lunes, 14 de septiembre de 2026

UNA MARCA, UNA MEMORIA: LA CERVEZA BOLIVIANA NACIONAL

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UNA MARCA, UNA MEMORIA: LA CERVEZA BOLIVIANA NACIONAL

LUPE CAJÍAS

 

            Franz y Lucila, pobladores aimaras en las cercanías de La Paz, Bolivia, se casan este sábado. Invitaron a familiares, amigos y vecinos de la flamante urbanización, una muestra de los cambios en el agro boliviano. Prepararon todo con cuidado, incluso contrataron a una cholita vestida de blanco impecable como “wedding coach”, un signo de modernidad.

            En la lista de tareas imprescindibles está comprar fardos de cerveza Paceña como mayoristas. Las cajas se colocan en fila al ingreso del local donde se celebra el baile matrimonial. Cada invitado compra uno, dos o muchos cajones de 24 botellas para mostrar el cariño a la pareja y, al mismo tiempo, asegurar su prestigio social y económico. Las bebidas serán entregadas al novio, quien podrá disponer que algunas se consuman y otras se vuelvan a vender, en un ritual que se estableció en los últimos años para que la nueva familia comience su recorrido con la bebida que simboliza abundancia.

            José Luis Johnson, el legendario presidente de la Cervecería Boliviana Nacional (CBN) declaraba en una entrevista, que probablemente fue desde 1975 cuando los campesinos andinos abandonaron poco a poco las latas de alcohol para sus festejos y optaron por la espumante bebida que trajeron los europeos.

 

            RECUADRO

Recuadro: José Luis Johnson simboliza los años dorados de la CBN

 

            En 1979, la República de Bolivia condecoró a José Luis Johnson con el Cóndor de los Andes, la máxima distinción que otorga el estado a personas e instituciones, nacionales o extranjeras, por eminentes servicios, civiles o militares prestados a la nación y a la humanidad.

            En la ceremonia el canciller, diplomático y escritor Raúl Bothelo Gosálvez destacó la trayectoria del abogado y empresario que había presidido la principal industria boliviana desde 1950. La prensa nacional aplaudió la condecoración porque Johnson era un símbolo del industrial que mantuvo abierta y pujante una factoría en el contexto de mayor inestabilidad para las inversiones y con drásticos cambios políticos.

            “Boliviano notable” titularon las crónicas.

            José Luis era nieto de un fundador clave de la CNB, Federico Groenewold, quien llegó a Bolivia en 1892. Su padre Carlos era inglés, ingeniero ferroviario. A él se atribuye la política laboral armoniosa que mantuvo a la empresa sin huelgas. Los obreros ganaban 18 sueldos anuales, además de bonos y primas y una docena de cervezas por semana. Una escuela para sus hijos lleva su nombre en Huari. (Con datos de entrevista de Mariana Baptista en Ultima Hora y notas en El Diario, 1979).

 

            La demanda en los pueblos supuso un gran impulso a las ventas de cerveza en La Paz, específicamente la “Paceña”, de la Cervecería Boliviana Nacional. Es difícil establecer por qué y cómo los pobladores rurales, en años de bonanza económica por las exportaciones mineras y petroleras, cambiaron las latas baratas por una bebida cara y sofisticada. Así había sucedido décadas atrás en las ciudades, como Cochabamba, donde el cambio de la chicha (elaborada con maíz fermentado) por la cebada y el lúpulo supuso para los criollos un gran avance a las nuevas costumbres que traía el proceso de industrialización en el país; qué diferente era brindar en la chichería de la chola Claudina que en la chopería del alemán (Cajías y Peres-Cajías).

            Una preferencia que se convirtió en tan urgente que la más grande industria no lograba satisfacer a tantos nuevos clientes. En vísperas de los cambios políticos que dejaban atrás a las dictaduras militares y abrían la etapa democrática, se asomaban las impostergables medidas económicas, sobre todo la devaluación.

            La gente pensaba que un ahorro seguro era acumular botellas de cerveza. La prensa de la época registra las peleas en las colas frente a la CBN para comprar fardos. El gerente de ventas Carlos Jhonson dijo que la especulación era evidente porque no había devolución de envases, como sería lógico, sino que los especuladores escondían la cerveza para venderla después a precios más elevados.

