jueves, 25 de junio de 2026

LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA

 

            “Los bolivianos no son históricos; son existencialistas” repetía Líber Forti, el asesor cultural de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia. Los actores de importantes hechos descuidaban sus archivos, los documentos, sin contar la destrucción por la represión. Eso sí, la memoria oral estaba presente; los más viejos transmitían sus experiencias.

            La dedicación de Sinforoso Cabrera (Quime 1923-La Paz 2003) salvó muchas páginas sobre las minas. El investigador Gonzalo Delgado lo considera un pionero de la organización de archivos particulares accesibles para la investigación histórica. El propio Cabrera era un ejemplo de formación autodidacta, de obrero a escritor y dirigente sindical, autor de la “Propuesta Económica de la FSTMB” en 1956 en contraste al plan económico oficial, como parte del Control Obrero en la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL).

            Roberto Durette, Gregorio Iriarte y el equipo de prensa de Radio Pío XII de Siglo XX acompañaron como testigos diferentes sucesos y guardaron celosamente las grabaciones de las asambleas mineras, de las entrevistas, de los discursos. Son fuente imprescindible para escribir sobre la principal actividad económica de Bolivia.

            Sin embargo, los propios trabajadores no conocen su historia. Los maestros enseñan en los colegios esa materia aburrida de fechas cívicas. Existen poquísimos textos escolares para la difusión de hechos y de ideas que impulsen la actitud reflexiva y crítica del alumnado.

            Hace poco, la televisión estatal auspició una serie sobre el Bicentenario bajo la dirección de Jorge Sanjinés. La mayoría de los episodios luce bella fotografía, reúne a buenos actores, recrea batallas como pocas veces en nuestro registro cinematográfico. Los guiones han sido adaptados para el gusto pachamamista, estilo año nuevo aymara, frases, banderas, etc.. En la época de la independencia aparecen categorías inventadas el 2005. En la huelga de hambre de 1978 un ignorante presenta al diario católico Presencia como aliado de Hugo Banzer. Mucha propaganda peligrosa. El tata Belzu ocupa más espacio que otros presidentes letrados por ser cholo no porque aportó a la modernización de Bolivia. (No recomiendo su difusión).

            En el otro extremo, escuchamos entrevistas, podcast, WhatsApp de personas que tergiversan datos para fortalecer su discurso prefabricado. Repetidos mensajes son contra La Paz, contra Juan Manuel Pando por su (supuesta) traición al federalismo, contra el centralismo. Confunden ideas sin aprender siquiera qué fue La Paz antes, durante y después de la colonia y por qué es tan fuerte desde siempre y por siempre.

            En los últimos meses hubo una arremetida contra la creación y el desarrollo del departamento del Beni, al punto que dijeron que José Ballivián lo fundó en 1842 para molestar a los cruceños (y no para integrar la región amazónica del país). Autores y entidades benianas han respondido con detalles qué une y qué diferencia a su territorio del resto del país y del Oriente.

            Son solo ejemplos para ilustrar la falta de carreras y de facultades de historia en Bolivia (también de literatura). Los universitarios, los intelectuales, los dirigentes y los políticos carecen de información y formación suficiente. Por eso fantasean con esa frase hecha: “por primera vez ...” aunque Clío demuestre lo contrario.

            La Carrera de Historia más antigua del país es la de la Universidad Mayor de San Andrés con extraordinarios resultados en investigación de fuentes primarias, publicaciones, seminarios, debates. Son profesionales dedicados íntegramente a ese trabajo. Ahí se formaron pensadores aymaras que unieron narraciones orales de sus antepasados con búsquedas documentales. Desde esas aulas se escribe sobre sucesos o personajes de todo el país. Ahí se alentó, por ejemplo, desde el principio, la enseñanza y los homenajes a Gabriel René Moreno, aunque el prólogo de una reciente lujosa edición de su obra ni siquiera repase esa bibliografía priorizando una mirada bizca.

            Medio siglo después, existen carreras de Historia en Sucre y en El Alto. Ni universidades públicas ni privadas gradúan a historiadores en el resto del país, salvo diplomados o maestrías específicas. Autores de una biografía interesante o de una batalla admiten que escriben por afición porque la historia como profesión “no da para vivir”.            

