viernes, 19 de junio de 2026

EL METAFISICO DEL FRACASO VERSIÓN TIK TOK

 

            Hace un siglo, los bolivianos fueron conducidos a una guerra fratricida por la demagogia de Daniel Salamanca, quien no dudó de aprovechar las demoras diplomáticas para salirse del frente interno convulsionado por reclamos de la autonomía universitaria, del respeto a las tierras comunitarias y de los flamantes sindicatos obreros.

            En este fatídico 2026, los bolivianos son desbarrancados a una guerra civil de baja intensidad, en la cual la inacción del presidente Rodrigo Paz Pereira y de su gobierno ha culminado en la destrucción de las cadenas productivas, las escasas vías de comunicación, la limitada producción industrial y agroindustrial, los pequeños emprendimientos.

            El metafísico del fracaso aseguraba que el país estaba listo para “pisar fuerte en el Chaco”. No con los arados, como había sugerido Jaime Mendoza, sino con las botas prusianas. Solo la valentía de los combatientes, la capacidad de los profesionales que partieron a las trincheras, la abnegación de los campesinos llevados a la fuerza, la fortaleza indígena detuvo el avance de los paraguayos. Salamanca y sus adláteres creían que la pérdida de dos generaciones de hombres en la Guerra de la Triple Alianza iba dejar sin respuesta al ejército de José Félix Estigarribia. ¡Qué equivocado estaba!

            En el medio la acción de argentinos que tienen una atracción desenfrenada por meterse en la política boliviana. Documentos confidenciales inéditos del embajador boliviano Casto Rojas muestran cómo Buenos Aires jugó un papel de dos caras. Desde la cancillería se presentaba como mediador; desde la prensa y agitadores trabajaba para beneficiar las demandas paraguayas; incluso insistían en echar leña para distanciar a los soldados cruceños y benianos de los andinos. ¡Tanto para investigar!

            Paz llegó al Palacio de gobierno con un insospechado capital social, más allá de su propia candidatura y de la deformidad congénita de su fórmula. En sus espaldas cargaba la responsabilidad de recuperar el (No) Estado desestructurado. Seis meses después los habitantes de este territorio comprueban azorados que el Estado Plurinacional de Bolivia no existe. La ausencia del Estado explica la falta de respuestas concretas para impedir, enfrentar o solucionar la insurrección de sectores sociales con diferentes demandas, desde las históricas hasta las ambiciosas.

            La derrota electoral del Movimiento al Socialismo no significó el final de un modus vivendi que de una y otra forma existió en Bolivia desde la masiva incorporación a la administración pública con la Participación Popular en 1994; la presencia de aimaras en la vicepresidencia; el proyecto para asumir el poder político expresada en los conflictos de 2000 y en diferentes episodios en los últimos 20 años.

            Paz Pereira demuestra tanta frivolidad como Salamanca en 1932. Revisar sus declaraciones a lo largo del año lo desnudan. Los reclamos de los mismos grupos que le dieron el voto fueron contestados con adjetivos: sicarios sindicales, trabajadores vip, narcoterroristas.

            Cuando le es útil los bloqueadores se transforman en “mis compañeros Tupak y Bartolina Sisa han tratado los temas del norte de La Paz”. Más de mil horas después del corte de la vía yungueña: “Esta es la manera de trabajar, no bloqueando, trabajando”, mientras toneladas de productos agrícolas se pudren en el camino.

            Las madres no pudieron festejar su día, pero el presidente confiado aseguró en su red: “Los bolivianos no tememos al futuro. Encaramos el futuro. Vamos a paso de vencedores. Amamos a la patria y aquel que le hace daño no ama la patria”. Varias veces aseguró: “el tiempo se acaba, se acaba” sin mirar a los miles de paceños durmiendo cinco días por unos litros de gasolina adulterada.

            “Es la batalla de todas las batallas. Tenemos que ganar esta batalla para ganar la guerra (narcotráfico acorralado) mientras decenas de restaurantes, emprendimientos, grandes industrias cierran sus puertas, algunas después de décadas de funcionamiento.

