viernes, 29 de mayo de 2026

PROGRESISMO GLOBAL SÍ, PERO NO ASÍ

 


            “Esto es el final; cualquier día caerá Barcelona. Para los estrategas, para los políticos, para los historiadores, todo está claro: hemos perdido la guerra. Pero humanamente no estoy tan seguro. Quizá la hemos ganado.” Esta frase del poeta Antonio Machado, camino al exilio, es citada en “Los Soldados de Salamina” (2001, p. 24) del cronista Javier Cercas.

            La historia dio la razón al pálpito del sevillano. A pesar de los excesos de los comunistas y anarquistas durante la Guerra Civil española (1936-1939), para la memoria colectiva los republicanos quedaron como los héroes; los brigadistas internacionales fueron la expresión de la solidaridad y de la hermandad frente a la maldad de los alemanes nazistas. Los carteles, las fotografías, las películas, los himnos, las canciones que siguen vigentes son las que salieron del frente rojo.

            Perder la guerra sin perder el honor acompaña desde el 11 de septiembre de 1973 a Salvador Allende. Los errores de su gobierno quedan enterrados ante este Héctor que se quedó hasta el final con sus guardias, a costa de su vida. Hay monumentos y calles con su nombre en muchas ciudades; no con el del triunfante General Augusto Pinochet, ni siquiera en el Chile de José Antonio Kast.

            Ernesto Ché Guevara llegó a Bolivia para encabezar una invasión destinada al fracaso desde su concepción. Sin embargo, su entrega, su sacrificio consciente, su imagen de Cristo moribundo lo mantuvieron en la pupila juvenil por décadas.

            Esa narrativa del “hombre nuevo” estaba presente en quienes militaban contra las dictaduras, participaban en los sindicatos clandestinos, desfilaban atrevidos el Primero de Mayo, eran solidarios con las luchas de todos los pueblos oprimidos.

            Ilusión estrellada en el último medio siglo.

            Por una parte, la corrupción acompañó a la socialdemocracia europea que gobernaba varios países a inicios de este milenio. El descubrimiento de enriquecimientos ilícitos, affaires prohibidos, casinos, yates de lujo ensombreció esa experiencia.

            El caso reciente -aunque con mucho ruido desde hace años- es el del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, quien enfrenta varios cargos por supuestos delitos financieros. A él nos referimos en otras ocasiones como una figura entrometida en la política latinoamericana. Su defensa de la dictadura de Hugo Chávez y Nicolás Maduro lo desnudaban. Posiblemente la investigación y el posible juicio sean utilizados por la ultraderecha. Ese no es el núcleo del problema sino sus opacas conexiones.

            Chávez y Maduro representan en grado superlativo el fracaso moral de la izquierda en el poder; esa derrota. No fueron solamente incapaces de cumplir planes para dar oportunidades a su pueblo, sino que utilizaron al Estado para comprarse mansiones en Miami y en Madrid. Amaron al capitalismo no como industriales, sino como usuarios de las arcas públicas.

            Chávez fue el veneno que contaminó los procesos nacionales que habían acumulado fuerzas en sus batallas, con sus maletines negros para los Kirschner o la intromisión en el gobierno de Evo Morales, otros nombres de la decrepitud ética de la izquierda.

            El otro ingrediente fue el narcotráfico, que detallé hace 15 años. La punta de lanza fue la guerrilla castrista colombiana. Parecía propaganda, pero era verdad, desde las rurales FARC a las urbanas M 19, el narcotráfico con todas sus implicancias había tomado el control de los mandos. Una epidemia que se extendió pronto a los sandinistas en Nicaragua y a casi todos los otros movimientos rebeldes. ¿Cuánto penetró el negocio de la cocaína en Cuba? Un fusilamiento no logró tapar el escándalo.

            Al enriquecimiento ilícito, a la corrupción sistémica, se sumaron las represiones físicas y a toda expresión de libertad de pensamiento. La pareja Daniel Ortega- Rosario Murillo encarna el peor ejemplo de la decadencia a nombre de una “Revolución”.

            A ello se suma el discurso de polarización, desde un auto beneficioso indigenismo que no reconoce personas sino alimenta razas y los excesos de un feminismo autoritario y resentido que provoca reacciones en las sociedades. La ultraderecha no apareció de la nada.

