viernes, 1 de mayo de 2026

EL SÍNDROME DEL TERCERO

 

DESDE LA TIERRA

EL SÍNDROME DEL TERCERO

LUPE CAJÍAS

 

            Circula una fotografía de familia, entre otras, de la visita del rey Felipe VI al Estado Plurinacional de Bolivia, el pasado 12 de marzo, en la cual posan la comitiva española, el presidente Rodrigo Paz Pereira, rodeado de sus inmediatos colaboradores, custodios uniformados y secretarias del gabinete.

            No sale el vicepresidente constitucional Edmand Lara, al cual se le atribuye buena parte de los votos que dieron la victoria a Paz; esos votos decisivos en los sectores sociales y territorios que en estos días protestan contra el gobierno. El tiktokero está silenciado.

            ¿Cuáles de esos ministros participaron en debates doctrinarios del Partido Demócrata Cristiano? El PDC es la sigla del binomio ganador de octubre. Sin embargo, los militantes de antaño están marginados de la escena.

            En cambio, varios rostros recuerdan a la campaña del que quedó tercero en la disputa. En una especie de cambalache, el vicepresidenciable que quedó fuera del balotaje es el superministro con competencias que le permiten ser un puente de relacionamiento con el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y la sociedad civil. Es un hombre con gran conocimiento del país y su nombramiento despertó simpatías, confianza, credibilidad.

            En las últimas semanas se lo escucha poco, casi nada.

            ¿Quién gobierna, quién da la línea, quien señala el norte, quién escribe la hoja de ruta, quien toma decisiones de corto, mediano y largo plazo?

            En 1989, Jaime Paz Zamora con la sigla del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) quedó tercero en las elecciones. Con una maniobra que incluyó cruzar ríos de sangre ocupó la presidencia. Tal como eran las normas electorales de esa época, el Congreso Nacional eligió vicepresidente al candidato que salió segundo, Luis Osio Sanjinés, del PDC.

            Osio fue el acompañante ideal. Se ocupó de fortalecer al Parlamento, fomentó cantidad de iniciativas para promover y publicar reflexiones sobre la realidad nacional junto con analistas, periodistas, constitucionalistas. Aconsejó a Paz Zamora institucionalizar la Corte Electoral con ciudadanos notables y otras medidas para fortalecer la democracia.

            Por su parte, el líder del MIR se rodeó de ministros con reconocida experiencia para cada área como Gustavo Fernández, Enrique García, David Blanco, Carlos Iturralde, Oscar Zamora, Mariano Baptista, Mauro Bertero, Manfredo Kempff, Mario Paz. Fue un periodo con pocos conflictos sociales, aunque con turbulencias en el área de seguridad y con el creciente narcotráfico.

            Esos trueques de perder y ser presidente, de ganar y gobernar con los perdedores hace recordar esa frase de un escritor casi olvidado: “la historia se repite, primero como tragedia y después como caricatura.”

            En la foto de marzo sonríe el entonces ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli Monroy, uno de los bolivianos con mayor experiencia internacional que cubre cuatro continentes, desde Costa Rica a Afganistán, de Sudán a Uzbekistán, además de aportar a las principales instituciones mundiales relacionadas con el petróleo y el gas. Tiene esas hojas de vida que sorprenden, formado en la Universidad Católica Boliviana de La Paz, llegó tan lejos que parece imposible. Pudo quedarse a trabajar en cualquier país del mundo.

            Quiso compartir su experiencia retornando a la patria, la patria, pero fue despedido con modales poco elegantes. Paz Pereira tiene mala reputación como hombre de lealtad con sus colaboradores. Este ejemplo es dramático.

            En la esquina de la foto aparece un rostro forastero. ¿Qué hace ahí en la escalinata del Palacio de Gobierno? Es de piel clara y rostro pequeño, viste con terno y corbata impecables, calvicie incipiente. Es serio. Mira hacia abajo. No es de la delegación española ni ocupa un cargo oficial en el gobierno boliviano.

            Quizá quiso verse en la fotografía para mostrarles a sus amigos -Jair Bolsonaro, Javier Milei o Donald Trump- que él también estuvo con el monarca descendiente de la Casa Borbónica, de las casas reales europeas, de la estirpe de los reyes católicos. No todos los días se almuerza con un rey.