            “No tengo miedo a fallar, tengo miedo a no intentarlo”, al mismo tiempo que se festeja la fiesta de graduación del colegio más caro del país, se cierra el local para la comida familiar, se nombra a otros cumpas y familiares.

            Catalina, la representante de la familia real, manda mensajes a todos los ministerios: “Nuestro querido Fer… dice que …”, más despistada que el padre.

            Salamanca creía que podía ganar la guerra moviendo fichas sobre el mapa en su escritorio. Provocó con sus especulaciones intelectuales el colapso del país. Tarde comprendió que no podía gobernar sin escuchar los reclamos del bloque popular. A su favor, la historia lo reconoce como un mandatario austero y honesto.

            Paz Pereira, en su extravío, anuncia casi feliz que va ganando porque de los 120 bloqueos sólo quedan 50. “Por medio del diálogo los puntos de bloqueo desaparecen”. Ante el alcalde El Alto discursea: “La falta de destino común ha hecho una suerte de conflicto en cuanto cuales son los destinos comunes (de La Paz” (sic) y asegura que le dará el 11 por ciento de regalías por el petróleo en el norte amazónico. ¿Leerá libros?

            Un corrillo de Pancho Villa decía: “¿Qué pensarían, ay, los americanos, que combatir a Villa era un baile de Carquís? Con la cara cubierta de vergüenza tuvieron que volver a su país”. La letra emparenta las luchas agrarias mexicanas con las bolivianas.

            Rafael Barrett, el periodista anarquista que era lectura obligatoria del proletariado ilustrado en las minas de Potosí, alertó en 1910: “No hablan a cada momento de la patria los que la engendran, sino los que la explotan.”

viernes, 12 de junio de 2026

RAQUEL MALDONADO: LA MÚSICA COMO MISIÓN ÉTICA

 https://elduendeorurocultural.com/2026/06/06/raquel-maldonado-la-musica-como-mision-etica/


            Es difícil encontrar un nombre, una persona, una mujer que únicamente recibe elogios en las críticas de la prensa especializada -dentro y fuera de Bolivia-, entre las personas que la conocen y entre los centenares de alumnos que pasan por sus talleres.

            Ese nombre, esa persona, esa mujer es Raquel Maldonado Villafuerte (La Paz, 1978) quien recibió de sus hadas madrinas dones preciosos: la belleza física, la disciplina, la capacidad de escuchar los trinos de los pájaros, la curiosidad para revisar más de 7 mil partituras manuscritas hace 200 años y la voluntad para adaptar un cuerpo nacido en las alturas ocres de la cordillera a las llanuras de todos los verdes amazónicos.

            Formada en un hogar de emprendedores, vencedores de los obstáculos de la vida, Raquel se tituló en música. En 2004, con 26 años, aceptó dirigir la Escuela de Música de San Ignacio de Moxos. Un encuentro feliz para ella y para el pueblo mojeño que conserva con esmeró la herencia de los pueblos originarios y de las misiones jesuíticas y franciscanas que se asentaron en el actual departamento del Beni.

            Raquel llegó a la población que mejor representa la cultura beniana cuando ya existía una escuela de música fomentada por las monjas ursulinas, principalmente María Jesús Echerri. Por ahí habían pasado otras iniciativas con más o menos éxito en un ambiente en que las tierras bajas bolivianas descubrían que era importante rescatar y difundir la música renacentista y barroca que había florecido en las misiones católicas en los siglos XVII y XVIII, principalmente.

            La Escuela de Música de Urubichá, su director Rubén Darío Suárez, gestores culturales como Marcelo Araoz, Cecilia Kenning, Paola Paz Soldán, sacerdotes y religiosos habían impulsado los primeros festivales internacionales con ese legado. Pronto coros y orquestas especializados de Europa y de otros países americanos se dieron cita para consolidar ese extraordinario esfuerzo que sigue caminado altivo y fresco.

            La joven directora se dio cuenta que su trabajo no podía limitarse a la enseñanza de esa música universal o a practicar las canciones y tonadas propias de los mojeños, sino que estaba obligada a ampliar su labor con el rescate y la investigación de las antiguas partituras. Emprendió su propio camino con base en sus experiencias.