            Ese panorama dificulta la oposición a la destrucción de la humanidad que encabezan Vladimir Putin, Donald Trump, Benjamín Netanyahu e Itamar Ben- Gvir. Los esfuerzos de organismos internacionales, de gobiernos en los cinco continentes y de los activistas son insuficientes. Rodrigo Paz, Javier Milei y Trump apoyaron a Tel Aviv que se niega a levantar el bloqueo contra Gaza para que entren medicamentos, oxígeno y alimentos esenciales, como solicitaban los otros 130 países.

            Hace un mes, en Barcelona, se reunieron más de 3 mil personas, ocho jefes de estado, diferentes asociaciones para alentar una Movilización Progresista Global (GPM). Los debates mostraron la fuerza de quienes resisten a que el planeta sea manejado con la ley del más fuerte. Lastimosamente no se escuchó la autocrítica de la socialdemocracia ni un balance del fracaso del socialismo Siglo XXI.

            Sin retornar a la moral de la que hablaba Machado, será difícil ganar la batalla.

 

viernes, 22 de mayo de 2026

El aprendiz de MAGA

 

            Poco duró el encanto del acto de posesión de Rodrigo Paz Pereira como presidente del Estado Plurinacional de Bolivia. El bochorno comenzó con el vicepresidente Edmand Lara jurando con teresiana policial y contando su drama personal que poco interesaba a las delegaciones invitadas. En el siguiente capítulo, ya Lara era un estorbo a pesar de haber canalizado los votos orgánicos de organizaciones agrarias; sus promesas demagógicas quedaron en el cajón.

            El flamante gabinete mostró que la meritocracia era para unos; surgió un tufillo de entorno con familia real y cumpitas. La punta del iceberg es el concuñado Mauricio Zamora, con alta responsabilidad para el ministerio más importante de la inversión pública. Tan poco informado de la historia de los bolivianos, de los paceños. Cada declaración suya hunde un poco más el barco.

            Un giro inesperado fue el anuncio desde Israel de la reanudación de relaciones con Bolivia. La Cancillería boliviana no protagonizó los sucesivos boletines que siempre se publicaron fuera de La Paz. Todo sale de Tel Aviv. Es amistad con el gobierno genocida de Benjamín Netanyahu. Este lunes, desde Ginebra, la ONU insistió en esa acusación.

            Los asquenazíes de ese régimen aconsejan matar a los árabes, mejor en el vientre de las mujeres o a sus niños en las escuelas, en los parques, en sus casas. Su discurso es de limpieza étnica. Esta semana miles se manifestaron en las principales ciudades europeas contra Israel. Con creciente frecuencia, los judíos escupen a los católicos en calles de Jerusalén. ¿Cuándo hubo un respaldo explícito de Israel a la democracia boliviana como ahora sale en defensa de Paz Pereira?

            ¿Por qué tanto apuro? Porque el otro socio preferido es Donald Trump, quien escucha más a Netanyahu que a sus parlamentarios. El presidente quiere anexar Canadá, apropiarse de las tierras raras y de minerales en la estratégica Groenlandia. Secuestró a un presidente sudamericano y ahora quiere a Venezuela como Estado 51.

            Con un ribete más. Trump ataca groseramente al Papa León XIV por su vocación pacifista. En cambio, los evangélicos realizan misas en el salón Oval alabando al mandatario estadounidense. Corriente religiosa conservadora que ya tiene cuñas en Bolivia; organiza contramarchas y quemas.

            La ideología que sustenta a Donald se basa en la superioridad de una raza, de una nación. El movimiento MAGA desprecia a los de piel morena, los persigue, los apresa, los humilla, los deporta; separa familias. Asesina. MAGA se exporta fácilmente; tiene mucho dinero y poder. Un alto funcionario llamó chusma a los campesinos que bloquean.

            ¿Será que los estudiantes, obreros, campesinos bolivianos ignoran todo esto?

            Al anochecer de aquel ya lejano 8 de noviembre, Paz recibió una hilera de cisternas recién pintadas en un claro acto de impacto pues la falta de combustible había sellado el final del ciclo del Movimiento al Socialismo (MAS).

            Imagen perversa pues semanas después comenzaron a circular los rumores, oficialmente negados, desmentidos, que la gasolina traía basuras. No eran casos aislados, mezclas como sucede en estaciones rurales o cuando se compra en bidones. Era una epidemia. Cada explicación aumentaba la indignación generalizada. Decenas de vehículos dañados. Muchos transportistas deben dejar de trabajar y pagar costosos arreglos. Toda familia tiene al menos un caso que contar.