 Se escuchan lamentos sobre la falta de conocimiento de la historia de tal o cual pueblo, pero no se gestiona la apertura de carreras de historia. Muchas historias regionales se publican como aporte de extranjeros “bolivianistas” como tesis, libros, artículos.

            En Colombia, existen carreras de historia en las principales ciudades del país, la mayoría en universidades privadas (casi 20), posgrados con diferentes intensidades. Las universidades más importantes de Bogotá y de Medellín gradúan permanentemente a nuevas generaciones. Argentina, Chile, Perú tienen facultades de humanidades en las universidades públicas y privadas más prestigiosas para graduar a nivel licenciatura y doctorados a historiadores. Las sociedades de historiadores están presididas por profesionales y no por aficionados.

            La historia permite entender mejor a un territorio, sus habitantes, su cultura, su desarrollo. La memoria aporta a dimensionar mejor los sucesos contemporáneos y a enfrentar las narrativas interesadas.

 

viernes, 19 de junio de 2026

EL METAFISICO DEL FRACASO VERSIÓN TIK TOK

 

            Hace un siglo, los bolivianos fueron conducidos a una guerra fratricida por la demagogia de Daniel Salamanca, quien no dudó de aprovechar las demoras diplomáticas para salirse del frente interno convulsionado por reclamos de la autonomía universitaria, del respeto a las tierras comunitarias y de los flamantes sindicatos obreros.

            En este fatídico 2026, los bolivianos son desbarrancados a una guerra civil de baja intensidad, en la cual la inacción del presidente Rodrigo Paz Pereira y de su gobierno ha culminado en la destrucción de las cadenas productivas, las escasas vías de comunicación, la limitada producción industrial y agroindustrial, los pequeños emprendimientos.

            El metafísico del fracaso aseguraba que el país estaba listo para “pisar fuerte en el Chaco”. No con los arados, como había sugerido Jaime Mendoza, sino con las botas prusianas. Solo la valentía de los combatientes, la capacidad de los profesionales que partieron a las trincheras, la abnegación de los campesinos llevados a la fuerza, la fortaleza indígena detuvo el avance de los paraguayos. Salamanca y sus adláteres creían que la pérdida de dos generaciones de hombres en la Guerra de la Triple Alianza iba dejar sin respuesta al ejército de José Félix Estigarribia. ¡Qué equivocado estaba!

            En el medio la acción de argentinos que tienen una atracción desenfrenada por meterse en la política boliviana. Documentos confidenciales inéditos del embajador boliviano Casto Rojas muestran cómo Buenos Aires jugó un papel de dos caras. Desde la cancillería se presentaba como mediador; desde la prensa y agitadores trabajaba para beneficiar las demandas paraguayas; incluso insistían en echar leña para distanciar a los soldados cruceños y benianos de los andinos. ¡Tanto para investigar!

            Paz llegó al Palacio de gobierno con un insospechado capital social, más allá de su propia candidatura y de la deformidad congénita de su fórmula. En sus espaldas cargaba la responsabilidad de recuperar el (No) Estado desestructurado. Seis meses después los habitantes de este territorio comprueban azorados que el Estado Plurinacional de Bolivia no existe. La ausencia del Estado explica la falta de respuestas concretas para impedir, enfrentar o solucionar la insurrección de sectores sociales con diferentes demandas, desde las históricas hasta las ambiciosas.

            La derrota electoral del Movimiento al Socialismo no significó el final de un modus vivendi que de una y otra forma existió en Bolivia desde la masiva incorporación a la administración pública con la Participación Popular en 1994; la presencia de aimaras en la vicepresidencia; el proyecto para asumir el poder político expresada en los conflictos de 2000 y en diferentes episodios en los últimos 20 años.

            Paz Pereira demuestra tanta frivolidad como Salamanca en 1932. Revisar sus declaraciones a lo largo del año lo desnudan. Los reclamos de los mismos grupos que le dieron el voto fueron contestados con adjetivos: sicarios sindicales, trabajadores vip, narcoterroristas.