            La historia de las partituras merecería otros artículos. Tanto en la Chiquitanía, principal sede del Festival, como en San Ignasio de Moxos, los indígenas (los cabildos) cuidaron de generación en generación los antiguos papeles donde los compositores escribieron sus cantos para las diferentes solemnidades católicas.

            Maldonado intuyó a tiempo que no iba a cumplir unilateralmente el rol de maestra, sino que a la vez era la alumna que debía prestar atención a las fiestas populares, especialmente las procesiones en Semana Santa o los festejos para el santo patrono del pueblo el 31 de julio de cada año.

            Recopiló los sonidos; prestó atención a los tonos y bailes, a la vestimenta, a los roles de mujeres, hombres, ancianos, niños, a los instrumentos. En poco tiempo, con muchas noches en vela y sin descanso, logró formar el coro y orquesta de jóvenes indígenas como nadie pudo jamás imaginar.

            Las presentaciones comenzaron tímidas en la iglesia, en la parroquia; más tarde en la catedral de la capital Trinidad, en Santa Cruz de la Sierra y finalmente en La Paz, donde el público suele ser más exigente. Los aplausos se repetían en uno y otro recinto, en el teatro, en el templo, en el patio, en la calle.

            Pronto llegaron las invitaciones para presentar al grupo en otros festivales internacionales y en teatros europeos, donde los asistentes tienen larga experiencia para entender y juzgar la ejecución de música barroca y renacentista. No era un apoyo paternalista. Se trataba de lograr el reconocimiento de los profesionales a una propuesta única que unía lo universal con lo más vernáculo indígena.

            Siguieron los éxitos, las emociones. Los bolivianos residentes en el exterior dejaron de tener vergüenza cuando las lágrimas asomaban a sus ojos mientras aquella chiquilla recordaba una cántica de María, los niños eran pastores, los adolescentes tocaban los violines.

            La exigente Basílica Santa María del Mar al borde del Mediterráneo en Barcelona, donde las piedras pesadas tienen su propia acústica, se rindió ante el coro. Miles llenaron la amplia nave y los aplausos se escucharon en toda la Cuitat Vella. Seguramente es una de las experiencias más puras del grupo mojeño.

            La fama se expandió boca a boca, quizá la mejor propaganda, que patrocinó nuevas y más y más invitaciones. Los jóvenes se acostumbraron a tener el morral listo para una nueva gira.

            También se sucedieron los discos: unos más exitosos que otros. Todos grabados con cuidado y esmero.

            Raquel Maldonado dedicó parte de su tiempo a las tediosas gestiones para lograr abrir una Escuela de Música en el mismo pueblo, que tenga ítems aprobados por el propio Ministerio de Educación, una currícula profesional que dé a los adolescentes un espacio para aprender, ensayar, probar, avanzar en su autoestima. Los alumnos salen como profesionales y pueden vivir de su arte.

            Muchos de los manuscritos estaban enterrados en alguna casa, varias dentro del Territorio indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Algunos eran muy viejos y deteriorados, en un ambiente cálido y húmedo. Otros fueron copiados por las distintas generaciones de músicos indígenas para seguir ejecutando esa música religiosa.

            San Ignacio fue fundada en 1689 por los jesuitas Antonio de Orellana y Juan de Espejo, en honor al fundador compañía, San Ignacio de Loyola. Está rodeada de la floresta, de río y del silencio.

            No son los ladridos ni el retumbe de la pelota los que rompen la tarde. Son las notas afinadas que salen de la casona. A los lejos suenan los violines, los contrabajos, los violanchelos. Pasan los chicos con sus instrumentos, las muchachas con sus grandes estuches de cuero.

            La música en las misiones religiosas en las selvas latinoamericanas tuvo un rol angular en la evangelización de los indígenas. Ennio Morricone reflejó como pocos esa emoción que arranca aplausos y lágrimas, como en el filme “La Misión” y en sus espectaculares conciertos a aire libre, en Venecia o en Verona.

            Raquel es la heredera de todas esas vertientes; la sangre potosina de Los Andes y sus músicas místicas; de las composiciones europeas; de las religiones propias y recién llegadas y de la ejecución de los nativos empapados del amor por las artes de Euterpe.

