viernes, 25 de febrero de 2022

¿HABEMOS CARDENAL?

 

            Bolivia se estremece por el creciente deterioro de la vigencia de los Derechos Humanos; por las acciones impunes y cobardes de grupos encapuchados contra ciudadanos, incluyendo mujeres ancianas; por el encarcelamiento arbitrario de personalidades políticas; por la destrucción sistemática y legalizada de la Madre naturaleza, la Casa Común que creó el Señor para el goce de la Humanidad.

            Sin embargo, el único cardenal boliviano, Toribio Ticona, guarda silencio. La última noticia que circuló sobre él fue su contagio con el COVID 19. Ni en esas circunstancias intervino para consolar a tantísimos fieles que sufrían el duelo por enfermos o muertos durante la pandemia. Muchos religiosos y religiosas fallecieron en sus labores de atender en centros de salud, incluyendo el obispo auxiliar de El Alto Eugenio Scarpellini.

            El nombramiento de Ticona en 2018 pareció entonces otro error de los muchos del Papa Francisco, que parece más político que pastor de la Iglesia Universal. Ticona, nacido en 1937 en Atocha, distrito minero potosino, no presentaba más méritos que otros obispos, salvo su origen quechua y su apellido.

            El Papa Francisco ha demostrado en estos lustros un peligroso apego a las corrientes populistas que llevan al despeñadero a la América morena y que han perseguido sistemáticamente a la Iglesia, como institución y a sus miembros. En cambio, no fue capaz de hablar con los disidentes cubanos y en octubre del año pasado los exiliados no pudieron ingresar a la misa en San Pedro por presiones de la embajada de esa dictadura.

            El cardenal Ticona está demasiado lejos de sus antecesores. Recordemos a Clemente Maurer, de ascendencia alemana, que luchó desde el primer día de su nombramiento contra los abusos de las dictaduras militares. Además, se atrevió a cuestionar los excesos de prebendas en su propia entidad. Predicó una Iglesia pobre para atender de forma privilegiada al perseguido y al carente. Mantuvo la coherencia de su investidura incluso en escenas complejas frente al presidente dictador.

            Julio Terrazas (1936- 2015), ese camba valluno, arriesgó su vida desde los inicios de su sacerdocio. “Servidor de todos” fue su lema durante su trabajo pastoral. Cuántos jóvenes incrédulos fueron convocados ante sus palabras proféticas en las difíciles coyunturas que pasaba el país. Como arzobispo, como Cardenal, en sus homilías dominicales ponía la palabra en la llaga purulenta del poder político y económico.

            Su popularidad fue usada en el plan siniestro del Ministerio de Gobierno y sus asesores extranjeros para estallar una bomba en su domicilio acusando de terroristas a supuestos mercenarios. La oposición más dura fue así acorralada en 2008; pero no silenciaron al Cardenal Terrazas.

            En cambio, Ticona parece escondido, mientras progresan los grupos de choque del MAS y el andamiaje de persecución preparado por el ministro Iván Lima y su antecesor Héctor Arce contra instituciones católicas, como la Universidad Católica o la Fundación Jubileo, Radio San Miguel, los medios de comunicación católicos.

            La imagen más difundida de Toribio Ticona es abrazando feliz a Evo Morales, aquel dirigente cocalero sospechoso de varios delitos, desde sus atropellos a niñas hasta sus intentos de dejar sin alimentos a los citadinos paceños.

            Ticona se olvida que Morales humilló a Monseñor Tito Solari porque se atrevió a advertir del reinado de la coca cocaína en el Chapare; porque, además, era quien que desde la Pastoral Penitenciaria denunciaba qué pasaba en el oscuro reino de las cárceles bolivianas y las corruptas redes de jueces y fiscales, mucho antes de los García Sayán.

viernes, 18 de febrero de 2022

LOS CERDOS EN EL PODER

 


            Los animales señalaron que los enemigos principales eran los humanos. El cochinillo “Viejo Mayor” difundía sus ideas revolucionarias alentando la expulsión del administrador H. Jones. La triunfante revuelta creó la Nueva Granja Socialista, que por pocos meses superó la producción anterior. Pero, al poco tiempo, los cerdos tenían más privilegios que los otros animales. Rápidamente, el flamante gobierno, a nombre de la Revolución, se transformó en tiranía.