            Cuando le es útil los bloqueadores se transforman en “mis compañeros Tupak y Bartolina Sisa han tratado los temas del norte de La Paz”. Más de mil horas después del corte de la vía yungueña: “Esta es la manera de trabajar, no bloqueando, trabajando”, mientras toneladas de productos agrícolas se pudren en el camino.

            Las madres no pudieron festejar su día, pero el presidente confiado aseguró en su red: “Los bolivianos no tememos al futuro. Encaramos el futuro. Vamos a paso de vencedores. Amamos a la patria y aquel que le hace daño no ama la patria”. Varias veces aseguró: “el tiempo se acaba, se acaba” sin mirar a los miles de paceños durmiendo cinco días por unos litros de gasolina adulterada.

            “Es la batalla de todas las batallas. Tenemos que ganar esta batalla para ganar la guerra (narcotráfico acorralado) mientras decenas de restaurantes, emprendimientos, grandes industrias cierran sus puertas, algunas después de décadas de funcionamiento.

            “No tengo miedo a fallar, tengo miedo a no intentarlo”, al mismo tiempo que se festeja la fiesta de graduación del colegio más caro del país, se cierra el local para la comida familiar, se nombra a otros cumpas y familiares.

            Catalina, la representante de la familia real, manda mensajes a todos los ministerios: “Nuestro querido Fer… dice que …”, más despistada que el padre.

            Salamanca creía que podía ganar la guerra moviendo fichas sobre el mapa en su escritorio. Provocó con sus especulaciones intelectuales el colapso del país. Tarde comprendió que no podía gobernar sin escuchar los reclamos del bloque popular. A su favor, la historia lo reconoce como un mandatario austero y honesto.

            Paz Pereira, en su extravío, anuncia casi feliz que va ganando porque de los 120 bloqueos sólo quedan 50. “Por medio del diálogo los puntos de bloqueo desaparecen”. Ante el alcalde El Alto discursea: “La falta de destino común ha hecho una suerte de conflicto en cuanto cuales son los destinos comunes (de La Paz” (sic) y asegura que le dará el 11 por ciento de regalías por el petróleo en el norte amazónico. ¿Leerá libros?

            Un corrillo de Pancho Villa decía: “¿Qué pensarían, ay, los americanos, que combatir a Villa era un baile de Carquís? Con la cara cubierta de vergüenza tuvieron que volver a su país”. La letra emparenta las luchas agrarias mexicanas con las bolivianas.

            Rafael Barrett, el periodista anarquista que era lectura obligatoria del proletariado ilustrado en las minas de Potosí, alertó en 1910: “No hablan a cada momento de la patria los que la engendran, sino los que la explotan.”

viernes, 12 de junio de 2026

RAQUEL MALDONADO: LA MÚSICA COMO MISIÓN ÉTICA

 https://elduendeorurocultural.com/2026/06/06/raquel-maldonado-la-musica-como-mision-etica/


            Es difícil encontrar un nombre, una persona, una mujer que únicamente recibe elogios en las críticas de la prensa especializada -dentro y fuera de Bolivia-, entre las personas que la conocen y entre los centenares de alumnos que pasan por sus talleres.

            Ese nombre, esa persona, esa mujer es Raquel Maldonado Villafuerte (La Paz, 1978) quien recibió de sus hadas madrinas dones preciosos: la belleza física, la disciplina, la capacidad de escuchar los trinos de los pájaros, la curiosidad para revisar más de 7 mil partituras manuscritas hace 200 años y la voluntad para adaptar un cuerpo nacido en las alturas ocres de la cordillera a las llanuras de todos los verdes amazónicos.

            Formada en un hogar de emprendedores, vencedores de los obstáculos de la vida, Raquel se tituló en música. En 2004, con 26 años, aceptó dirigir la Escuela de Música de San Ignacio de Moxos. Un encuentro feliz para ella y para el pueblo mojeño que conserva con esmeró la herencia de los pueblos originarios y de las misiones jesuíticas y franciscanas que se asentaron en el actual departamento del Beni.

