viernes, 21 de agosto de 2026

LA FAMILIA REAL DESPORTILLADA

 

            Al anochecer del 17 de agosto de 2025 una sensación de alivio recorría la mayoría de los hogares bolivianos, las salas diplomáticas y las misiones internacionales. La ciudadanía había acudido a votar con disciplina, orden y en paz. A través de las urnas despidió a un partido que había logrado gobernar casi sin oposición por dos décadas, el periodo más largo de gobiernos constitucionales con una sigla única, solo dos presidentes y ministros que envejecieron en sus cargos.

            El ganador, Rodrigo Paz Pereira, celebró rodeado de pobladores humildes. Al poco se conoció que alguno de los que lo vitoreaban robó su celular en pleno festejo (¿una señal?). Venció en la segunda vuelta y en noviembre juró como presidente.

            Un video se hizo viral con la (supuesta) voz de un Gilberto Hurtado (sonoro apellido) ofreciendo puestos en empresas públicas claves, a cambio de sumas de dinero. Otros nombres cercanos a la campaña de Paz aparecieron en situaciones similares (¿otra señal?). Paz pidió un proceso penal; ¿en qué habrá terminado?

            A lo lejos, únicamente conocido por los especialistas electorales, aparecía un hombre calvo, experto en campañas electorales con métodos sucios. Lo presentaron como el “profe” de la hija Catalina.

            Al anochecer del 17 de agosto de 2026, tres disparos sonaron en el ingreso de un hotel en Santa Cruz de la Sierra, ciudad sumida en los últimos meses en acciones de sicariato, con similares características a los carteles colombianos de los 90.

            La población boliviana, asombrada, conoció poco después y de forma intensa, contradictoria, confusa y llena de adjetivos que la (supuesta) víctima era la amante del hombre más fuerte del gobierno surgido hace apenas un año, el argentino Fernando Cerimedo. Parecía un culebrón mexicano de los 80.

            Ni el famoso caso de espionaje y contraespionaje, sexo, cabarés y mentiras de Christine Keller y el ministro británico John Profumo, que inundó las revistas rosas de nuestras madres en los 60, tuvo tantas telarañas como el tablero de Cerimedo. Keller no se hacía Photoshop, era bonita por naturaleza, pero en su cama dormía más de uno, entre ellos un espía soviético y ese detalle precipitó una crisis política de proporciones en medio de la Guerra Fría.

            Nada nuevo bajo el sol.

            ¿Acaso no fue una mujer la que desencadenó la caída de Evo Morales en 2016? Según sus biógrafos, la presencia de un alto ejecutivo chino en las sábanas de Gabriela Zapata enturbió la historia de amor con el indígena. El exceso de cirugías terminó por deformarla, más que los pocos meses que pasó en la cárcel por falsos testimonios.

            Cerimedo fue tratado por el gobierno de Paz como un héroe, a pesar de las causas judiciales que tiene pendientes en Argentina, Chile y Brasil. Su esposa encara igualmente acusaciones complicadas en Buenos Aires por asuntos ligados a instituciones públicas, proveedores de hidrocarburos, lobbies para contratos y otros.

            Se convirtió en el invitado estrella de las fiestas, como la boda de la hija del ministro que aprovechó para convertir el acontecimiento familiar en gran vitrina de sus (supuestas) relaciones con el Jet set criollo. Fotos por acá, fotos por allá.

            Fernando fue tratado como un amigo íntimo por toda la familia, incluso por el hermano del presidente Jaime Paz Pereira, quien trabaja en la CAF, el Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe. El abogado del argentino afirmó el miércoles que la CAF pagaba a Cerimedo como consultor externo. La entidad emitió un comunicado público desmintiendo esa noticia, negando cualquier vínculo laboral con él asesor de Paz.

            A su turno, la hija de Rodrigo, Catalina, se convirtió en el enlace más directo de Cerimedo con los operadores de comunicación en los ministerios. No ocupa un cargo en el poder ejecutivo, pero ejerce su poder familiar. ¿Saldrá en defensa del acusado de enriquecimiento ilícito? ¿Se apartará? ¿Quién la orientará ahora? ¿Qué sabía de la relación violenta de su profe con una mujer que también andaba por Palacio? ¿Escuchó las anteriores denuncias? ¿Hizo algo?

