchaca y las complicidades al más alto nivel político. Revela quiénes y por qué mandaron asesinar a Edmundo Salazar. Confirma, también, como militares del ejército, de la fuerza aérea, de la naval y policías, estaban (están) involucrados en el oscuro negocio. Prueba, como sucede en otros países, que el narco se alimenta de la corrupción en el poder y de la falsa moral de agencias como la DEA. Casi el mismo libreto actual, con Donald Trump indultando a narcotraficantes porque antes que delincuentes son sus aliados políticos.

            Dabdoub me contó: “se sospechaba o se sabía de personas que estaban vinculadas al narcotráfico y, sin embargo, eran bienvenidas a las fraternidades porque traían la banda, traían el whisky. De tal forma que había cierta aceptación de la sociedad civil cruceña; sobre todo, gente que ha convivido con el narcotráfico”. En el Comité Cívico pro-Santa Cruz, un miembro del directorio fue invitado a salir porque se jactaba de beber con un famoso narco.

            Dabdoub organizó la marcha de blanco que en silencio rindió homenaje a Noel y a la vez mostró su rechazo a esa intromisión del dinero negro en las instituciones. Su famoso discurso en el entierro de Noel es una joya oratoria de esos bolivianos que se convierten en la reserva decente de la sociedad (cada vez más escasos).

            Él lamenta que en estos años la historia se repite. Diremos que se repite y se saca selfies. Tatiana Marset, hermana del auto confeso narco uruguayo, con detención domiciliaria, fue elegida imagen de una peluquería y reina de una comparsa carnavalera. En las redes la defienden porque aún no ha sido sentenciada. ¿Cuál es el mensaje?

            ¿Convivirán con ella las otras soberanas? ¿Le dará permiso el juez para desfilar de noche? ¿La aplaudirán los curiosos? En todo caso, es otra profunda herida de la Bolivia sangrante. De Noel, pocos se acordarán. Con los sabios, los periodistas no se sacan fotos.

           

viernes, 28 de agosto de 2026

LAS BATALLAS OLVIDADAS

 

            ¿Están los bolivianos condenados, como Sísifo, a subir piedras para que, al llegar a la cima, vuelvan a rodar? Quizá ese destino perverso los persigue.

            Lucharon por el respeto al resultado del referendo 2016 y contra el fraude del 2019, pero el movimiento Demócratas -con sólo el 4% de la votación- se apoderó de la victoria. La inicial valentía de Jeaninne Añez fue opacada por un esquema de corrupción aún más voraz del demostrado por el Movimiento al Socialismo (MAS).

            La memoria colectiva debería recordar que a pesar de ese fracaso hubo sectores sociales que combatieron la violencia física y simbólica de Evo Morales, de Álvaro y Raúl García Linera, de Juan Ramón Quintana y de sus múltiples operadores y guerreros.

            Desde los Yungas paceños, APDECOCA enfrentó en sucesivas oleadas la represión a sus socios, el apresamiento de sus dirigentes, la tortura de sus líderes más notables. Episodios agravados en el gobierno de Luis Arce/ Eduardo del Castillo.

            Los pobladores de tierras bajas soportaron la presión de los productores del circuito coca/cocaína durante décadas, con una línea roja en permanente tensión. Escenas de terror contra habitantes de parques nacionales y de territorios indígenas. El escenario más dramático fue cuando Sacha Llorenti ordenó la masacre en 2011, evitada por la solidaridad de la población beniana.

            Son muchos los grupos que no aceptaron la intimidación y salvaron al país del partido único, de convertirlo en el patio trasero de Cuba o de Venezuela. Evo no consiguió seguir el camino somocista de Ortega/Murillo en Nicaragua y de dictadores africanos.

            En las capas medias la entereza tuvo dos rostros permanentes: el de los médicos y trabajadores de la salud y el de los trabajadores de la prensa y periodistas en sus tres estamentos: propietarios, académicos y redactores/locutores/camarógrafos.

            El Colegio Médico se opuso a sucesivas medidas que intentó imponer el masismo. La lucha más épica duró 47 días, desde fines de 2017 hasta la victoria del 9 de enero de 2018. Los médicos, apoyados por estudiantes de medicina, enfermeras, personal de hospitales, no negociaron el Art.205 del proyectado Código Penal que pretendía castigar con seis años de cárcel los (supuestos) casos de negligencia médica.

            En apariencia se quería proteger al enfermo maltratado, en el fondo era otra medida contra los galenos bolivianos. Al mismo tiempo el gobierno pretendía legalizar el aborto, extremo rechazado por amplios sectores.

            La huelga médica fue robustecida por los pacientes en una movilización pacífica, casi un ensayo general del 2019 por su creatividad. Ramos de flores, villancicos, letreros luminosos, rezos y misas, consignas sencillas expresaban la protesta. La población afirmaba: “Yo apoyo a mi médico”, incluso en los días navideños. El triunfo de los mandiles blancos fue una muestra de la firmeza de la sociedad civil boliviana, acusada en ese momento de “seguir estrategias de la derecha y de Estados Unidos”.

            La otra gran rama de resistencia al autoritarismo fue la de los periodistas, desde las tareas cotidianas de informar hasta el enfrentamiento directo. Uno de los acuerdos más contundentes fue la oposición al intento de acallar medios a través de la normativa contra el racismo. Las portadas en blanco, las marchas, programas radiales unieron a la prensa y a sus organizaciones gremiales y profesionales.

            Durante 18 años los medios de comunicación padecieron la hostilidad financiera, los controles desde los ministerios, las presiones contra los reporteros. Al finalizar el gobierno del MAS pocos impresos sobreviven en Bolivia, otros agonizan.

            Los periodistas padecieron en sus filas quintacolumnistas que montaron campañas contra sus propios colegas, a través de voceros paraestatales encabezados por La Razón, ATB, radios del Chapare, Telesur y un entramado inmenso, descrito en sendos libros por Raúl Peñaranda y Rafael Archondo. Esos son los medios que recibieron millones en publicidad. En noviembre de 2019 eran el eco de la narrativa masista del “golpe” para deformar la movilización ciudadana que sacó a Evo.

            Los ataques abarcaron a la Iglesia Católica como el caso de ERBOL y de la Agencia de Noticias Fides. También contra la propia Conferencia Episcopal, sobre todo durante los intentos de pacificar el país. Esa prensa servil denigró a la institución religiosa, a sus obispos de forma personal y a la Universidad Católica San Pablo por albergar las comisiones de diálogo.

            La resistencia derrotó al masismo en las urnas. Sin embargo, la sombra de Sísifo asoma en el horizonte. Otra vez el anhelo de libertad y progreso está en peligro.

            Fernando Cerimedo no llegó como voluntario. Es una rata, pero una rata del proyecto de la ultraderecha transcontinental. Esa ideología consiguió reabrir diferencias regionales y étnicas en Bolivia, intentó provocar una guerra civil en Brasil, busca desestabilizar gobiernos constitucionales en México y en España, tergiversar elecciones.

            A los cerimedos no les interesa el bienestar de los pueblos. Su meta es la captura del Estado, ejercer poder y acumular platita, mucha platita. Bolivia no los necesita.