            Raquel llegó a la población que mejor representa la cultura beniana cuando ya existía una escuela de música fomentada por las monjas ursulinas, principalmente María Jesús Echerri. Por ahí habían pasado otras iniciativas con más o menos éxito en un ambiente en que las tierras bajas bolivianas descubrían que era importante rescatar y difundir la música renacentista y barroca que había florecido en las misiones católicas en los siglos XVII y XVIII, principalmente.

            La Escuela de Música de Urubichá, su director Rubén Darío Suárez, gestores culturales como Marcelo Araoz, Cecilia Kenning, Paola Paz Soldán, sacerdotes y religiosos habían impulsado los primeros festivales internacionales con ese legado. Pronto coros y orquestas especializados de Europa y de otros países americanos se dieron cita para consolidar ese extraordinario esfuerzo que sigue caminado altivo y fresco.

            La joven directora se dio cuenta que su trabajo no podía limitarse a la enseñanza de esa música universal o a practicar las canciones y tonadas propias de los mojeños, sino que estaba obligada a ampliar su labor con el rescate y la investigación de las antiguas partituras. Emprendió su propio camino con base en sus experiencias.

            La historia de las partituras merecería otros artículos. Tanto en la Chiquitanía, principal sede del Festival, como en San Ignasio de Moxos, los indígenas (los cabildos) cuidaron de generación en generación los antiguos papeles donde los compositores escribieron sus cantos para las diferentes solemnidades católicas.

            Maldonado intuyó a tiempo que no iba a cumplir unilateralmente el rol de maestra, sino que a la vez era la alumna que debía prestar atención a las fiestas populares, especialmente las procesiones en Semana Santa o los festejos para el santo patrono del pueblo el 31 de julio de cada año.

            Recopiló los sonidos; prestó atención a los tonos y bailes, a la vestimenta, a los roles de mujeres, hombres, ancianos, niños, a los instrumentos. En poco tiempo, con muchas noches en vela y sin descanso, logró formar el coro y orquesta de jóvenes indígenas como nadie pudo jamás imaginar.

            Las presentaciones comenzaron tímidas en la iglesia, en la parroquia; más tarde en la catedral de la capital Trinidad, en Santa Cruz de la Sierra y finalmente en La Paz, donde el público suele ser más exigente. Los aplausos se repetían en uno y otro recinto, en el teatro, en el templo, en el patio, en la calle.

            Pronto llegaron las invitaciones para presentar al grupo en otros festivales internacionales y en teatros europeos, donde los asistentes tienen larga experiencia para entender y juzgar la ejecución de música barroca y renacentista. No era un apoyo paternalista. Se trataba de lograr el reconocimiento de los profesionales a una propuesta única que unía lo universal con lo más vernáculo indígena.

            Siguieron los éxitos, las emociones. Los bolivianos residentes en el exterior dejaron de tener vergüenza cuando las lágrimas asomaban a sus ojos mientras aquella chiquilla recordaba una cántica de María, los niños eran pastores, los adolescentes tocaban los violines.

            La exigente Basílica Santa María del Mar al borde del Mediterráneo en Barcelona, donde las piedras pesadas tienen su propia acústica, se rindió ante el coro. Miles llenaron la amplia nave y los aplausos se escucharon en toda la Cuitat Vella. Seguramente es una de las experiencias más puras del grupo mojeño.

            La fama se expandió boca a boca, quizá la mejor propaganda, que patrocinó nuevas y más y más invitaciones. Los jóvenes se acostumbraron a tener el morral listo para una nueva gira.

            También se sucedieron los discos: unos más exitosos que otros. Todos grabados con cuidado y esmero.

            Raquel Maldonado dedicó parte de su tiempo a las tediosas gestiones para lograr abrir una Escuela de Música en el mismo pueblo, que tenga ítems aprobados por el propio Ministerio de Educación, una currícula profesional que dé a los adolescentes un espacio para aprender, ensayar, probar, avanzar en su autoestima. Los alumnos salen como profesionales y pueden vivir de su arte.