            La gasolina fue la bomba que hundió a Rodrigo Paz y provocó las primeras salidas de funcionarios jerárquicos. ¿Cuántos dueños recibieron la compensación prometida?

            ¿Es responsable Evo Morales? Más bien parecería que es parte de un hambre atávica con la que entran nuevas administraciones para enriquecerse rápidamente.  

            O el consejo/contrato pírrico de otra amistad por demás peligrosa para el pueblo boliviano: Javier Milei, con quien se complementa el triángulo Netanyahu- Trump. Milei ha terminado de opacar a la Argentina culta y progresista del siglo XX.

            De la mano de Milei llegó otra peste, menos tangible, que se llama Fernando Cerimedo, de quien no se sabe si tiene CV o prontuario porque confronta tantos procesos en diferentes capitales del continente. El monje negro convoca al gabinete, insulta a bolivianos, anuncia privatizaciones y desprecia a los aimaras. La pieza clave de la influencia MAGA en la Plaza Murillo y los temibles tentáculos con Hondurasgate y otros “gate” en Argentina. Nada es casual.

            Ni hablar de las promesas incumplidas, entre ellas el cierre de la Aduana. El gobierno se estrenó con 32 maletas llenas de divisas; historia escondida pero no olvidada.

            La aprobación de la ley 1720 de conversión de tierras es el ejemplo más elocuente de ese conjunto de ignorancia, improvisación y sordera. Más detonantes para encender la dinamita. Tuvieron que pasar sacrificadas marchas para que Paz se entere que la tenencia de la tierra importa a muchos.

            Paz Pereira y sus voceros basan su defensa en una narrativa contra Evo Morales y el MAS. Lo sorprendente es que, desde la campaña, al estilo de su padre Jaime, Paz aprovechó un entronque silencioso para captar candidatos y operadores del MAS. El exministro Manuel Canelas merodea en diferentes ministerios; Leyla Medinaceli, que juraba con puño en alto, además de sus vínculos familiares en gabinete; Fernando Ávila Mercado, otro cumpa y familiar. “Neurona” presente.

            Este extraño matrimonio MAGA MAS (des) gobierna Bolivia. El aprendiz de MAGA usa la varita provocando la furia desbordada de las escobas enloquecidas.

viernes, 15 de mayo de 2026

MÁS PERIODISTAS ASESINADOS

 

            Mayo está consagrado a la reflexión sobre la libertad de expresión en el mundo y especialmente en Bolivia, donde cada 10 de mayo se recuerda el Día del Periodista, conmemoración anual del ejercicio de una profesión de servicio a la comunidad que, por buscar la verdad, es perseguida, silenciada y asesinada.

            El 3 de mayo es el Día Mundial de la Libertad de Prensa proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993 para evaluar la situación de la prensa mundial y rendir homenaje a los reporteros caídos en el cumplimiento de su trabajo

            El 10 de mayo se remonta al fusilamiento del periodista Cirilo Barragán ordenado por Mariano Melgarejo en 1865. El presidente Germán Busch, quien -paradójicamente, golpeó personalmente a un escritor por no gustar de sus crónicas- reconoció los derechos laborales a los periodistas. En 1953, otro régimen que clausuró periódicos oficializó el Día del Periodista.

            Este 2026 es especial para la memoria de los periodistas bolivianos porque se cumplen los 200 años de la primera constitución de la República, en la cual se consagró el derecho a la libertad de prensa.

            A nivel mundial, una vez más, el Estado de Israel es el responsable de la mayor cantidad de periodistas asesinados en el ejercicio de su profesión. Donde llegan las tropas israelíes se mata a periodistas. Cerca de 27 reporteros fueron ajusticiados en el Líbano en el marco de la invasión regional.

            Reporteros sin Frontera (RSF) denunció la muerte de Amal Khalil, conocida como la “reportera del sur”. Su vehículo fue atacado y, cuando logró refugiarse en un edificio, todo el lugar fue bombardeado. RSF pidió al gobierno de Benjamín Netanyahu que permitiese el auxilio de los servicios de emergencia, pero el ejército impidió que la atiendan. RSF lamentó la total impunidad con la que actúa Israel en lo que ya es una masacre sistemática contra periodistas en Gaza, Líbano, Cisjordania.

            Otra víctima fue Alí Shoaib, asesinado junto a otros dos profesionales en un bombardeo israelí. Como siempre, el Estado judío justificó las muertes acusando a las víctimas de “terroristas”. CNN mostró el video donde se ametralla al vehículo. Ese equipo también fue cercado por grabar escenas de la violencia de colonos ilegales contra pobladores palestinos; durísimas imágenes que es difícil digerir.