            A su proyecto profesional unió su proyecto de vida junto a Antonio Puerta, gestor cultural y a sus hijos que también participan en la escuela y el coro.

           

FOTOS INTERNET


TODO CERIMEDO MUERE POR SU CLOACA

 

            Al ingresar a la Casa Grande del Pueblo, Rodrigo Paz declaró: “Esto es una cloaca”; “cloaca de dimensiones extraordinarias”. Excelente titular para portadas. Se refirió así al anterior régimen, convertido en el enemigo principal, el malvado en la típica polarización moderna.

            La expresión fue ampliamente citada. Parecía sincera entre otras ya usadas como “el Estado tranca” que surgió en el siglo pasado; o la patria, la patria que repetía Jaime Paz recordando al abuelo benemérito; o el carajo que se ha puesto de moda; o la oferta de cambiar en un solo día la crisis porque “100 días son demasiado tiempo”. “Que venga el Estado que está al servicio de la patria”.

            En vez de una estrategia de desarrollo económico y social, Paz presentó el D.S. 5600 “Destapando el Estado Cloaca” sobre contrataciones directas. El ministro José Luis Lupo, el canal estatal, los comentaristas oficialistas, repitieron el adjetivo.

            Pero he ahí que la marca de origen duró poco. Fernando Cerimedo, el asesor omnipresente del primer mandatario soltó una frase histórica para difundir en todo el continente: “lo que piden los sectores movilizados son cloacas”.

            Muerte por su sumidero. Las críticas y censuras aumentaron más allá de las redes. Un grafiti en un muro en el centro paceño lo describe: “Cerimedo: tú eres la cloaca”. Los comentarios sobre el ignorante asesor se desbordaron. Así que él era el traumado por los albañales, al punto que puso cualquier cifra para contar cuántos bolivianos tienen acceso al desagüe de inmundicias. Son muchas las intervenciones sobre el asunto.

            En las declaraciones del poderoso asesor es posible detectar tu falta de inteligencia; lenguaje limitado, frases hechas. Lo que seguramente le sobra es la ambición, característica de los militantes MAGA que destrozan el orden mundial.

            Las alcantarillas parisinas acompañaron a Los Miserables del siglo XIX. El plano de las redes cloacales de Montevideo fue una carta ganadora durante las fugas de los presos tupamaros. En este momento, en Bolivia el argumento de los deshechos como movilización de las demandas populares lleva a otras fábulas.

            Paz contestó el año pasado que conoció a Cerimedo porque era el profesor de su hija. Catalina fue presentada como una campeona de la campaña, tal como Barak Obama felicitó en su momento a sus hijas. ¿Será? Paz aseguró que no tenía dinero para invertir en publicidad. Entonces queda la duda; por qué Cerimedo se presenta como victorioso.

            Sin embargo, por la boca/pozo del propio argentino se conoce que ya “trabajaba” en Bolivia un año antes de las elecciones. Aparentemente cerca de Jaime Dunn, merodeó también la campaña de Jorge Quiroga hasta aparecer junto a Paz. O sea, no vino por ser profe de la niña. Más bien hay indicios de que fue enviado por alguien con amplios poderes continentales. ¿Con qué visa entra al país? ¿Cómo turista? ¿Declara en migración el objeto de su visita? No figura en la administración pública, pero tiene el permiso para ordenar reuniones de alto nivel, llamar a secretarias en todo el gabinete, citar a ministros. Lo ven pasear de arriba abajo por la Casa Grande del Pueblo.

            ¿Quién le paga? Paz Pereira con su salario de 24 mil bolivianos, reducidos a la mitad a partir de esta semana. ¿Con qué vivirá? ¿O será que el pago es en especie? Hasta la fecha ninguna autoridad ha explicado por qué se compró gasolina basura, por qué se siguieron contratos similares al pasado empeorados con las especificaciones. ¿Por qué tanta mentira?