            Las acusaciones, por el momento sin pruebas ni datos confiables, alcanzan también a la esposa María Elena Urquidi y a su entorno. ¿Qué base sirve para semejantes afirmaciones? ¿Cuál es el verdadero motivo? El embrollo está todavía caliente y faltan capítulos. Muchos anuncios oficiales quedaron en nada en otros asuntos, pero ahora es fundamental para la continuación del gobierno que estos extremos sean investigados, empezando por las cisternas del 8 de noviembre y la gasolina basura.

            Mientras guarda silencio el presidente Rodrigo Paz, el principal responsable de la presencia de un extranjero ligado a Buenos Aires, Washington y Tel Aviv en espacios de decisiones políticas de valor geoestratégico para Bolivia, peor ahora sin el contrapeso de un José Luis Lupo y con la cercanía de un Fernando Aramayo.

           

 

viernes, 14 de agosto de 2026

APAGUE LA LUZ Y ESCUCHE

 


            Hace unos meses realicé un sueño infantil: conocí quién prende y apaga la luz.  Para cumplir una investigación destinada a la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) conseguí autorización para visitar (en modo VIP) las 14 hidroeléctricas de la Compañía Boliviana de Energía Eléctrica.

            La luz -Lux, diría Rosalía- es uno de los encantos envolventes de la niñez, igual que para la Humanidad primitiva fue Prometeo y el fuego. Luminosidad intangible, tiniebla temida. Los farolitos en las procesiones, los faroles en los parques, las farolas en los callejones de San Pedro y Churubamba eran antesala de cuentos nocturnos.

            Desde la ventana del costurero era fantástico esperar en el espacio de las dos luces- cuando el día ya no es día y la noche todavía no es noche- el encendido de las luminarias. ¿Quién las prende?, pregunté porque no divisaba ningún inmenso interruptor. Me respondieron que desde lejos alguien ejecutaba ese control cotidiano.

            En los años sesenta, por dos o tres horas, se cortaba la energía eléctrica y había que cenar bajo el reflejo de candelabros. Mi hermano, imitando a un científico, recorría con su mano mi cabellera azabache para comprobar si salían chispas. El cabello se electrificaba. Era la hora del aparato a transistores para escuchar en familia a Alí y Baba con David Santallas y Hugo Eduardo Pol por la mítica Radio Méndez.

            Más tarde se pasaba el dial con la voz potente del locutor: “Apague la luz y escuche”. Nadie quería salir del dormitorio espantado con los relatos de fantasmas, ruidos de vajillas, muebles que cambian de lugar, aparecidos, almas en pena. Mucho después descubrí sorprendida que el autor de los sustos era el amable Mario Castro.

            En algún momento, la luz comenzó a durar más y más. Llegó a los barrios nuevos, subió laderas y saltó a los páramos. La electricidad es señal de progreso y de confort. Jugar al escondite en la oscuridad era sabroso, pero contar con hornillas, enchufes, colegio y trabajo era mucho más importante.

            En La Paz, como en la mayoría de las ciudades bolivianas, los primeros generadores fueron obra de entusiastas vecinos, desde las antorchas coloniales, los quinqués decimonónicos, el alumbrado a gas (turba) fin secular hasta el primer generador de la familia Velasco, la “Fábrica de Luz” de Jorge Granier y la primera usina en 1888. Por iniciativa de sus pobladores, La Paz -antes de ser sede de gobierno- fue la tercera ciudad en Sudamérica en contar con servicio de alumbrado público.

            En otras ciudades fueron también particulares como Atanasio de Urioste en Sucre o Gustavo Hinke en Oruro los que intentaron alumbrar la noche. Nombres de migrantes aparecen en Tarija, Santa Cruz, Cochabamba. Mucho después fueron párrocos o cooperativas los que consiguieron el servicio, como cuenta la copla de Willy Alfaro en Tupiza.

            Poco a poco los esfuerzos personales se transformaron en emprendimientos empresariales. Primero fue el impulso del inquieto y multifacético Lucio Pérez Velasco y una compañía francesa. Su heredero Néstor vendió la Fábrica de Luz a la Bolivian Rubber & General Enterprise, que logró en 1908 un contrato por 25 años con la alcaldía y se comprometió a construir el dique en Milluni.   

            Desde ahí, la planta de Achachicala y otras obras necesarias hasta llegar a ser la Bolivian General & Enterprise Limited, (más tarde Bolivian Power) que generaba electricidad, tranvías y teléfonos.