            Los líderes chanchos comenzaron a pelearse para copar más espacios de poder y tener más acceso a la gula y a los placeres sensuales, aunque no llegaron a ser pederastas. “Napoleón” derrotó a “Snowball”, obligado al exiliarse, luego asesinado. Perros enfurecidos controlaban cualquier protesta.

            Las ingenuas vacas creyeron en los Siete Mandamientos: “todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo; todo lo que camina sobre cuatro patas, nade o tenga alas es amigo; ningún animal usará ropa; ningún animal dormirá en una cama; ningún animal beberá alcohol; ningún animal matará otro animal; todos los animales son iguales”.

            Pronto el régimen de los marranos modificó los Mandamientos. Por ejemplo, se justificó sutilmente que un animal puede matar a otro. Obviamente los líderes podían dormir en cama o beber. “Napoleón” creó su propia bandera, su himno; le faltó tener su propio museo en su pueblo natal.

            Los humanos de las granjas vecinas optaron por legitimar al gobierno de verracos socialistas. Condecoraron a “Napoleón”; aunque ninguna universidad lo nombró Honoris Causa. Alabaron los logros del liderazgo del cerdo que conseguía que los otros animales trabajasen sin horarios, sin derecho a reclamar, hambrientos.

            Al final, el burro, uno de los pocos alfabetos, leyó el nuevo último Mandamiento cambiado: “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”.

            La novela de George Orwell “La rebelión en la Granja”, escrita en 1945 es una trágica sátira sobre la revolución de 1917 contra el zar ruso y la posterior dictadura comunista. Josef Stalin persiguió, encarceló y asesinó a sus enemigos de clase, a sus rivales en el partido, a los intelectuales, a los periodistas, a los campesinos, a los obreros; a todos los que se atrevían a pensar.

            En 2022, es posible cambiar los nombres y los lugares de la novela y encontrar los actuales cochinos de la granja. El cerdo mayor puede llamarse Hugo Chávez, y las cerditas enriquecidas pueden ser sus hijas, su mamá la lechona. Toda la familia Chávez luce joyas mientras el resto de los animalitos muere de hambre o migra para mendigar en un semáforo paceño.

            El cerdo capón tiene los mismos rasgos que Daniel Ortega y se encarga de ser el asesino de sus propios camaradas; los deja morir en la cárcel, como a Hugo Torres, Comandante Uno en la gran revuelta del 1978; o condena a la Comandante Dos Dora María Téllez a pasar el resto de su vida en la cárcel porque ella no baja la cabeza ante la chancha de anillos y pulseras Rosario Murillo.

            Los personajes de la fábula del escritor inglés pueden encontrarse en otros países, inclusive los cerdos de la elite intelectual que apoyaron a “Napoleón” como escribidores, antes de ser purgados. Cerdos que escriben alabando las razzias hasta que les llega la guillotina. Perros, cuervos, caballos, serviles y sumisos, esperando la migaja. Las ovejas son las peores: repiten las frases de los cerdos, miedosas, sin opinión; una masa informe que vocifera “beeee” a cambio de unos pesitos, mientras es denigrada.

 

viernes, 11 de febrero de 2022

BUFALA

             El vibrante título de la última obra de la actriz boliviana Francia Oblitas Baudevin, “Búfala”, resume una construcción simbólica sobre la furia frente a dos asuntos que nos aniquilan: los extremos de descomposición social sobre la noción de “mujer” y el total desinterés de las autoridades en atender el quehacer del arte.

            Oblitas ganó el premio Focuart 2021 en la categoría Desarrollo y Procesos de Creación con una propuesta de escritura creativa, reflexionada y plasmada en diferentes tiempos cronológicos y personales, inspirada en distintas lecturas. Palabras que se unen para retratar el ser mujer en Bolivia siglo XXI. “Rabia”: esa emoción que relacionan tanto con lo femenino (hasta niveles de caricatura), cuando asume la forma de rebeldía. “Ira”: la brutal compañera de la protesta.

            En 38 páginas, la autora aprovecha las infinitas posibilidades de vocablos del idioma español para contar historias que, sin estridencias, sin derramar sangre, nos llenan de la sensación inmensa e impotente sobre la violencia cotidiana contra el ser “mujer”.