            Algunos analistas que hablan de “golpe de estado” para argumentar contra los bloqueos se olvidan de citar el factor clave que significó la gasolina sucia para miles de familias y miles de transportistas en todo el país. Fue la ficha mal movida, de impacto relámpago (se acuerdan a Rodrigo declarando: ¿Por qué hicieron sufrir al país?, mientras desfilaban supuestas cisternas y decenas de autos bocinaban festejando). Ahora asoma el negocio de las losetas (que nadie pidió), peor que el de las canchitas sintéticas; alguien ganará mucho.

            Como ya se dijo, Cerimedo seguirá ahí porque es el Business Manager. Paz podría ofrecer la cabeza del asesor para bajar la tensión, pero no lo hará, a pesar de todo su opaca hoja de vida. Igual sucede con el canciller Fernando Aramayo, el Olañeta del gabinete. Jaime Paz tuvo hasta el final un asesor francés, Evo Morales a varios cubanos, David Choquehuanca a un gringo que dormía y se bañaba en la Cancillería. Sin embargo, ninguno estuvo tan ligado como Cerimedo al poder imperial y a empresas oscuras, de los cuales nos alerta el papa León XIV. Y ojo con el poder reservado a las esposas.

            En cada conflicto hay dimensiones regionales. Por ejemplo, los intentos para modificar los regímenes de propiedad de la tierra comunitaria aparecen también en Chile contra las tierras de los mapuches para convertirlas en “productivas”. A los manifestantes que salen en su defensa los declaran “incivilizados” y les hacen control facial como en la época del Plan Cóndor. Moverán las fichas en Colombia y en Perú, como ya hicieron en Centroamérica.

            Cerimedo no sirve para entender Bolivia. Calcularon que un decreto ómnibus no lo leería nadie, pero los obreros le encontraron las mañas; que había que esperar a las elecciones subnacionales, pero sus candidatos fracasaron; que la Selección se iba al Mundial de fútbol y todos felices; siempre se puede culpar de todo a Evo.

            O el nuevo bolillo: el “narcoterrorismo”, bautizado en la reunión patrocinada por Donald Trump. Peligroso invocar tanto a la paja sin ver la viga en el propio ojo.

 

viernes, 5 de junio de 2026

LA ABUELA Y LA MEMORIA COLECTIVA

 


            La presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia quedó demasiado grande para Rodrigo Paz Pereira, hundido en consignas repetitivas, contradicciones discursivas (¿mentiras?), con anuncios que cada vez se parecen más a los del pastorcillo y el lobo del cuento infantil. Su indecisión privó el disfrute del Día de la Madre como era costumbre.

            Día de la Madre y Día de la Abuela, aunque no me simpatiza la idea de que la abuela es doblemente madre. La mamá es la mamá; la awicha es la awicha. Existe el concepto de “maternidad”; falta el de “abuelidad”. Pero como las mamás y los papás son a su vez hijos festejan en simultáneo a sus progenitoras, biológicas o sustitutas.

            En Bolivia, el 27 de mayo es un reflejo de la esencia boliviana. Se celebra en el mes dedicado a la Virgen María, como en casi todos los países católicos. Es la fecha para no olvidar la resistencia femenina a los chapetones en la colina de Cochabamba.

            En Bolivia, a pesar de toda la propaganda feminista y abortista, amamos la maternidad. Compartimos las ofertas de rosas y claveles rojos en cada esquina de la ciudad. Hay que reservar con tiempo, o preparar, la torta para las cinco de la tarde, la salida a la pensión, al restaurante. Aprovechar todas las ofertas para “la reina de la casa”. El comercio se llena de clientes, desde la chocolatería a la venta de autos, o las famosas “doras”. Todo vale.

            En los colegios los niños preparan canciones, ensayan dibujos, la infaltable recitación: “¡Oh, mamá!”, el coro, el baile. Las secretarías pierden zapatos para llegar a tiempo; otras madres se parten en tres para estar en cada curso. Los jefes permiten ausencias.

            Alguien me preguntó si recordaba otro momento como el actual, cuando los festejos familiares se limitaron al mínimo. Ojalá poder conseguir un pollo, un kilo de carne molida, un pastel, aunque sea una salteña.