            Esta demanda está registrada en la prensa de La Paz. Era fines de 1977, cuando asomaba el ocaso de la dictadura de Hugo Banzer y también asomaba la crisis económica después de los años con más ingresos económicos.

            La situación se reprodujo durante la dictadura de Luis García Meza, donde los militares querían acaparar el mercado de la espumante bebida.

            Fue un momento clave para los vendedores mayoristas. Probablemente acá comenzó la habilidad de uno de los distribuidores, el cochabambino Max Fernández Rojas. Él había aprovechado su indemnización como trabajador de la multinacional de la Gulf cuando ésta fue nacionalizada para comercializar Paceña.

            A pesar de la importancia material y simbólica de Fernández no existe una biografía detallada sobre el que se convirtió en una década de mayorista a portador de la mayoría de las acciones de la CBN.

 

LA PRENSA PACEÑA REFLEJÓ LA DEMANDA

            En este 2026 los bolivianos padecen las colas para comprar gasolina. Hace cincuenta años la demanda era más alegre: tener y acumular botellas de la Paceña. A fines de los setenta los especuladores ocultaban cerveza, no bidones con combustible.

            Comunicado CBN. Denuncian incremento de especulación con la cerveza. “La imprevisible explosión en la demanda ha rebasado momentáneamente nuestra capacidad d producción por lo que no nos es posible atender a nuestros clientes sino en la medida de nuestras posibilidades.” Aclara que el fardo en Santa Cruz es de bs. 330 y para hoteles 315 (Presencia, 22-12-77).

            Queja de la Asociación de Comerciantes en Cerveza en Santa Cruz porque no reciben suficiente y porque agencias venden la Paceña y obligan a comprar “casada” con otras marcas (id.).

             Aviso de la Asociación de comerciantes en cerveza de La Paz con los de Santa Cruz “Distribuidores Unidos. Piden más cupos y que se eviten intermediarios y favoritismos. Rechazo al sistema de cupos. Ellos hicieron llegar la CBN a todo el país. Denuncian que hay doce favorecidos por Carlos J., que venden a 400 el fardo y “casado” (P. 12 enero 1978).

            Colas de compradores el jueves 15 de diciembre de 1977, por cansancio en la espera el coronel Juan Delgado desafió a duelo a Carlos Johnson el 6 de enero se suspendió el duelo, aunque incluso ya había padrinos del desafiante (idem).

 

            AUMENTÓ NOTABLEMENTE EL CONSUMO DE CERVEZA. “UNO DE CADA DOS PACEÑOS BEBE UNA CERVEZA DIARIA”. (Foto muestra cantidad de gente causando tumultos por esperar durante horas en colas desde la madrugada para comprar cerveza. Policía tuvo arduo trabajo. “Ante la proximidad del carnaval la demanda creció en progresión geométrica” (Recorte de Presencia sin fecha clara, 1977).

            El consumo de cerveza en La Paz se ha incrementado notablemente en los últimos meses al grado de que estadísticamente se podría interpretar que uno de cada dos paceños bebe diariamente una botella de cerveza. La apreciación corresponde a los directores de la Cervecería Boliviana Nacional, CBN, qué expusieron su preocupación por la crecida demanda que está ocasionando serios problemas en esa fábrica.

            Jorge Espejo y Carlos Johnson, altos ejecutivos de la CBN, declararon que diariamente se venden para la paz 336.000 botellas de cerveza o sea 28.000 docenas de las 35.000 que se producen cada día para todo el país. En las últimas semanas la demanda ha aumentado de tal manera que la fábrica y la propia Guardia Nacional enfrentan serios problemas. Un grupo de policías controla las largas colas que se forman en las inmediaciones de la cervecería.

            Espejo dijo que a estas alturas una solución está fuera de los alcances de la empresa porque está trabajando con toda su capacidad. El intendente municipal Víctor Guzmán ha participado personalmente del trabajo de control.

            La cervecería confirmó que diariamente 4.000 personas hacen fila en sus inmediaciones para adquirir cerveza. Según Johnson “se nota claramente un afán de especulación” porque propietarios de pequeños almacenes y bares que hace poco hacían adquisiciones menores, ahora compran cantidades que parecen estar fuera de sus posibilidades.