            La misión Thompson recomendó el desarrollo de energía hídrica desde Choquetanga y el valle de Zongo. A los expertos extranjeros se sumaron ingenieros locales como Carlos A. Muñoz, el primer ingeniero electricista titulado de Bolivia (1907). En los años cincuenta los legendarios Lucio Encinas Lara y Manuel Contreras se encargaron de implementar y asegurar el avance de la luz en el departamento y en otras poblaciones. Su excelencia profesional fortaleció a la emblemática empresa.

            Zongo se convirtió desde 1929 en la referencia de la electricidad paceña En mi visita me alojé en la antigua casa de gerencia, en un microclima de árboles y neblina, y compartí con los trabajadores un envidiable servicio de comedor. Actualmente, casi todo está computarizado. COBBE ha sorteado permanentes obstáculos en estos 100 años, una historia aún no investigada en su complejidad.

            También llegué hasta el valle de Miguillas. Recorrí los senderos con precipicios a ambos lados que suben a esas torres que se divisan desde la carretera. ¿Quién las instala? ¿Quién las mantiene? Minas en la Cordillera Tres Cruces, valles como Quime, Inquisivi relatan los desafíos.

            COBBE impulsó con ENDE el Sistema Interconectado Nacional (SIN) que asegura contar con luz en casi todo el país. Sin embargo, no basta hacer bien la tarea si los demás no cumplen su turno.

            Los anuncios de futuros apagones no son temores de muchachos. Provocan pánico ciudadano. El eje La Habana-Caracas es terrorífico. Lo peor es que parece que el (No) Estado no escucha a los expertos, como sucedió cuando los especialistas pronosticaban la falta de combustible o los analistas aseguraban la crisis del dólar.

            El temor mayor no son las tinieblas, sino que los cumpas se interesen en el tema solo si le ven algún negocio. El eje Buenos Aires- Bariloche no es un cuento de fantasmas.

 

viernes, 7 de agosto de 2026

UNA TREGUA SIN TREGUA

 

            Hasta esta semana, la cifra oficial de palestinos asesinados por el ejército israelí en Gaza asciende a 74 mil, de los cuales más de 20 mil son niños, muchos bebés, en una población de tres millones. ¿Algún boliviano puede imaginar un futuro si esas mismas cifras se hubiesen dado en la Guerra del Agua?

            Entre los 174 mil heridos, cientos son adolescentes que han perdido la vista, una o dos piernas, los brazos con secuelas por el resto de sus vidas (si tienen vidas). Las consecuencias abarcan la salud mental, desde la niñez interrumpida a la pérdida de la razón por las escenas vividas: padres descuartizados, madres humilladas, hermanitos cubiertos por la blanca mortaja. Sin escuelas ni parques, solo carpas frágiles.

            Supuestamente existe una tregua auspiciada por Estados Unidos. Sin embargo, siguen los crímenes. Este julio hubo 152 víctimas, entre ellas niños inocentes. El último fin de semana la prensa reportó otra veintena de muertes, varios chiquillos.

            Los gazatíes no tuvieron el consuelo de disfrutar el Mundial 2026. Donald Trump impidió el ingreso al presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, como hizo con otras delegaciones burlando la esencia de las competencias internacionales.

            Soldados hebreos mataron al trabajador humanitario que había ayudado a organizar la retransmisión del Mundial, poco antes del partido entre Argentina y Egipto. Mohamed al Wahidi, de 57 años, se había dado modos para conseguir la señal y unas pantallas gigantes, junto con el Comité Egipcio de Ayuda en la Franja de Gaza. El entrenador africano Hossam Hassan había declarado poco antes su solidaridad con el sufrimiento del pueblo palestino.

            Un misil judío alcanzó al vehículo de Mohamed, junto a otro compañero y a dos niñas que pasaban Fadi de ocho años y Hamzah de 12. Otra vez las mismas explicaciones de las fuerzas israelíes: el misil iba dirigido contra un miembro de Hamas, se está investigando, lamentan el daño causado a personas ajenas, etc. etc. Palabras que se repitieron días antes por otros asesinatos, incluyendo el de un bebé al que un soldado disparó en el rostro ¡con qué imágenes se quedarán esas pupilas!

            Los palestinos respaldaron a los conjuntos árabes con mucha ilusión. Sin embargo, la selección preferida era la española, tanto por razones deportivas por la fuerza de ese equipo como por razones políticas. El gobierno, la sociedad civil y la prensa españoles han mantenido una voz permanente de denuncia y de solidaridad frente al genocidio de Israel.