            Admití que no tengo en mi registró un Día de la Madre tan austero y sombrío. Sobre todo, en los años democráticos. Relaté las experiencias hermosas cuando en las casas compartían varias familias. La abuela era el centro. Al conversar me di cuenta de que la principal virtud de las abuelas es la memoria del clan, de la tribu, de la ciudad.

            Los nietos, propios y ajenos, adoran escuchar historias. Prefieren gozar la sobremesa a su programa preferido de la televisión. Preguntan; son curiosos. Quién era quién; cuándo apareció el vestido manchado de sangre en el parque; por qué no se casó la tía; por qué nunca retornó el tío; cómo se enamoraron los abuelos; dónde vivieron, qué bailaban, qué jugaban.

            La abuela es la continuidad de la estirpe. Sabe las recetas que sus nietos chefs volverán famosas. Conoce los remedios caseros que sus hijos no aceptan, pero los nietos los encuentran en internet. Lee los cuentos, inventa anécdotas, se burla de los personajes del barrio.

            Esa tarea no es únicamente un pasatiempo. Widler Guerra, un narrador colombiano, reconstruye el rol de la abuela como institución central en la supervivencia de la especie. Los yupik de Alaska dicen: “la abuela es el primer cielo que conocemos”. Antes de ver el rostro de la madre, el recién nacido ve el de la abuela inclinado sobre su carita.

            La antropóloga Sarah Blaffe asegura que la abuela estabiliza el hogar con su apoyo en la crianza de los herederos. Aporta recursos materiales e inmateriales. “La abuela ama sin urgencia, hacia adentro. Su amor ya no necesita probar nada”. Bajo sus faldas rige una ley distinta, “más antigua y eficaz”, más cómplice, con un orden distinto. En varias cosmologías, la abuela de todos los seres es la Luna.

            Este abril, en España se rindió homenaje a los seis siglos de la llegada de los gitanos desde el norte hindú a la península ibérica. En los cientos de testimonios recogidos, hombres y mujeres hablan de sus abuelas. Los gitanos fueron estigmatizados, perseguidos, asesinados y sin embargo sobrevivieron porque la familia es extensa y la abuela guarda la memoria de su largo caminar (Gelem, Gelem), de los cantos, los bailes, los colores y la visión del mundo que los distingue del resto de los pueblos.

            Una de las razones que ayuda a los palestinos a sobrevivir desde la ocupación judía de sus territorios en 1948 es la presencia de la abuela, un amor extendido que alcanza a los muchos hijos y a los muchos nietos. Se han contabilizado más de 20 mil niños ametrallados en Gaza, pero nadie ha contado cuántas abuelas murieron con ellos, sobre todo cuando los bombardeos hundían edificios con 30 o 40 miembros de una familia.

            Es muy tonta esa moda de pasar videos de “autoayuda”, como si las abuelas necesitasen un consuelo por sus canas o sus arrugas; por sus cansancios y sus fatigas. Las abuelas, en su palidez, iluminan. Merecen ser festejadas en La Paz, Granada o Cisjordania.

 

 

 

 

viernes, 29 de mayo de 2026

PROGRESISMO GLOBAL SÍ, PERO NO ASÍ

 


            “Esto es el final; cualquier día caerá Barcelona. Para los estrategas, para los políticos, para los historiadores, todo está claro: hemos perdido la guerra. Pero humanamente no estoy tan seguro. Quizá la hemos ganado.” Esta frase del poeta Antonio Machado, camino al exilio, es citada en “Los Soldados de Salamina” (2001, p. 24) del cronista Javier Cercas.

            La historia dio la razón al pálpito del sevillano. A pesar de los excesos de los comunistas y anarquistas durante la Guerra Civil española (1936-1939), para la memoria colectiva los republicanos quedaron como los héroes; los brigadistas internacionales fueron la expresión de la solidaridad y de la hermandad frente a la maldad de los alemanes nazistas. Los carteles, las fotografías, las películas, los himnos, las canciones que siguen vigentes son las que salieron del frente rojo.

            Perder la guerra sin perder el honor acompaña desde el 11 de septiembre de 1973 a Salvador Allende. Los errores de su gobierno quedan enterrados ante este Héctor que se quedó hasta el final con sus guardias, a costa de su vida. Hay monumentos y calles con su nombre en muchas ciudades; no con el del triunfante General Augusto Pinochet, ni siquiera en el Chile de José Antonio Kast.