            Fundamentó su opinión por los registros en la devolución de botellas vacías. “Sale diariamente 336.000 botellas, pero las devoluciones fluctúan entre 19.000 y 20.000 botellas” dijo.

            “La situación ha llegado al extremo de que los puestos de las filas que se forman desde la madrugada son vendidos por 300 o 150 pesos bolivianos”. Admitieron algunos policías que ejercen el control haciendo notar que estas cosas muchas veces no pueden ser controladas”.

            “Desde el punto de vista de la empresa el abastecimiento es normal y dentro de las posibilidades del mercado de la ciudad insistió Johnson. Hizo notar que “Las estadísticas de venta harían pensar que el 50% de la población paceña consume una cerveza diaria y en este registro se tendría que incorporar a 1 a los niños porque según el censo la paz tiene 650000 habitantes (Presencia. s/f (1977).

 

AVISO CBN A LA OPINIÓN PÚBLICA

            “(..) Primero, las determinaciones tomadas por la gerencia general de nuestra empresa están exclusivamente destinadas a precautelar el más normal abastecimiento de nuestros acreditados productos en todo el interior de la República dentro de nuestra actual capacidad de producción, razón además que nos induce a procurar defender los intereses de esos consumidores optando por medidas que puedan garantizar su expendio a precios razonables” (Detalla situación de los mayoristas en Santa Cruz y de la Cámara departamental de hotelería).

            Este crédito, confianza y aprecio con que de uno a otro extremo del país se consume la Cerveza Boliviana Nacional es el mayor premio con que se califica nuestra producción, por lo que, agradecer a nuestros favorecedores por su distinción y desearles una gratísima Navidad en sus hogares, guardamos la seguridad de brindarles en el año 1978 los resultados positivos de un esfuerzo que tiende a satisfacer exigencias que le que las comprendemos y prometemos solucionar (Presencia, 21-12-77).

            La situación volvió a repetirse en los años ochenta.

            Denuncian presiones oficiales para la venta de cerveza paceña. Carlos Johnson superintendente de Comercialización de la CBN, denunció que la CBN “es objeto de presiones por parte de autoridades de gobierno y militares para la venta de cerveza”. Se suspendió 24 días ante la sobredemanda por el anuncio de adopción de medidas económicas. Denunció que autoridades militares presionan para que se atienda en forma preferente a determinadas personas” (Presencia, 6-2-1982).

 

PUEDE FALTAR AGUA, PERO NO CERVEZA

 

            Cualquier producto podría faltar en la canasta familiar, pero no la cerveza en los acontecimientos familiares, las fiestas patronales y los festejos tradicionales.

            En la celebración al Dios de la Abundancia, el Ekeko, la gente adquiría botellitas diminutas, cajoncitos de juguete y latitas de cerveza para asegurar que el producto no faltase en su mesa a lo largo del año. Es una creencia entre los bolivianos que las compras en miniatura en la feria de las Alasitas, cada 24 de enero, se traducirán en iniciativas verdaderas. Alasitas significa “cómprame”.

            El creyente sólo necesita fe, comprar los objetos deseados en sus muestras imitadas cuando el sol llega al cénit, al mediodía, cerca de una iglesia para lograr que la aspersión del sacerdote con el agua bendita moje la adquisición. Inmediatamente corre para pedir al yatiri, quien suele situarse cerca del atrio, para que complete la bendición bajo el humo de la koa y el incienso musitando rezos en un aimara secreto. La doble protección del Dios cristiano y de los Achachilas ancestrales le dan la seguridad que todo lo solicitado será atendido; sino en ese año, en el siguiente. Ritual que se repite una y otra vez.

            La CBN, como otras industrias y comercios paceños contrata a hábiles artesanos para que imiten sus productos que se expondrán en las Alasitas. Faltar a la cita podría ser catastrófico para las ganancias de ese año. Ni siquiera los bancos, las universidades, las notarías, las agencias de viajes, las líneas aéreas, dejan de vender miniaturas para atraer a los clientes durante los doce meses restantes.