            El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) condenó el ataque, cuyos detalles está investigando. CPJ señaló que “los periodistas no son objetivos legítimos, independientemente del medio para el que trabajen. Hemos visto un patrón inquietante en esta guerra y en las décadas anteriores. Israel acusa a periodistas de ser combatientes activos y terroristas sin aportar pruebas creíbles.”

            Los hermanos periodistas Fátima y Mohanmad Ftouni murieron en otra acción. La presidencia libanesa calificó el ataque de “crimen fragante”: “Una vez más, la agresión israelí está violando las reglas básicas del derecho internacional, el derecho internacional humanitario y las leyes de la guerra, al atacar a reporteros de prensa, que en última instancia son civiles que cumplen un deber profesional”. Líbano presentará su queja ante Naciones Unidad por ser un “crimen de guerra deliberado de Israel contra los medios y la misión del periodismo”.

            El padre de los hermanos declaró: “Como su padre, mantengo la cabeza en alto. Los ojos se llenan de lágrimas, el corazón duele y la marcha continúa. No nos damos por vencidos ni nos derrumbamos. No”.

            El chaleco azul con las letras grandes: “PRESS” debería ser respetado por las partes en conflicto. En cambio, para el gobierno genocida de Tel Aviv es un aviso para asesinatos selectivos. El País de España informó que Israel asesinó a 260 periodistas en Gaza, Líbano, Yemen e Irán. Los dos últimos años han sido los más letales para el ejercicio del periodismo en el mundo, desde que hay registro. Israel es responsable del 70% de esas muertes.

            Existe una nueva palabra: “periodisticidio”, inventada por el presentador de la BBC John Simpson. Cada día, un reportero en esas regiones sale a trabajar consciente de que puede ser el último día de su vida, o la de sus familiares, porque el ejército israelí también mata a las familias- bebés incluidos- de los reporteros.

            Cuando Israel perpetuó la Nakba para apoderarse de las casas, aldeas y territorios palestinos, que se conmemora cada 15 de mayo, intentó evitar la presencia de la prensa independiente. Invitó a amigos de las corporaciones de Hollywood para hacer creer que era un “ejército moral”; que los 700.000 palestinos se marchaban por su propia voluntad. Al judío que se atrevió a denunciar la limpieza étnica en Tantura lo enterraron en vida, a él y a su familia y retiraron todos sus escritos. Sobre las fosas clandestinas construyeron kibutz y centros recreativos.

            La llegada de celulares capaces de transmitir imágenes en vivo y de cadenas televisivas árabes con alcance mundial cambió la perspectiva. Actualmente el mundo sabe que Israel asesina a civiles y a periodistas y a los testigos.

            León XIV difundió su preocupación por la situación de la prensa en el mundo. Denunció la vulneración a la libertad de la prensa y recordó a esos reporteros asesinados.

            En Bolivia, este 10 de mayo se celebraron actos institucionales y sociales en un primer año sin hostigamiento a la prensa.  Sin embargo, una vez más no se tocó el tema de los colegas palestinos asesinados. Indiferencia total.

             

 

viernes, 8 de mayo de 2026

LAS TAREAS DE DOCKWEILER

 

            César Dockweiler asume como alcalde de Nuestra Señora de La Paz con varias ventajas. La primera es que tendría que cometer muchos errores para hacer una gestión peor que la de Iván Arias (mayo de 2021 a mayo de 2026). Arias, consecuente con su personalidad, se despidió con autoelogios y con gigantografías personales financiadas con los impuestos de los paceños.

            Quizá Arias (La Paz, 1958) padece el sesgo cognitivo conocido como Dunning-Kruger que consiste en que una persona, cuanto más incompetente, se siente más satisfecha y segura de sí misma. Es una trampa mental, opinan los especialistas; es la ignorancia de la propia ignorancia. Hay que cerrar ese mal capítulo para la Ciudad Maravilla y comenzar de nuevo.

            Criticamos en su momento a la administración del Teleférico por lucir en las cabinas la imagen de Evo Morales y la propaganda política. Ojalá que el nuevo alcalde no gaste en pegar sus fotos y priorice las campañas sociales para ahorrar agua y luz, usar correctamente los desechos sólidos, mantener el aseo público, que prometió en su campaña.