            Aparte del fanatismo por la figura de Lamine Yamal aceptando la bandera verdinegra que un aficionado le dio para la paseata de una de las victorias de su equipo. La imagen del joven campeón fue pintada en paredes donde los jóvenes simulan una selfi con su astro.

            En Ramala, unos dos mil espectadores celebraron el gol de Ferran Torres contra la portería argentina. Esperaron -como millones en el planeta- cada segundo hasta el pitido final. Pero ellos no pudieron gritar y aplaudir como el resto de la torcida roja. Un anuncio interrumpió la retransmisión para lamentar otras dos muertes en manos de colonos avasalladores.

            En vez de la euforia expresada en tantas ciudades en el globo, los palestinos guardaron un minuto de silencio en honor a los nuevos mártires. Ahora las muertes se repiten en Cisjordania, donde los usurpadores de casas y tierras palestinas los sacan a la fuerza. A los que resisten cuidando su hogar heredado en dos mil años de pobladores, algún soldado o algún colono/avasallador le dispara, además de destruir sus viviendas.

            Otra vez el argumento falaz de buscar justificativo en la historia, en la religión, en textos sagrados, como si los habitantes de Achumani fuesen avasallados por los herederos de un señorío aymara que existió hace 500 años.

            En esta (No) tregua, las fuerzas judías siguen bombardeando hospitales; obligan a las familias que habitan carpas a desplazarse (algunas ya han tenido que moverse 17 veces).

            Las denuncias no cesan, a pesar de las presiones de Trump para que los gobiernos que quieran su ayuda sean amigos de Benjamín Netanyahu. Todos los días se levantan voces para condenar a este genocidio del Siglo XXI. Entre ellos Sam Rose, director de la UNRWA en Gaza y médicos voluntarios en la zona.

            Dentro de la comunidad judía hay voces lúcidas. Shlomo Ben Ami (Tánger, 1943), ex ministro de relaciones exteriores de Israel, publica artículos marcando su distancia del actual gobierno y las consecuencias del camino escogido para el futuro de su país en el largo plazo.

            Ilan Pappé (Haifa, 1954), historiador que documentó la Nakba (cómo fueron expulsados los palestinos de sus hogares desde 1948) va más lejos en su libro “El fin de Israel” (2025). Él confía en que algún día el mundo dirá: ya basta, como se logró con el apartheid en Sudáfrica.

           

 

viernes, 31 de julio de 2026

LA PAZ, SOLIDARIA Y RESILIENTE

 

            Pocas mujeres en el mundo son acunadas por una montaña. Las collitas.

            “Montaña de luz”: Juan Carlos Orihuela, poeta. “El Illimani se está. Es algo que no se mira. Ya el morador de las alturas lo sabe, no es la montaña lo que se mira. Es la presencia de la montaña”: Jaime Saénz, aparapita. “Los paceños no miran al cielo como un destino, es su vecino; las montañas contemplaron generaciones, celebraciones, luchas, esperanzas”: Gonzalo Laserna, astrofotógrafo. En La Paz, las estrellas brillan abajo.

            El Illimani no es un nevado. Es un Achachila. Se deja fotografiar por decenas de forasteros cada día; no les pregunta de dónde vienen, a dónde van. Se está.

            Quizá es esa la Fuerza que convierte a sus habitantes. Quizá nacer en las alturas los vuelve combativos desde el primer instante. Hasta respirar es difícil. Hasta parir es difícil. Obliga a ser resistentes, a ser resilientes. A ser solidarios para sobrevivir.

            Las collitas.

            Como la Dennis en la Zona Sur que en los 50/50 días de bloqueos ofreció su guiso de lentejas a los hambrientos, a los que esperaban días en las gasolineras, a los que no llegaban ni a sus casas ni a sus oficinas. “Si necesitas un plato de comida caliente ven a La Rufina. No tienes que comprar nada, no tienes que dar explicaciones de nada. Va por la casa”. Trescientos platos, “porque entendemos que, en momentos como estos, salir adelante es más fácil si nos ayudamos entre todos”.

            Como la Aurora de la Zona Norte que aparecía con sus amigas acarreando vasijas con sopa hirviendo para cualquier marchista frente al Palacio de Gobierno. La última vez, ya anciana, llenaba los cuencos de los discapacitados que reclamaban un bono. Sin propaganda, anónima, la heroína de la cocina que multiplica zanahorias y fideos, afligida por los que marcharon tantos días.