            No es la única práctica del ritualismo cristiano pagano de los bolivianos donde la cerveza de la CBN es fundamental. Los albañiles preparan dos momentos importantes cuando construyen una casa. La cha’lla permite solicitar permiso a la Pachamama, la Madre Tierra, para que la edificación ocupe sin problemas un pedazo de su territorio. Un yatiri dirige la ceremonia quemando un feto de llama adornado con cintas de colores, coca, misterios (ángeles) de dulce, papeles dorados y plateados, nueces, canela y manzana. Antes de quemar la llamada “mesa” (misa), libará chorros de cerveza en cada esquina, junto a los trabajadores y a los dueños. El feto suele ser enterrado junto a botellas de cabeza. No hay camino, puente o casa que se construya sin la ceremonia, que se repetirá antes de poner el techo y cada primero de agosto, el mes dedicado a la Pachamama y al viento.

            La cerveza de la CBN se abrió espacio en todos los principales festejos patronales y populares, como la entrada de bailes originarios en honor al Cristo del Gran Poder, en La Paz, en la Entrada del Carnaval de Oruro, donde la preferencia se va a otro producto de la CBN, la cerveza Huari. Huari es otra leyenda porque tiene la vertiente con el PH perfecto para fabricar cerveza. Es una bebida cara, Premium, pero ninguna crisis detiene su consumo.

            La CBN patrocina la fiesta aportando a los pasantes/organizadores. Si en los últimos años la venta normal de hectolitros de cerveza es de 35 millones en carnaval sube a 45 millones. A los dos o tres días se termina el stock. Decenas de personas venden Huari o Paceña en latas, que también recolectan los más pobres para ganar unos pesos.

            En los bares el dicho suele ser: “deme otras dos”, sobre todo cuando se juegan dados, “cacho”. En las graderías donde los espectadores disfrutan el paso de los bailarines el dicho suele ser: “debe seis”, cuyo líquido desaparece a gran velocidad. Otras bebidas espirituosas como el singani o los macerados de frutas son para el final, cuando los festejos están fuera de control.

            El boliviano consume cerveza, aunque para ello gaste un porcentaje importante de su salario, según registran los observatorios mundiales.

 

LA IMPORTANCIA DE LA MARCA

            Ibo Blasidevic, quien trabajó 15 años en la Cervecería Boliviana Nacional, recuerda que su producto estrella no nació como una marca. La etiqueta con la figura clásica del mítico rey Gambrinus decía: Cervecería Boliviana Nacional y contenía los datos que identificaban a la bebida que era cerveza Pilsener.

            Fueron los consumidores los que la apodaron la “Paceña” pues era la bebida que se producía en La Paz y que muy pronto conquistó los paladares. En los restaurantes los clientes pedían cerveza “pero que sea Paceña”.

            Este producto salió a la venta en los años de la principal industrialización paceña, boliviana, entre la década de los 20 y los 40, cuando aparecieron marcas que se convirtieron en nombres para su producto: los embutidos eran Stege, las pastas eran Ferrari, el pan/marraqueta era Figliossi, el calzado era Manaco, los medicamentos eran INTI o VITA. Este imaginario contribuyó a una apropiación de esas marcas como una auto referencia, un orgullo, un emblema de una vida moderna, confortable, urbana. En las bebidas alcohólicas, la CBN ocupó ese puesto.

 

A MODO DE CODA

            En los cincuenta/cincuenta días de bloqueos y de paralización del estado, la CBN detuvo máquinas, algo que no ocurría en los conflictos sociales más complejos. No se conocen cuáles fueron las pérdidas en cifras en una empresa que no registra conflictos sociales.

            Desde la época de los Johnson los obreros recibían su salario, sus beneficios, guardería, comedor y fardos de cerveza, los cuales él podía comerciar o consumir.

            Es importante recordar a uno de los hombres claves en su trayectoria, Hugo Ernst Ribera, quien tomó decisiones claves hace un siglo para que la cerveza fabricada en La Paz ocupe por décadas el primer puesto. También fue uno de los principales impulsores de la Cámara Nacional de Industrias que cumple 95 años.

 

(Con información de Carmen Johnson, Ibo Blasidevic, recortes de periódicos Presencia y Ultima Hora y fichas de trabajo para el libro de José Alejandro Peres y Lupe Cajías: 90 años de la Cámara Nacional de Industrias, 2022.

Las fotografías corresponden a la investigación de Carolina Muñoz en la prensa custodiada por la Universidad Mayor de San Andrés).