            De él se cuentan cada vez más anécdotas: viene y se va, llama a ministros, habla con políticos, sube y baja, está acá y está allá, al punto que se especula que sus consejos (¿órdenes?) provocaron más de una renuncia.

            De la foto puede ser que nadie quede en pocos meses: secretarias despedidas, crisis de gabinete, cambios en los altos mandos policiales y militares. Hasta suenan voces presionando para la renuncia del propio presidente Rodrigo Paz.

            En cambio, el sutil emisario de la Casa Rosada y de la Casa Blanca no se moverá. Es época de los lobistas, no de los políticos.

            “Cuando los bolivianos despierten, Fernando Cerimedo todavía estará ahí”.

 

 

 

 

           

           

 

miércoles, 29 de abril de 2026

DDHH: UNA INSTITUCIONALIDAD TRIZADA

 

            Otra de las mascaradas del Movimiento al Socialismo (MAS) fue el discurso de defensa de los Derechos Humanos y el anuncio de una “Comisión de la Verdad” el 21 de agosto de 2017 como memoria del sangriento golpe militar encabezado por Hugo Banzer Suárez en 1971, con el respaldo de políticos y partidos aún vigentes. El D.S. 3594 detalló los objetivos y plazos de la Comisión.

            Era una asignatura pendiente para esclarecer el sistema represivo, los encarcelamientos ilegales, torturas, asesinatos y desapariciones forzadas, además de conocer cómo y cuándo se entregaron detenidos a Argentina o se participó en el Plan Cóndor. Hasta ahora no se realizaron investigaciones oficiales desde Bolivia sobre el ajusticiamiento del ex presidente Juan José Torres en Buenos Aires, la muerte de Jorge Ríos en Santiago o la entrega de Graciela Rutilo y su hija Carlita en Villazón.

            La noticia era importante para la historia. Sin embargo, desde un inicio tuvo visiones cuestionables como el sesgo ideológico que acompaña muchas veces las denuncias sobre Derechos Humanos: los izquierdistas no cometen violaciones, para decirlo de manera sintética. Por tanto, no estaba en sus objetivos indagar lo sucedido después de 1982 o durante el gobierno de Evo Morales (Hotel las Américas, la Calancha).

            Los oficiales y paramilitares implicados en el sistema de control militar y policial contra políticos y sindicalistas gozan en el país de una larga impunidad. Contaba la esposa de Hernán Siles Zuazo en 1982, Teresa Ormachea, que los guardaespaldas del presidente eran los mismos que lo habían perseguido. No cambian. Se transforman.

            Morales y su entorno palaciego no se atrevieron a tocar las fibras sensibles dentro de las Fuerzas Armadas, arista que parece que tampoco templará Rodrigo Paz Pereira, más distraído volando con su uniforme de la FAB.

            La Comisión acumuló expedientes de las posibles víctimas, sin presentar resultados contundentes sobre los responsables. Ni siquiera sobre el asalto a la sede de la Federación de Mineros el 17 de julio de 1980. ¿Cuál fue el rol de militantes del Movimiento Nacionalista Revolucionario, quién facilitó las ambulancias, dónde están los torturadores made in USA? Se barajaron culpables aislados sin entrar al sistema.

            Estuvieron dentro de la Comisión militantes como Nila Heredia o Edgar Ramírez, pero no consideraron a criminólogos o a investigadores capacitados. Escribimos en más de una ocasión sobre el rol de su ejecutivo Fernando Rodríguez, posteriormente acusado de otros asuntos complejos.

            También recordamos la presunta presencia en las oficinas de la Comisión, en la Plaza España de Sopocachi, de cubanos que habrían conocido, copiado, dossiers de las víctimas bolivianas. Rodríguez nunca respondió si este extremo era real. ¿Por qué un gobierno extranjero tenía acceso a archivos confidenciales bolivianos?

            El otro defecto de nacimiento fue el rasgo economicista. Quizá desde las carpas en El Prado -que resistieron por años al olvido- el énfasis fue puesto en la indemnización por los daños causados por el Estado a las víctimas y no tanto en la indagación. Varios activistas ya han muerto sin conseguir sus demandas.