            O las maestras que ocuparon la Avenida Busch con sus vasitos de gelatina con chantilly para alegrar a los niños reprimidos con sus madres en Chaparina cuando llegaron a La Paz en esa épica bienvenida urbana a los caminantes de la floresta.

            Como la verdulera en el Mercado Camacho que escondió bajo sus polleras al “Condorito”, el agitador aymara que se había hecho la burla de los militares en la Masacre de Todos Santos. No lo encontraron. Cuando se fueron, el petiso revoltoso salió bromista tapándose la nariz: “qué olor, qué olor”. Ella zarandeándolo. Los periodistas muertos de risa.

            Collitas tenían que ser.

            Las fruteras. Como la Pascuala, la contemplativa, que en cualquier vereda coloca ordenadas las naranjas y las mandarinas, los plátanos y los higos. Se queda mirando, mirando, si le compran está bien, si no le compran también. Saca la monedilla de la sucia chuspa cuando pasa el mendigo. Se está.

            Las caseritas del mercado. ¿Cómo consiguieron traer alimentos en esos días? Las verdaderas responsables de la seguridad alimentaria. Las que juegan oculta-oculta, pero sí eres vecina hacen aparecer choclos o papalisa. Las que cobran más caro son al mismo tiempo las primeras en donar papas, habas, cebollas para las ollas populares. Como dio ejemplo la “Bolita” por décadas y décadas.

            Las cocineras que combinan ají amarillo con ají colorado, la ulupica y la quirquiña; las que enseñan a sus hijas y a sus nietas. El hálito que soplará detrás del festejo gastronómico que vivirá La Paz resiliente este fin de semana bajo la curaduría de Marsia Taha Mohaned, la mejor chef de Latinoamérica 2024.

            Porque La Paz está acostumbrada a sobreponerse sin quejarse. Ahí estarán Arami, Gustu, Ali Pacha, Phayawi, la Rufina, Manq´a, Ancestral, Marco Bonifaz, Inés España y nuevos emprendimientos; Casa Charo regresa desde Samaipata. ConverSabor es el espacio para hablar de biodiversidad, sostenibilidad, hospitalidad, turismo.

            Este jueves el Círculo de la Unión ofreció degustación especializada con Takesi, el mejor café de exportación. Este viernes el Espacio Patiño convidó Café con Fe para todos.

            Para los lectores abrió la XXX Feria del Libro, la pionera y más grande del país, con libros y autores del mundo y de toda Bolivia, con música y 500 actividades.

            Las collitas más elegantes festejarán todo el sábado. Después del susto, que venga el gusto. Volver a bailar en el Gran Poder, con las nuevas modas que lucen telas chinas o coreanas. Atrás quedaron los antiguos convites con las mercaderías que traían los italianos de la Comercio o los judíos de la Sagárnaga. Se danzará con sombreros aplanados, corsés amplificados, mantas y polleras al aire. Anillos en todos los dedos. En bloques, como las Rosas de Viacha o en hileras como las de Tocaña. Zapatos lustrados, ni una arruga, ni un zurcido. Impecables, las collitas.

            En la Avenida Camacho, el Illimani, coronado de nubecitas, no hará comentarios.

            El 20, 21 y 22 de agosto se beberá. Muchos vinos en la séptima edición del exitoso Wine Fest, evento pospuesto “por razones de fuerza mayor”. Otro esfuerzo para superar los obstáculos. Llegarán vinos de Tarija, singanis de Chuquisaca, marcas consagradas, nuevos logos. La Paz les abrirá sus brazos, como siempre.

            A La Paz la cercan los de arriba y los de abajo; la agobian, no la derrotan.

           

 

           

           

viernes, 24 de julio de 2026

LAS CANCHITAS INSERVIBLES

 

            “Soy de Marruecos”, comentó el conductor del taxi rumbo al aeropuerto. Como eran vísperas del Mundial de Fútbol, la pregunta fue inevitable: “¿por qué el fútbol marroquí es actualmente tan citado”? “Por el rey Mohamed”, respondió con indisimulado orgullo.

            ¿Mohammed VI? Para los que defendemos la libertad de expresión ese nombre no suena amigable. De él solamente conocía las denuncias sobre la situación de los Derechos Humanos en su país. Incluso hace una semana fue detenido en Tanger el columnista Alí Lmrabet, liberado poco después por la presión de periodistas europeos.