            Muchos de los manuscritos estaban enterrados en alguna casa, varias dentro del Territorio indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Algunos eran muy viejos y deteriorados, en un ambiente cálido y húmedo. Otros fueron copiados por las distintas generaciones de músicos indígenas para seguir ejecutando esa música religiosa.

            San Ignacio fue fundada en 1689 por los jesuitas Antonio de Orellana y Juan de Espejo, en honor al fundador compañía, San Ignacio de Loyola. Está rodeada de la floresta, de río y del silencio.

            No son los ladridos ni el retumbe de la pelota los que rompen la tarde. Son las notas afinadas que salen de la casona. A los lejos suenan los violines, los contrabajos, los violanchelos. Pasan los chicos con sus instrumentos, las muchachas con sus grandes estuches de cuero.

            La música en las misiones religiosas en las selvas latinoamericanas tuvo un rol angular en la evangelización de los indígenas. Ennio Morricone reflejó como pocos esa emoción que arranca aplausos y lágrimas, como en el filme “La Misión” y en sus espectaculares conciertos a aire libre, en Venecia o en Verona.

            Raquel es la heredera de todas esas vertientes; la sangre potosina de Los Andes y sus músicas místicas; de las composiciones europeas; de las religiones propias y recién llegadas y de la ejecución de los nativos empapados del amor por las artes de Euterpe.

            A su proyecto profesional unió su proyecto de vida junto a Antonio Puerta, gestor cultural y a sus hijos que también participan en la escuela y el coro.

           

FOTOS INTERNET


TODO CERIMEDO MUERE POR SU CLOACA

 

            Al ingresar a la Casa Grande del Pueblo, Rodrigo Paz declaró: “Esto es una cloaca”; “cloaca de dimensiones extraordinarias”. Excelente titular para portadas. Se refirió así al anterior régimen, convertido en el enemigo principal, el malvado en la típica polarización moderna.

            La expresión fue ampliamente citada. Parecía sincera entre otras ya usadas como “el Estado tranca” que surgió en el siglo pasado; o la patria, la patria que repetía Jaime Paz recordando al abuelo benemérito; o el carajo que se ha puesto de moda; o la oferta de cambiar en un solo día la crisis porque “100 días son demasiado tiempo”. “Que venga el Estado que está al servicio de la patria”.

            En vez de una estrategia de desarrollo económico y social, Paz presentó el D.S. 5600 “Destapando el Estado Cloaca” sobre contrataciones directas. El ministro José Luis Lupo, el canal estatal, los comentaristas oficialistas, repitieron el adjetivo.

            Pero he ahí que la marca de origen duró poco. Fernando Cerimedo, el asesor omnipresente del primer mandatario soltó una frase histórica para difundir en todo el continente: “lo que piden los sectores movilizados son cloacas”.

            Muerte por su sumidero. Las críticas y censuras aumentaron más allá de las redes. Un grafiti en un muro en el centro paceño lo describe: “Cerimedo: tú eres la cloaca”. Los comentarios sobre el ignorante asesor se desbordaron. Así que él era el traumado por los albañales, al punto que puso cualquier cifra para contar cuántos bolivianos tienen acceso al desagüe de inmundicias. Son muchas las intervenciones sobre el asunto.

            En las declaraciones del poderoso asesor es posible detectar tu falta de inteligencia; lenguaje limitado, frases hechas. Lo que seguramente le sobra es la ambición, característica de los militantes MAGA que destrozan el orden mundial.

            Las alcantarillas parisinas acompañaron a Los Miserables del siglo XIX. El plano de las redes cloacales de Montevideo fue una carta ganadora durante las fugas de los presos tupamaros. En este momento, en Bolivia el argumento de los deshechos como movilización de las demandas populares lleva a otras fábulas.

            Paz contestó el año pasado que conoció a Cerimedo porque era el profesor de su hija. Catalina fue presentada como una campeona de la campaña, tal como Barak Obama felicitó en su momento a sus hijas. ¿Será? Paz aseguró que no tenía dinero para invertir en publicidad. Entonces queda la duda; por qué Cerimedo se presenta como victorioso.