            Dockweiler (La Paz, 1967) puede retomar al gobierno municipal en línea y al acceso a la información pública, el control más eficaz para evitar la corrupción. La transparencia es la base de una gestión exitosa, que no necesita publicidad banal. Los trámites por internet, los contratos de personal y de servicios, los pagos difundidos en el portal institucional sirven a autoridades y a la población.

            El antiguo miembro de la Fuerza Aérea Boliviana tiene suficiente formación en la gerencia de empresas complejas. El manejo del Teleférico fue exitoso, más allá de sus problemas congénitos sobre los cuales ya opinamos. Esa ventaja del nuevo alcalde podrá ser aprovechada, a pesar de no tener mayoría en el Concejo Municipal.

            Otro bono positivo para César es su auspicio a expresiones culturales, que fue uno de los mejores rostros del Teleférico bajo su dirección. La Estación Roja era un lugar para las artes plásticas y escénicas, conferencias con personalidades locales, internacionales. Contó con el respaldo de las representaciones diplomáticas.

            El Teleférico fue un proyecto invasor, arrasó con árboles, como fue muy lamentable en la red amarilla. Sin embargo, también creó jardinillos y lugares de descanso. Dockweiler conoce la importancia del verde para fomentar una ciudadanía más cuidada y alegre. Ahora promete la “Ciudad Verde”.

            Los espacios de parques, jardines, arboledas fueron destruidos en la gestión pasada, entre una visión de cemento (Plaza Abaroa), de destrucción (Aranjuez, Amor de Dios) hasta el descuido permanente. Muy lejos de los mejores años paceños con sus manchas verdes en el Parque Forestal (desde Llojeta a Kantutani), Laikakota y Río Abajo.

            El Montículo era hasta 1944 una colina con unos cuantos eucaliptos, la gruta en homenaje a la Virgen milagrosa y unos senderos. Mario Del Carpio Gonzáles fue nombrado responsable de parques y jardines por el mejor alcalde paceño José Luis Gutiérrez Granier. Del Carpio diseñó la iglesia, el kiosko, la glorieta al Illimani, el centro arbolado y trasladó el portón barroco de las Concebidas y la fuente de Neptuno de mármol italiano.

            Este es el escenario más fotografiado por novios, turistas, visitas, cineastas, videastas, aficionados a las imágenes y aparece en muchas películas bolivianas.

            En 1952 conoció la decadencia porque las milicias armadas del MNR ocuparon el estratégico mirador, desmantelándolo.  Mario Mercado, Raúl Salmón y otros alcaldes intentaron devolverle su esplendor con nuevas plantas y cuidados.

            La gestión de Arias se asemeja a la de los milicianos. El caminante encontrará un Montículo sin flores, sin pasto, con el deterioro completo de los paseos que son un peligro. A ello se agrega el creciente vandalismo que aborrece la belleza y derrumba muros de los años 50. También el famoso portal barroco, que retratan cada día decenas de visitantes, está en peligro.

            Hay que reconocer el esfuerzo de la Subalcaldía de Cotahuma y de EMAVERDE por mantener los jardines. Esfuerzo inútil por falta de agua y por la acción de los dueños de los perrihijos.

            Los perros vagabundos ocupan más espacio que los niños. ¿Por qué no crear en los cerros un canil para mascotas? Es importante prohibir que entren perros a las jardineras. Los dueños podrían pasearlos en los lugares adecuados. Así sucede en los hermosos parques europeos o chilenos o colombianos bajo severas multas.

            Dockweiler prometió también una ciudad “pet friendly”, que no tendría que ser contradictoria con las jardineras. Por 30 años, igual que otros antiguos vecinos, tuve perros, sin molestar a nadie ni afectar el ornato público. Es mi última esperanza con esta nueva gestión. Si no es posible, levantemos las manos y que El Montículo sea para los canes y no para los poetas.

            Lupe Cajías es vecina del Montículo desde 1955.

 

           

 

viernes, 1 de mayo de 2026

EL SÍNDROME DEL TERCERO

 

DESDE LA TIERRA

EL SÍNDROME DEL TERCERO

LUPE CAJÍAS

 

            Circula una fotografía de familia, entre otras, de la visita del rey Felipe VI al Estado Plurinacional de Bolivia, el pasado 12 de marzo, en la cual posan la comitiva española, el presidente Rodrigo Paz Pereira, rodeado de sus inmediatos colaboradores, custodios uniformados y secretarias del gabinete.