            Recién tuve detalles de su popular política para favorecer el desarrollo del deporte a lo largo y ancho de su hermoso país, especialmente el fútbol. Los datos que comentó el taxista coinciden con notas de especialistas publicadas en estas jornadas de goles.

            La práctica del fútbol está asociada con el desarrollo social, sobre todo en las regiones más deprimidas. Desde el inicio de su reinado en 1999 acompaña la búsqueda de talentos locales a través de la Academia Mohamed VI de Fútbol. Para el monarca alauí, el deporte es una estrategia de Estado para posicionar a su patria como una potencia continental con proyección internacional. Ordenó la modernización de estadios y centros deportivos accesibles para todos

            Los responsables detectan niños y jóvenes con aptitudes para controlar la pelota, vivan en Casablanca o el interior. Su sistema es de formación top, tanto que nutre a clubes europeos que fortalecen después a la selección nacional y a los clubes africanos. Esa política se complementa con la organización de la Copa Africana de Naciones.

            Los “Leones del Atlas” y la Federación de Fútbol recibirán con España y Portugal al mundial en 2030. Euronews destacó la inversión en infraestructuras, formación y organización de grandes eventos deportivos que han dado proyección al fútbol árabe para poder competir con las selecciones históricas.

            Según escribió Said Atik, profesor de la Universidad de Marrakech, ese esfuerzo es una de las grandes historias del fútbol actual. Mohamed consiguió con ese impulso colocar a su gestión en escenarios diplomáticos.

            La estrategia se complementa con la modernización de redes de transporte y carreteras, el aumento de la capacidad hotelera y el refuerzo al turismo, al comercio y ofertas para disfrutar los momentos de ocio. El rey hizo de la inversión en deporte una política integral y, obviamente, muy popular.

            El proyecto “regionalización avanzada, basado en los principios de inteligencia territorial y la cooperación entre provincias” favoreció que las inversiones sean más equilibradas y la reducción de desigualdades en cuanto a servicios deportivos.

            Rabat consiguió su meta de lograr con el deporte una posición internacional atracción de inversiones, aumento del empleo. Logró despertar confianza en otras áreas económicas, sociales y culturales y aprovechar su posición geográfica de puente entre Europa y África.

            Otra enseñanza nace en la inversión privada. El periódico catalán La Vanguardia tituló antes de la final entre España y Argentina: “La Masia ya ha ganado el mundial” porque en cada equipo las estrellas fueron forjadas en esa cantera: Leo Messi, que llegó a sus nueve años, Lamine Yamal -cuya imagen es un portazo a todos los racistas- y otra docena de jóvenes campeones mundiales.

            La viral fotografía entre el ídolo que baña a un bebé de un barrio marginal y que luego lo encuentra en la cancha más vista este domingo es un dato conmovedor.

            Esa Masia que el club Barcelona fortaleció por décadas para formar grandes futbolistas y decorosos seres humanos, como se comprobó en cada partido de la Roja y mucho más frente a los iracundos. Una Roja que incluye a vascos, catalanes, castellanos o migrantes. Un equipo que recuerda a los mejores mundiales de la infancia.

            Evo Morales ama el fútbol. Con su devoto Iván Canelas viajó al Mundial de Sudáfrica en 2010. También fue a Brasil 2014. Se inventó unos convenios para firmar en Moscú y de pasó asistir a la inauguración en el estadio Kuzhniki. El presidente cocalero pidió al todopoderoso Gianni Infantino, el suizo que se embolsilla seis millones de dólares cada año, que Bolivia sea sede de un mundial. Evo paseó con su equipo cuando le daba la gana y golpeaba al contrincante si así se le antojaba. La silenciada Contraloría debería auditar los gastos en esas ocasiones. ¿Por qué no fue con sus ahorros a México o a Nueva York?

            El MAS no aportó para el desarrollo integral del deporte. Entregaban canchitas de pasto sintético que en vez de fortalecer capacidades las estorbaron. Luis Arce nombró en 2020 cómo viceministra de deportes a Celio Veiza Artega, una futbolista de 19 años, incapaz en tres años de mostrar un solo resultado positivo.

            El actual gobierno, como en todo, tiene un Viceministerio tortuga sin hoja de ruta. Los funcionarios públicos relacionados con un equipo deportivo paceño gustan de viajar al estilo Evo. Bolivia no se fue, no se fue al mundial, cantará la Familia Valdivia. ¿Y en 2030 qué habrá cambiado?