            Sin embargo, por la boca/pozo del propio argentino se conoce que ya “trabajaba” en Bolivia un año antes de las elecciones. Aparentemente cerca de Jaime Dunn, merodeó también la campaña de Jorge Quiroga hasta aparecer junto a Paz. O sea, no vino por ser profe de la niña. Más bien hay indicios de que fue enviado por alguien con amplios poderes continentales. ¿Con qué visa entra al país? ¿Cómo turista? ¿Declara en migración el objeto de su visita? No figura en la administración pública, pero tiene el permiso para ordenar reuniones de alto nivel, llamar a secretarias en todo el gabinete, citar a ministros. Lo ven pasear de arriba abajo por la Casa Grande del Pueblo.

            ¿Quién le paga? Paz Pereira con su salario de 24 mil bolivianos, reducidos a la mitad a partir de esta semana. ¿Con qué vivirá? ¿O será que el pago es en especie? Hasta la fecha ninguna autoridad ha explicado por qué se compró gasolina basura, por qué se siguieron contratos similares al pasado empeorados con las especificaciones. ¿Por qué tanta mentira?

            Algunos analistas que hablan de “golpe de estado” para argumentar contra los bloqueos se olvidan de citar el factor clave que significó la gasolina sucia para miles de familias y miles de transportistas en todo el país. Fue la ficha mal movida, de impacto relámpago (se acuerdan a Rodrigo declarando: ¿Por qué hicieron sufrir al país?, mientras desfilaban supuestas cisternas y decenas de autos bocinaban festejando). Ahora asoma el negocio de las losetas (que nadie pidió), peor que el de las canchitas sintéticas; alguien ganará mucho.

            Como ya se dijo, Cerimedo seguirá ahí porque es el Business Manager. Paz podría ofrecer la cabeza del asesor para bajar la tensión, pero no lo hará, a pesar de todo su opaca hoja de vida. Igual sucede con el canciller Fernando Aramayo, el Olañeta del gabinete. Jaime Paz tuvo hasta el final un asesor francés, Evo Morales a varios cubanos, David Choquehuanca a un gringo que dormía y se bañaba en la Cancillería. Sin embargo, ninguno estuvo tan ligado como Cerimedo al poder imperial y a empresas oscuras, de los cuales nos alerta el papa León XIV. Y ojo con el poder reservado a las esposas.

            En cada conflicto hay dimensiones regionales. Por ejemplo, los intentos para modificar los regímenes de propiedad de la tierra comunitaria aparecen también en Chile contra las tierras de los mapuches para convertirlas en “productivas”. A los manifestantes que salen en su defensa los declaran “incivilizados” y les hacen control facial como en la época del Plan Cóndor. Moverán las fichas en Colombia y en Perú, como ya hicieron en Centroamérica.

            Cerimedo no sirve para entender Bolivia. Calcularon que un decreto ómnibus no lo leería nadie, pero los obreros le encontraron las mañas; que había que esperar a las elecciones subnacionales, pero sus candidatos fracasaron; que la Selección se iba al Mundial de fútbol y todos felices; siempre se puede culpar de todo a Evo.

            O el nuevo bolillo: el “narcoterrorismo”, bautizado en la reunión patrocinada por Donald Trump. Peligroso invocar tanto a la paja sin ver la viga en el propio ojo.

 

viernes, 5 de junio de 2026

LA ABUELA Y LA MEMORIA COLECTIVA

 


            La presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia quedó demasiado grande para Rodrigo Paz Pereira, hundido en consignas repetitivas, contradicciones discursivas (¿mentiras?), con anuncios que cada vez se parecen más a los del pastorcillo y el lobo del cuento infantil. Su indecisión privó el disfrute del Día de la Madre como era costumbre.

            Día de la Madre y Día de la Abuela, aunque no me simpatiza la idea de que la abuela es doblemente madre. La mamá es la mamá; la awicha es la awicha. Existe el concepto de “maternidad”; falta el de “abuelidad”. Pero como las mamás y los papás son a su vez hijos festejan en simultáneo a sus progenitoras, biológicas o sustitutas.

            En Bolivia, el 27 de mayo es un reflejo de la esencia boliviana. Se celebra en el mes dedicado a la Virgen María, como en casi todos los países católicos. Es la fecha para no olvidar la resistencia femenina a los chapetones en la colina de Cochabamba.