            No sale el vicepresidente constitucional Edmand Lara, al cual se le atribuye buena parte de los votos que dieron la victoria a Paz; esos votos decisivos en los sectores sociales y territorios que en estos días protestan contra el gobierno. El tiktokero está silenciado.

            ¿Cuáles de esos ministros participaron en debates doctrinarios del Partido Demócrata Cristiano? El PDC es la sigla del binomio ganador de octubre. Sin embargo, los militantes de antaño están marginados de la escena.

            En cambio, varios rostros recuerdan a la campaña del que quedó tercero en la disputa. En una especie de cambalache, el vicepresidenciable que quedó fuera del balotaje es el superministro con competencias que le permiten ser un puente de relacionamiento con el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y la sociedad civil. Es un hombre con gran conocimiento del país y su nombramiento despertó simpatías, confianza, credibilidad.

            En las últimas semanas se lo escucha poco, casi nada.

            ¿Quién gobierna, quién da la línea, quien señala el norte, quién escribe la hoja de ruta, quien toma decisiones de corto, mediano y largo plazo?

            En 1989, Jaime Paz Zamora con la sigla del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) quedó tercero en las elecciones. Con una maniobra que incluyó cruzar ríos de sangre ocupó la presidencia. Tal como eran las normas electorales de esa época, el Congreso Nacional eligió vicepresidente al candidato que salió segundo, Luis Osio Sanjinés, del PDC.

            Osio fue el acompañante ideal. Se ocupó de fortalecer al Parlamento, fomentó cantidad de iniciativas para promover y publicar reflexiones sobre la realidad nacional junto con analistas, periodistas, constitucionalistas. Aconsejó a Paz Zamora institucionalizar la Corte Electoral con ciudadanos notables y otras medidas para fortalecer la democracia.

            Por su parte, el líder del MIR se rodeó de ministros con reconocida experiencia para cada área como Gustavo Fernández, Enrique García, David Blanco, Carlos Iturralde, Oscar Zamora, Mariano Baptista, Mauro Bertero, Manfredo Kempff, Mario Paz. Fue un periodo con pocos conflictos sociales, aunque con turbulencias en el área de seguridad y con el creciente narcotráfico.

            Esos trueques de perder y ser presidente, de ganar y gobernar con los perdedores hace recordar esa frase de un escritor casi olvidado: “la historia se repite, primero como tragedia y después como caricatura.”

            En la foto de marzo sonríe el entonces ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli Monroy, uno de los bolivianos con mayor experiencia internacional que cubre cuatro continentes, desde Costa Rica a Afganistán, de Sudán a Uzbekistán, además de aportar a las principales instituciones mundiales relacionadas con el petróleo y el gas. Tiene esas hojas de vida que sorprenden, formado en la Universidad Católica Boliviana de La Paz, llegó tan lejos que parece imposible. Pudo quedarse a trabajar en cualquier país del mundo.

            Quiso compartir su experiencia retornando a la patria, la patria, pero fue despedido con modales poco elegantes. Paz Pereira tiene mala reputación como hombre de lealtad con sus colaboradores. Este ejemplo es dramático.

            En la esquina de la foto aparece un rostro forastero. ¿Qué hace ahí en la escalinata del Palacio de Gobierno? Es de piel clara y rostro pequeño, viste con terno y corbata impecables, calvicie incipiente. Es serio. Mira hacia abajo. No es de la delegación española ni ocupa un cargo oficial en el gobierno boliviano.

            Quizá quiso verse en la fotografía para mostrarles a sus amigos -Jair Bolsonaro, Javier Milei o Donald Trump- que él también estuvo con el monarca descendiente de la Casa Borbónica, de las casas reales europeas, de la estirpe de los reyes católicos. No todos los días se almuerza con un rey.

            De él se cuentan cada vez más anécdotas: viene y se va, llama a ministros, habla con políticos, sube y baja, está acá y está allá, al punto que se especula que sus consejos (¿órdenes?) provocaron más de una renuncia.

            De la foto puede ser que nadie quede en pocos meses: secretarias despedidas, crisis de gabinete, cambios en los altos mandos policiales y militares. Hasta suenan voces presionando para la renuncia del propio presidente Rodrigo Paz.

            En cambio, el sutil emisario de la Casa Rosada y de la Casa Blanca no se moverá. Es época de los lobistas, no de los políticos.

            “Cuando los bolivianos despierten, Fernando Cerimedo todavía estará ahí”.