            La Comisión tampoco visibilizó a los ciudadanos que enfrentaron dentro del país a las dictaduras: hombres, mujeres de a pie que encabezaron huelgas, bloqueos, cercos, como en Catavi, Huanuni, Caracoles, Quillacollo, Sorata. Los jóvenes no tienen idea de la valentía de sus padres y abuelos para buscar la libertad y la democracia que ahora gozan.

            El actual gobierno tiene la posibilidad de encauzar esta búsqueda que quedó frustrada y de indagar a fondo quiénes fueron los represores, tengan el cargo que tengan. Oficiales que ahora recogen el 100 por ciento de su jubilación y no pagaron ni un día de cárcel, ni siquiera en la justicia militar. La prensa de esos años guarda muchos datos.

            En el reverso del Estado, sobrevive debilitada la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, cuyo medio siglo se cumple este 10 de diciembre de 2026. No es posible culpar de la agonía solamente al masismo. Hace demasiado tiempo que la APDHB no renueva su rostro. Sobrevive una de sus fundadoras, Amparo Carvajal, reconocida por su coraje. Ella no es la institución, como a veces se confunde. Es momento de dar paso a las generaciones formadas bajo la democracia y con otras experiencias. Asimismo, urge alianzas con otras entidades de la sociedad civil.

            La APDHB fue alentada por cristianos, principalmente por la Iglesia Católica desde la precursora Comisión de Justicia y Paz, inspirada en la Casa Común de San Francisco de Asís, en las encíclicas de León XIII; un largo historial. En el tenso panorama internacional, la voz del Papa León XIV da continuidad a esa misión: paz con justicia social. Desde el Estado y desde la sociedad civil hay que escuchar ese clamor.

martes, 21 de abril de 2026

ESCRIBIR SOBRE PAPEL MANCHADO

 

            Qué apuro del ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Mauricio Zamora Liebers, para convocar a una reunión de alto nivel sobre el corredor bioceánico ferroviario sin mostrar antes una evaluación profunda de lo sucedido con los trenes que transitan por el territorio boliviano en los últimos 20 años.

            El asunto tiene una trama poco exitosa. En 2016, bajo el paraguas de la inexperta UNASUR, se anunciaba que en 2024 estaría terminado el tramo boliviano de esa vía de integración con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El proyecto preveía que después de un siglo se solucionaría el postergado ferrocarril para unir Cochabamba y Santa Cruz. Ferrocarril que a la vez conectaría el Occidente con el Oriente, las montañas con las llanuras, las fronteras con Perú, Chile y Argentina con las principales fronteras con Brasil en el sudeste.

            La historia de los ferrocarriles bolivianos, del rol de Simón Patiño, de los españoles, de los ingleses, del sueño de llegar al Beni y de los esfuerzos para vencer los obstáculos en Aiquile está registrada en los archivos de la Sociedad Boliviana de Ingeniería (SIB) y en libros de expertos como Mario Arrieta, Manuel Contreras y otros. No es este el espacio para repetirla.

            En los últimos quinquenios, como sucedió con otras áreas del transporte, apareció en escena el paraguayo venezolano Carlos Gill Ramírez y el grupo de venezolanos y bolivianos que desde el inicio del gobierno de Evo Morales lograron capturar los mercados más importantes del Estado.

            El primer embajador chavista acreditado ante el Proceso de Cambio tuvo la habilidad de invitar a los inversionistas que simpatizaban con el socialismo Siglo XXI. Esa es la última fase del capitalismo, la más salvaje, que reniega de los ricos para disfrazar sus propias ambiciones; para acumular dinero y bienes con negocios ligados al Estado.

            Como en otros países bajo gobiernos similares, las compras de periódicos, cadenas de televisión, agencias, revistas, portales en internet, forman parte del esquema. Es una operación tan enorme, con tantos tentáculos, que apenas se intuyen algunos casos, algunos nombres. Los libros que los analizan no alcanzan a abarcar al continente, además de los insumos españoles, rusos, iraníes.