            Ernesto Ché Guevara llegó a Bolivia para encabezar una invasión destinada al fracaso desde su concepción. Sin embargo, su entrega, su sacrificio consciente, su imagen de Cristo moribundo lo mantuvieron en la pupila juvenil por décadas.

            Esa narrativa del “hombre nuevo” estaba presente en quienes militaban contra las dictaduras, participaban en los sindicatos clandestinos, desfilaban atrevidos el Primero de Mayo, eran solidarios con las luchas de todos los pueblos oprimidos.

            Ilusión estrellada en el último medio siglo.

            Por una parte, la corrupción acompañó a la socialdemocracia europea que gobernaba varios países a inicios de este milenio. El descubrimiento de enriquecimientos ilícitos, affaires prohibidos, casinos, yates de lujo ensombreció esa experiencia.

            El caso reciente -aunque con mucho ruido desde hace años- es el del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, quien enfrenta varios cargos por supuestos delitos financieros. A él nos referimos en otras ocasiones como una figura entrometida en la política latinoamericana. Su defensa de la dictadura de Hugo Chávez y Nicolás Maduro lo desnudaban. Posiblemente la investigación y el posible juicio sean utilizados por la ultraderecha. Ese no es el núcleo del problema sino sus opacas conexiones.

            Chávez y Maduro representan en grado superlativo el fracaso moral de la izquierda en el poder; esa derrota. No fueron solamente incapaces de cumplir planes para dar oportunidades a su pueblo, sino que utilizaron al Estado para comprarse mansiones en Miami y en Madrid. Amaron al capitalismo no como industriales, sino como usuarios de las arcas públicas.

            Chávez fue el veneno que contaminó los procesos nacionales que habían acumulado fuerzas en sus batallas, con sus maletines negros para los Kirschner o la intromisión en el gobierno de Evo Morales, otros nombres de la decrepitud ética de la izquierda.

            El otro ingrediente fue el narcotráfico, que detallé hace 15 años. La punta de lanza fue la guerrilla castrista colombiana. Parecía propaganda, pero era verdad, desde las rurales FARC a las urbanas M 19, el narcotráfico con todas sus implicancias había tomado el control de los mandos. Una epidemia que se extendió pronto a los sandinistas en Nicaragua y a casi todos los otros movimientos rebeldes. ¿Cuánto penetró el negocio de la cocaína en Cuba? Un fusilamiento no logró tapar el escándalo.

            Al enriquecimiento ilícito, a la corrupción sistémica, se sumaron las represiones físicas y a toda expresión de libertad de pensamiento. La pareja Daniel Ortega- Rosario Murillo encarna el peor ejemplo de la decadencia a nombre de una “Revolución”.

            A ello se suma el discurso de polarización, desde un auto beneficioso indigenismo que no reconoce personas sino alimenta razas y los excesos de un feminismo autoritario y resentido que provoca reacciones en las sociedades. La ultraderecha no apareció de la nada.

            Ese panorama dificulta la oposición a la destrucción de la humanidad que encabezan Vladimir Putin, Donald Trump, Benjamín Netanyahu e Itamar Ben- Gvir. Los esfuerzos de organismos internacionales, de gobiernos en los cinco continentes y de los activistas son insuficientes. Rodrigo Paz, Javier Milei y Trump apoyaron a Tel Aviv que se niega a levantar el bloqueo contra Gaza para que entren medicamentos, oxígeno y alimentos esenciales, como solicitaban los otros 130 países.

            Hace un mes, en Barcelona, se reunieron más de 3 mil personas, ocho jefes de estado, diferentes asociaciones para alentar una Movilización Progresista Global (GPM). Los debates mostraron la fuerza de quienes resisten a que el planeta sea manejado con la ley del más fuerte. Lastimosamente no se escuchó la autocrítica de la socialdemocracia ni un balance del fracaso del socialismo Siglo XXI.

            Sin retornar a la moral de la que hablaba Machado, será difícil ganar la batalla.