viernes, 25 de junio de 2021

PROCESAR A AÑEZ O PROCESAR AL FUTURO OPOSITOR

 

            ¿Por qué el abogado Iván Lima se empeña en un discurso falaz, sin sustento en la realidad? ¿Por qué ignora su título profesional insistiendo en versiones que él mismo contradice? ¿Por qué no valora su propia palabra? ¿Por qué defiende a Susana Rivero argumentando que sus derechos de mujer política son amenazados y al mismo tiempo protagoniza una trama jurídica para humillar a la exmandataria Jeanine Añez?

            ¿Qué pasó con el alumno de Huáscar Cajías? ¿Dónde se extravió el ayudante de René Blatmann? En tareas tan propias de una autoridad como asistir a un encuentro internacional de ministros, Lima prefirió faltar. ¿Tendrá algún impacto en la Organización de Estados Americanos, OEA, que el invitado boliviano no acepte la convocatoria por consigna partidaria? ¿Habrá algún ministro latinoamericano lamentando su ausencia?

            ¡Qué abismo lo separa del brillo de Cajías defendiendo las propuestas bolivianas en la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, aplaudido en Viena sin distinciones políticas, religiosas o étnicas! Blatmann acudió a la X Conferencia de ministros de Justicia de Iberoamérica en Colombia y presentó orgulloso las sólidas propuestas del gobierno boliviano para mejorar y modernizar la administración de justicia en Bolivia. Existen, pues, bolivianos que saben defender la tricolor en cualquier escenario sin complejos; sea por moreno como Cajías o como nieto de una indígena como Blatmann. Tenían tres seguridades: conocimiento; no dependían de un jefe político; no obedecían consignas partidarias (y sabían inglés).

            Lima es el portaestandarte que soporta la carga que impone la lealtad a Evo Morales, pero no es el único. Detrás de él, el grupo palaciego del Movimiento al Socialismo, MAS, construye un andamiaje parecido a “El Proceso” de Franz Kakfa y cercano a los personajes de George Orwell en la “Rebelión en la Granja” y en “1984”.

            Lima sigue una línea que no es original del país ni siquiera de la región. Quien lee los textos de historia oficial durante los 70 años de estalinismo en la Unión Soviética puede darse cuenta dónde comenzó el estilo. El aparato del Partido Comunista lograba lavar los cerebros de sus propios camaradas e intentaba lo mismo con todo su pueblo y sus seguidores en el mundo. Así lo vuelve a aplicar contra Alexei Navany.

            En América Latina hay experiencias siniestras. Sin embargo, me limito a nombrar al sandinismo palaciego en Nicaragua que ingresó a ese camino desde la captura del estado por la logia Ortega/Murillo. No dudan en fabricar conspiraciones o en aprobar leyes para anular a quienes se atrevan a enfrentarlos. Ortega no ordena procesar por acciones sino instruye apresar a potenciales contrincantes. Encarcela antes de ser desplazado- así sea una a una comandante como Dora María Téllez-, a todo aquel que cuestiona su legalidad.

            El proceso- y lean con cuidado las palabras de Lima y los oficios del fiscal- contra Jeanine Añez es para evitar que en el futuro los periodistas se atrevan a denunciar los abusos; los ciudadanos salgan a la calle; los activistas protesten; los jóvenes pidan cambios; las mujeres reclamen; los políticos candidateen; los sacerdotes busquen la paz. Comenzaron con la estrategia para someter al partido a la Policía Nacional y a las FFAA.

            Gracias a la resistencia de cada ciudadano en los históricos 21 días de 2019 se detuvo momentáneamente el poder que soñó ser omnipresente. La convocatoria a la guerra civil fracasó porque Jeanine Añez, valiente, aceptó ser presidenta en medio de la tormenta. Eso no le perdonan. Sus acciones como gobernante son otro tema.

 

viernes, 18 de junio de 2021

ADIÓS A JAVIER TORRES GOITIA

 

            Ha muerto Javier Torres Goitia Torres, el humanista chuquisaqueño que dedicó su vida a la medicina preventiva. Fue el mejor ministro de Salud en la historia de Bolivia, aun cuando hubo otros que enfrentaron graves crisis sanitarias. Formado como pediatra, fue un boliviano de aquellos que la patria necesitaría multiplicar. Fue un ser humano que consiguió vencer en las tres líneas del combate cotidiano: la personal, la profesional y la comunitaria.

            En lo personal, Torres Goitia era una figura seria y al mismo tiempo afable. Destacó como esposo de su compañera durante más de seis décadas, como padre y abuelo. La última vez que lo vi iba a entregar unos escritos. Hasta sus últimos días fue un gran lector y un escritor constante sobre temas de salud pública y política. Nonagenario, siguió practicando tenis y organizando reuniones sociales para compartir con amigos y colegas.