            Acompaña a estos grupos de poder político y económico un tufillo incómodo, opaco, al borde de los ilegal, rebalsando lobbies, amistades, intercambios, incursiones externas: Gravetal en Santa Cruz, el Teleférico en La Paz, los radares que debieron funcionar en todo el país, la compra de las empresas que habían capitalizado las ferroviarias andina y oriental. También se abre otra ventana que aumenta esa tendencia a oligopolios y monopolios con el anuncio que Gill quiere entrar al potencial del litio potosino aliado con Marcelo Claure.

            Para cada tema hay mucho para investigar dentro y fuera del Estado, empezando por informes de la Unidad de Investigación Financiera (UIF). Si el gobierno de Rodrigo Paz quiere entrar realmente al fondo de las transacciones millonarias de la época del Movimiento al Socialismo (MAS) en el poder, debería comenzar con estas cloacas.

            Sin embargo, parecería que el rechazo al masimo se detiene cuando se entrecruzan otros objetivos. Ni Evo, ni Luis Arce gobernaron solos; muchos fueron sus aliados.

            Así como existe conflicto de intereses cuando un funcionario público pasa directamente, con la información que conoce, a una empresa privada ligada a la misma área, se debe aplicar la misma vara para aquellos empleados que pasan al Estado para seguir desde ahí ocupados con los objetivos que manejó su antiguo empleador.

            El periódico El País de Tarija ha difundido un amplio y documentado dossier sobre los manejos en las vías ferroviarias bolivianas. Entre los temas está el de dos de sus ex empleados: el actual ministro de Economía y Finanzas Públicas José Gabriel Espinoza Yañez, y la flamante Coordinadora Interina de la Unidad Técnica de Ferrocarriles (UTF) Cynthia Martha Aramayo Aguilar. Ambos ocuparon altos cargos de decisión en la empresa controlada por Gill Ramírez. Ahora trabajan para el Estado en el mismo tema.

            Otra vez los pasanakus quedan “en familia”, amigos, paisanos. Esos lazos incestuosos que en su momento se atrevió a denunciar Jacques Trigo Loubiere, cuando las superintendencias funcionaban con independencia; cuando el estado se preocupaba por modernizar la economía y contratar a personal calificado.

            Zamora Liebers tiene bajo su responsabilidad temas altamente sensibles como la vivienda, las telecomunicaciones y el transporte. Quizá sería mucho más importante para el boliviano de a pie que se preocupe primero por las carreteras y por los caminos nacionales que siguen en pésimas condiciones.

            La interconexión bioceánica es de gran impacto, incluyendo los efectos en el medio ambiente. La forma precipitada en la que se la está abordando no parece una buena hoja de ruta.

sábado, 11 de abril de 2026

EL CLAMOR CRISTIANO

 


“¡Que el Señor les dé la paz y les bendiga a todos! 

“Hoy en Jerusalén estamos viviendo una Pascua muy diferente y extraña, sin reuniones, sin gente, de muy bajo perfil, si se me permite decirlo así. Por lo tanto, es muy difícil sentir el ambiente de la Pascua, esa atmósfera de alegría y júbilo, donde la gente se reúne para abrazarse y enviarse saludos y bendiciones en el Señor Resucitado. 

“Aun así, es el Domingo de Pascua, y en Jerusalén no podemos dejar de celebrar la Pascua. En los Evangelios, leemos que la Resurrección ocurrió durante la noche, porque cuando las mujeres llegaron temprano en la mañana, la resurrección ya había sucedido, así que Jesús resucitó en medio de la noche, en la oscuridad. Éste es también mi mensaje: no hay oscuridad, no hay situación que no nos permita celebrar al Señor Resucitado, ni siquiera hoy, ni siquiera ahora en esta difícil situación que estamos viviendo. 

“Jesús no espera que alcancemos el nivel adecuado de la fe, no espera nada de nosotros. Fue un regalo gratuito, venir a nosotros como Señor Resucitado, para transformar nuestras heridas y nuestras dificultades para creer. 

“En cierto modo, la resurrección es un acto de desobediencia, desobediencia a la desconfianza y al miedo. Queremos obedecer al Señor y obedecer a la luz, porque celebramos la luz que vino a nosotros, y no la oscuridad. No permitimos que la oscuridad prevalezca en nuestros corazones, en nuestra forma de pensar, en nuestra actitud y en nuestras relaciones, incluso hoy, a pesar de todo. 