            En Bolivia, a pesar de toda la propaganda feminista y abortista, amamos la maternidad. Compartimos las ofertas de rosas y claveles rojos en cada esquina de la ciudad. Hay que reservar con tiempo, o preparar, la torta para las cinco de la tarde, la salida a la pensión, al restaurante. Aprovechar todas las ofertas para “la reina de la casa”. El comercio se llena de clientes, desde la chocolatería a la venta de autos, o las famosas “doras”. Todo vale.

            En los colegios los niños preparan canciones, ensayan dibujos, la infaltable recitación: “¡Oh, mamá!”, el coro, el baile. Las secretarías pierden zapatos para llegar a tiempo; otras madres se parten en tres para estar en cada curso. Los jefes permiten ausencias.

            Alguien me preguntó si recordaba otro momento como el actual, cuando los festejos familiares se limitaron al mínimo. Ojalá poder conseguir un pollo, un kilo de carne molida, un pastel, aunque sea una salteña.

            Admití que no tengo en mi registró un Día de la Madre tan austero y sombrío. Sobre todo, en los años democráticos. Relaté las experiencias hermosas cuando en las casas compartían varias familias. La abuela era el centro. Al conversar me di cuenta de que la principal virtud de las abuelas es la memoria del clan, de la tribu, de la ciudad.

            Los nietos, propios y ajenos, adoran escuchar historias. Prefieren gozar la sobremesa a su programa preferido de la televisión. Preguntan; son curiosos. Quién era quién; cuándo apareció el vestido manchado de sangre en el parque; por qué no se casó la tía; por qué nunca retornó el tío; cómo se enamoraron los abuelos; dónde vivieron, qué bailaban, qué jugaban.

            La abuela es la continuidad de la estirpe. Sabe las recetas que sus nietos chefs volverán famosas. Conoce los remedios caseros que sus hijos no aceptan, pero los nietos los encuentran en internet. Lee los cuentos, inventa anécdotas, se burla de los personajes del barrio.

            Esa tarea no es únicamente un pasatiempo. Widler Guerra, un narrador colombiano, reconstruye el rol de la abuela como institución central en la supervivencia de la especie. Los yupik de Alaska dicen: “la abuela es el primer cielo que conocemos”. Antes de ver el rostro de la madre, el recién nacido ve el de la abuela inclinado sobre su carita.

            La antropóloga Sarah Blaffe asegura que la abuela estabiliza el hogar con su apoyo en la crianza de los herederos. Aporta recursos materiales e inmateriales. “La abuela ama sin urgencia, hacia adentro. Su amor ya no necesita probar nada”. Bajo sus faldas rige una ley distinta, “más antigua y eficaz”, más cómplice, con un orden distinto. En varias cosmologías, la abuela de todos los seres es la Luna.

            Este abril, en España se rindió homenaje a los seis siglos de la llegada de los gitanos desde el norte hindú a la península ibérica. En los cientos de testimonios recogidos, hombres y mujeres hablan de sus abuelas. Los gitanos fueron estigmatizados, perseguidos, asesinados y sin embargo sobrevivieron porque la familia es extensa y la abuela guarda la memoria de su largo caminar (Gelem, Gelem), de los cantos, los bailes, los colores y la visión del mundo que los distingue del resto de los pueblos.

            Una de las razones que ayuda a los palestinos a sobrevivir desde la ocupación judía de sus territorios en 1948 es la presencia de la abuela, un amor extendido que alcanza a los muchos hijos y a los muchos nietos. Se han contabilizado más de 20 mil niños ametrallados en Gaza, pero nadie ha contado cuántas abuelas murieron con ellos, sobre todo cuando los bombardeos hundían edificios con 30 o 40 miembros de una familia.

            Es muy tonta esa moda de pasar videos de “autoayuda”, como si las abuelas necesitasen un consuelo por sus canas o sus arrugas; por sus cansancios y sus fatigas. Las abuelas, en su palidez, iluminan. Merecen ser festejadas en La Paz, Granada o Cisjordania.