            En lo profesional, logró todos los reconocimientos institucionales que ambiciona un científico. Alentó la formación de un banco de vacunas para enfrentar las enfermedades que azotan al binomio madre niño, principalmente los males relacionados con la pobreza. Fue de una generación de brillantes galenos. Perteneció a la agrupación “El Cerebro” junto a otros médicos influidos por el socialismo en los años 60. Ellos prometieron dedicar su profesión al más necesitado; debían ser los mejores en su especialidad y publicar artículos científicos regularmente.

            En el servicio a la comunidad, Javier Torres Goitia dio a Bolivia su conocimiento y a la vez su capacidad de organizar planes de largo aliento para mejorar la salud pública. Fue ministro en 1970 cuando creó el sistema nacional de salud. Su labor más destacada fue como ministro en los años ochenta, cuando fomentó las grandes campañas de vacunación, las farmacias populares, creó los Comités Populares de Salud, realizó grandes marchas a favor de la salud preventiva. Con su trabajo, la mortalidad infantil bajó drásticamente en sólo tres años y Bolivia venció males infantiles endémicos.

            En muchas ocasiones dialogué con él. Recuerdo sus comentarios en una de las entrevistas que compartimos: “Las coberturas actuales son del 25 al 30%; en algunos lugares del 18%. Esto es preocupante porque para lograr una protección útil, la cobertura de vacunación debe llegar por lo menos al 80% de la población en riesgo”.

            “No es culpa de nadie en particular, pero creo que la principal falla es que se ha dejado de lado a los comités populares de salud y se ha diseñado el trabajo sobre la base de comités interinstitucionales. Teóricamente son muy buenos, pero el esqueleto es institucional y en países como el nuestro ello no es suficiente; el esfuerzo estatal tiene que ser muy grande y se deberá trabajar mucho para vencer la resistencia y desconfianza”.

            “Nosotros tuvimos éxito porque responsabilizamos a la comunidad de su salud. Respetamos los organismos naturales, sean cívicos, sindicales, comunales. No era un simple postulado demagógico afirmar que la salud era un derecho que el pueblo debía conquistar. Le puedo contar interesantes anécdotas de cómo vacunaban los campesinos. Hombres analfabetos de Chuquisaca, por ejemplo, en regiones muy aisladas ponían especial cuidado en mantener las vacunas en la temperatura adecuada, en comprender las instrucciones para su uso. La población no desconfiaba porque eran ellos mismos los que estaban actuando. Los comités populares funcionaron y respondieron perfectamente”.

            Torres Goitia enseñó que en países como Bolivia la política debería ser “salud para todos y con todos”. Una lección que en plena crisis por el COVID algunos deberían escuchar.

 

viernes, 11 de junio de 2021

LA JUSTICIA INSTITUCIONALIZADA

 

            El señor Arturo Murillo y sus cómplices son privilegiados. Tendrán acceso a un debido proceso; al derecho a la defensa, incluso al derecho al silencio o a denunciar a otros implicados; a una fianza posible, a una cárcel segura, a una detención legal. La información oficial sobre el caso de presuntos sobreprecios, sobornos y legitimación de ganancias ilícitas muestra la diferencia entre un Poder Judicial institucionalizado y otro, que camina al sonido de la sonaja azul.

            Murillo no podrá alegar en su próxima audiencia ni en las sucesivas que se siente muy amigo Estados Unidos. Aunque exprese que es un fiel aliado de las políticas antidrogas de la DEA o que es anticomunista, el peso de las pruebas será más fuerte que sus decires. No es un perseguido político como él acorraló a otros abusando de su transitorio poder.

            A pesar de muchos errores históricos, el sistema judicial estadounidense es uno de los pilares de la vigencia de la Declaración de Filadelfia y de la Constitución firmada en 1776. El reconocimiento de la igualdad entre todos los seres humanos, en los derechos y en los deberes, es el fundamento de su influencia en casi todas las constituciones del mundo. Es un ideal aún muy lejano. Aun así, es la mejor carta de presentación de la potencia.

            Son muchas las sombras y a la vez son muchas las luces. El sistema que condenó injustamente a los anarquistas Sacco y Vanzetti, décadas después también fue capaz de absolver a la comunista Angela Davis. Un sistema difuso para las minorías étnicas y al mismo tiempo con la moral para condenar al policía asesino de George Floyd.

            La documentación y las pruebas presentadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el ex ministro de Gobierno de Bolivia parecen contundentes y suficientes para presumir la culpabilidad. Sin embargo, el soberbio ministro del gobierno transitorio de Jeanine Añez será considerado inocente hasta que se demuestre judicialmente lo contrario.

            El caso exhibe además las redes de corrupción que suelen abarcar en una punta a funcionarios públicos de uno o varios estados y en el otro extremo a empresarios. Muchas veces sólo se mira al funcionario- el error más repetido de Transparencia Internacional- y se deja sin castigo a los banqueros, a los dueños de negocios, de autos lujosos. Los corruptores de cuello blanco asisten a recepciones y son festejados por las revistas rosas o por las páginas sociales y muchos invitados comparten felices sus derroches sin preguntar de dónde sale esa fortuna.