“Este es mi saludo para todos vosotros, ¡no hay situación que esté condenada para siempre a estar bajo la sombra de la muerte! ¡Ninguna! ¡Ni siquiera aquí! Y hoy, nosotros como cristianos por la fe, decimos que la historia ha cambiado, el Señor Resucitado cambió la historia, y pertenecemos a la historia que Él escribió, y queremos escribirla con Él, incluso hoy. 

“¡Felices Pascuas a todos!”

Es la cita textual del mensaje por el Domingo de Resurrección que emitió el Patriarca Latino de Jerusalén Cardenal Pierbattista Pizaballa, cabeza de la Iglesia católica para los territorios que este año viven bajo las balas y los bombardeos. Le cedo este espacio porque los medios de comunicación bolivianos, incluso los relacionados con congregaciones religiosas, no le dieron importancia; en general, hay escaso interés por los sucesos en Gaza, Cisjordania.

Sobre Irán y el estrecho de Ormuz preocupan los costos económicos y la sombra del aumento de precios del petróleo. Hay poca atención sobre la cantidad de muertos, heridos, huérfanos; infraestructuras destruidas; daños de largo alcance que impone un grupo de desquiciados al resto de la humanidad.

El Patriarca y otros líderes religiosos fueron detenidos por la policía israelí cuando intentaban llegar a la Basílica del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén. El hecho no sucedió en siglos; no hay antecedentes ni con los moros, ni con los turcos ni con los musulmanes y mucho menos con los palestinos que convivieron tranquilos con los cristianos y los pocos judíos que quedaron ahí antes de 1948.

Dos siglos después del Calvario, como hicieron sus antepasados del Sanedrín, el gobierno judío persigue a los discípulos de Jesús con apoyo del imperialismo.

La indignación internacional forzó a Benjamín Netanhayu a dar un paso atrás, pero con restricciones. Personas que viajaron desde diferentes lugares del mundo para asistir a los servicios de Semana Santa no lograron ingresar. Ni siquiera los palestinos católicos pudieron celebrar la misa. Hace años que los franciscanos denuncian el ambiente hostil que viven en sus parroquias en ese país, tierra de Jesús, José y María.

Bajo el pretexto de “motivos de seguridad”, Israel sigue matando personas en Gaza, restringe la entrega de ayuda humanitaria, asesina a familias inocentes en Cisjordania. Los colonos, como los interculturales locales, avasallan casas y terrenos que pertenecieron a los palestinos desde hace milenios.

Tel Aviv aprobó además el colgamiento de los palestinos acusados de terrorismo, a pesar del rechazo de otros representantes políticos y de parte de la sociedad civil. Autoridades intentaron brindar con champaña por esa “hazaña” con tufillo medieval.

La narrativa avanza ahora para apoderarse del Líbano (las antiguas Tiro, Sidón, etc.) que se presentan como parte del Gran Israel. Ignorancia y neo terrorismo de estado.

            El Patriarca se refirió también a las mujeres, las Marías, que acompañaron el calvario de Jesucristo y fueron las primeras en visitar al sepulcro al amanecer. Un hermoso paralelismo con las actuales madres y viudas palestinas que convierten su dolor, la oscuridad, en esperanza. Son ellas las que desde el vientre martirizado sacan las fuerzas para re-crear, re-nacer, re-sucitar.

 

           

 

           

 

 

 

martes, 7 de abril de 2026

DE REINAS, PRÍNCIPES Y BUFONES

 

            Escuché a Gabriela de Paiva Padilla (Cobija, 1994) por primera vez en el programa “Sache Moxos” que conduce el periodista Juan Carlos Zambrana. Cada episodio sabatino en Radio Patujú de Trinidad suele ser una lección de historia, literatura, música y cultura popular. Es uno de los últimos ejemplos de buen periodismo radial, como exigía el patriarca Mario Castro Monterrey.

            Al principio parecía una entrevista extraña al estilo de “Sache” pues no faltó en la presentación de Gabriela su reinado de belleza con 30 años, el asombro que provocó en jurados y públicos su inteligencia en las respuestas, su conocimiento de Pando y de Bolivia y su dominio del inglés.