            El pago de fianzas que prevé la legislación estadounidense descubre también la dimensión de los involucrados. Los presuntos delincuentes en el lavado de dinero y dueños de la empresa intermediaria pagaron casi un millón de dólares en 24 horas para defenderse en libertad. ¡Vaya descaro!

            También esta compra mereció en su momento la alarma en los medios de comunicación bolivianos sin recibir respuesta satisfactoria desde los ministerios de Gobierno y de Defensa ni de otro espacio del gobierno nacional. Una vez más se evidencia que el control social de los periodistas es útil y hay que escucharlo.

            La forma cómo el FBI investigó el recorrido de cheques y pagos y cómo sustentó las evidencias para abrir un expediente, es una lección para otros investigadores, policías y fiscales, ministros de justicia; para la Contraloría, que ya no publica contrataciones como en los años 90; para la UIF, deformada por el desvío político de sus funciones.

           

 

EL NO-ESTADO DENTRO DEL ESTADO

 

            “Con ojos groseros, manos con guantes ennegrecidos, un barbijo de quién sabe qué época, hurgaba mis calzones como si fueran prendas bordadas con diamantes… me dio tanto asco. Preferí botarlos. Los hubiese cortado con tijeras si tenía una a la mano”. El testimonio de una deportista sobre su experiencia en el Aeropuerto Viru Viru no es el único. Otros viajeros, sobre todo mujeres, contaron personalmente o a través de redes cómo los agentes aduaneros, sin educación ni respeto a leyes internacionales, sacaban sus prendas íntimas o sus accesorios acusándolos de contrabandistas.

            ¿De dónde salen estos individuos? ¿Qué personal técnico administra la oficina recaudadora más importante del país? ¿Cuáles son sus estudios? ¿Cómo se capacitaron? ¿O son sólo el botín de pegas? ¿Dónde está el Estado? ¿Cuál Estado? ¿Es control o es robo disfrazado, preferentemente de ropa fina, perfumes, alimentos, deportivos?

            Esas agresiones se dan al mismo tiempo que ingresan por las fronteras del país decenas de autos “chutos” prometidos en la campaña electoral de 2019 por Álvaro García Linera. Cientos de esos privilegiados pasean sus vehículos por las carreteras en casi todo el país, sobre todo en las zonas relacionadas con el circuito coca cocaína y otros derivados ilegales. En el mismo territorio donde el No Estado festeja cumpleaños, aniversarios o santos patrones sin respetar las medidas sanitarias. ¿Para qué obedecer decretos?

            Los dueños no pagan impuestos estatales o municipales y tampoco están registrados en la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Pero, sus dirigentes son ahora las máximas autoridades en instituciones públicas claves como la ABC, responsable de las carreteras o el Servicio de Áreas Protegidas o las oficinas regionales vitales para el desarrollo agropecuario; son viceministros del Estado más debilitado de la historia democrática boliviana.

            ¿Cómo se puede construir un Estado adecuado al nuevo siglo y, sobre todo, acorde al Desarrollo Sostenible con personas que durante sus actividades privadas se han movido o se mueven fuera de la normativa, de las leyes y de la propia Constitución?

            Las hojas de vida del equipo que acompaña la gestión del presidente Luis Arce Catacora reflejan en demasiados casos una trayectoria sin estudios superiores, sin conocimientos técnicos, sin diplomados en la Ley SAFCO, sin una relación con el Estado formal a quien juran respetar al ingresar a sus cargos.

            La influencia del No Estado llega a otros ámbitos que deberían ser centros de debate, de pensamiento y de propuestas como se supone sea la Asamblea Legislativa Plurinacional. El bochornoso pugilato del martes 8 refuerza la imagen de diputados confundidos entre lo que es el ritual del tinku (pelea con puñetes y manoplas) para regar con sangre la tierra y lo que es levantar la mano para solicitar la palabra.

            Golpes duros y golpes blandos. En el No Estado, dos exprocuradores, Héctor Arce Zaconeta y Pablo Menacho se adjudican como regalo a sus servicios partidarios un millonario contrato para defender al Estado. ¿¡Cómo!? ¿Acaso ignoran que se creó la Procuraduría en la etapa liberal justamente para defender desde el estado al Estado y dejar de contratar bufetes privados? ¿Cómo se involucra Wilfredo Chávez?

            ¿Por qué calla el Contralor Henry Lucas Ara Pérez? ¿Es parte del No Estado?

            Cada día, con cada noticia, los bolivianos comprueban el retroceso hacia la etapa tribal, aislada del progreso. La gran paradoja porque los teóricos hablan de fortalecer al Estado, agrandándolo, pero los hechos muestran que lo que se fortalece es lo contrario, el No Estado.