            En pocos minutos, Gabriela demostró por qué era requerida. Ingeniera electromecánica, formada en la UNIVALLE de Cochabamba, conoce la realidad de su territorio, las necesidades de las poblaciones más alejadas, la importancia de la energía eléctrica para progresar. Sobre todo, habla con pasión de la historia del norte boliviano, las características de la explotación del caucho, de la Guerra del Acre, de la Casa Suárez, del desarrollo sostenible en las zonas con ríos y floresta, del potencial económico que existe sin violentar el ecosistema.

            Voz cálida, risueña, rompe los esquemas. ¿Cómo una mujer bella y de cuerpo cuidado puede hablar de tantos temas con tanta propiedad? Contó que en su familia la alentaron a leer desde pequeña, a resumir sus lecturas, a contar. En ella apostaron por la persona; ser bonita era una herencia que se marchita, tener cultura le duraría siempre. Le encanta la historia, pero optó por una carrera técnica que es lo que necesita el antiguo Territorio de Colonias.

            Ganó limpiamente con el 47 % de los votos que la convierten en la primera gobernadora, la más joven y -sin duda- la más bonita. Tuvo el respaldo de políticos tradicionales en Pando que mantienen su influencia. Esa combinación de apoyar a la experiencia y a la a vez rostros nuevos se dio en varios municipios.

            Sobre sus hombros carga una gran responsabilidad. No puede frustrar a su pueblo y a la enseñanza que puede dar como joven, mujer, técnica.

            En Santa Cruz de la Sierra, ¡finalmente! se consolida un nuevo liderazgo que reúne en una candidatura a gente con trayectoria en la administración pública; a estirpes antiguas con migrantes del interior, hombres y mujeres. En 2010, cuando las principales ciudades del país ya tenían alcaldes de la generación formada bajo regímenes democráticos, la principal ciudad boliviana mantenía añejos ejemplares.

Carlos Manuel Saavedra (Montero, 1974), Mamen, tiene la ventaja de juntar varias potencialidades: un carácter sencillo y empático; conocimiento profundo de su ciudad y del departamento; uso combinado de tecnología con las visitas personales. Formado profesionalmente en Brasil, su incursión en la política fue creciendo por su cuestionamiento a la corrupción.

Una de sus consignas más inteligentes es: “Ser cruceño es más que un lugar de nacimiento, es una actitud y un sentimiento”. Es un razonamiento necesario en un territorio que no puede ignorar la importancia de los collas, -sobre todo-la chola que con su trabajo genera riqueza y simboliza tantos poderes inmateriales y materiales.

Le toca mostrar que con guitarra será el mismo que desde el llano. El acceso a la información pública, herramienta imprescindible para prevenir los desvíos de gastos públicos, será una primera prueba. Tendrá amplia gobernabilidad. Cuenta con un buen equipo profesional. No hay pretextos para fallar.

Gran diferencia con el resultado de la otra ciudad que más crece en el país: El Alto. Escuchar las propuestas de los candidatos era asistir a una reunión de cantina, donde los asistentes inventaban cualquier frase, con poco conocimiento de su ciudad, sin planes concretos. El gobierno municipal estará descuartizado.

            Entre tanto en La Paz, Iván Arias Durán (La Paz, 1958) perdió su ambición de ser reelegido después de destrozar la institucionalidad paceña y la cultura ciudadana que tanto costó conseguir. El respaldo del 13 por ciento, seguramente entre funcionarios y vendedores callejeros que tantos beneficios recibieron, está lejísimos del 47% de apoyo que recibió el reelecto Manfred Reyes Villa en Cochabamba.

            Cualquier turista que visita la sede de gobierno y luego la capital valluna podrá comprobar por qué esa diferencia.

            Arias intentó justificar su derrota por diferentes causas externas, incluyendo el cambio climático. Difícilmente escucharemos su autocrítica y la de su equipo. Fue el peor alcalde que tuvo La Paz desde que se tenga memoria. ¿Qué buenas noticias deja al próximo alcalde?

            César Dockweiler tiene el desafío de dar una vuelta total a lo que encontrará. Será como subir al Illimani, pero con transparencia y un plan sostenible podrá avanzar.