            La obra aprovecha la tipografía, como usó cierta poesía surrealista. Así, la palabra GRITO en mayúscula y en negro contrasta en sentido, forma y tonalidad con el extremo en cursivas de entrañas; o ceniza y agua, o pantano y nenúfares, o vísceras con mujer brava; úlcera, alergia, pústula, pecho, ceguera, baba, mordida. Como una cascada en la página blanca, capaz de teñirse como tantos cuerpos femeninos destrozados.

            “Búfala” inicia el recorrido con el famoso óleo prerrafaelista de John Everett Millais que inmortaliza a Ofelia ahogada, con sus ojos abiertos en un lecho de aguas turbias; a la vez, rodeada de un hermoso paisaje de intensos y variados verdes. Destaca el cuerpo de la muchacha tal como lo describió William Shakespeare en “Hamlet”; como la recordaba Gustavo Adolfo Bécquer: “la dulce Ofelia, la razón perdida”. Historia que ha obsesionado a pintores y poetas en los últimos 500 años.

            Al escoger esta imagen y este personaje del teatro universal, tan emblemático entre las heroínas clásicas, Oblitas parte de una representación que en pocas pinceladas describe la belleza, lo sublime, lo incorpóreo. Al mismo tiempo es el horror, la tragedia, la muerte. Ofelia es hermosa y amante, ingenua víctima del odio, de la ambición, de la violencia. Cada flor que la acompaña tiene su propio simbolismo.

            ¿Cómo no pensar en las muchas ofelias que estos días aparecen desgarradas, despojadas, burladas en su inocencia infantil, por la mano asesina de quienes gozan del poder político, de los jefazos embadurnados de lascivia y degeneración moral?

            Las manitas sobresalen del agua que la arrastra, mientras la boca disimula un suave gesto; ni siquiera un lamento. Cada detalle del cuadro se puede interpretar como una noticia del telediario. La autora sólo sugiere memorias: mirada, niña, suave, fina, impecable, modesta, sonrisa, coito, artefacto, hueso, cruz.

            “Búfala” reclama: los asesinos sin castigo ni clemencia roban a las chicas, a sus escotes o a sus minifaldas, a sus rostros con gafas, a sus vidas enredadas en audífonos; redes, mentiras. Abandono; mucho abandono, desde la infancia sin infancia hasta la adolescencia descuidada; la madurez tallada a golpes del perverso sistema.

            Una obra de la siempre sorprendente Francia Oblitas que seguramente pocos bolivianos podrán apreciar. El lenguaje sublime no es prioridad de la ministra de Cultura. Mientras, los teatros paceños no tienen ni responsables ni agenda. Cada vez menos espacios para la difusión del arte.

viernes, 4 de febrero de 2022

PDVSA, YPFB, CORRUPCIÓN Y NARCOTRÁFICO

 

            Un prolongado gemido, más parecido al de un lobo que al de un ser humano, llamó la atención de los vecinos. Alguien se atrevió a entrar y encontró al famoso ingeniero venezolano, Pedro Salinas, de 83 años, piel y huesos, lloroso. A su lado, el cadáver de su esposa Ysbelia Hernández, de 74 años, bioanalista y abogada, en grado extremo de desnutrición.

            Los catedráticos en la República Bolivariana de Venezuela ganan entre dos a veinte dólares mensuales. Algunos reciben alguna ayuda de un familiar, entre los seis millones de venezolanos que han escapado a la hambruna. Otros, se turnan para comer: un día sí, dos no…, hace tiempo que no tienen servicios básicos ni estrenan vestimenta. Las famosas universidades de Caracas o de Mérida cierran carreras, campus.

            Mientras la hija de Hugo Chávez, María Graciela, gasta 1.600 dólares en calzones de seda, o 2.000 dólares en una noche de farra con sus amigas. ¿Dónde? En Nueva York. Los chavistas adoran vivir como los ricos; lo que aborrecen es trabajar.

            La “boliburguesía” se mueve entre Miami y Madrid, derrochando el dinero apropiado de la petrolera estatal PDVSA. La empresa era proclamada como la representación de la política antiimperialista y nacionalista del Socialismo Siglo XXI, ideología que impregnó el subcontinente en las últimas décadas.

            Cada tanto, alguno de los funcionarios de la compañía del oro negro, es detenido por casos de corrupción, narcotráficos y otros delitos. Varios familiares o amigos del ex presidente de PDVSA Rafael Ramírez están vinculados a una red de millonarios sobornos y blanqueo de capitales.

            Rafael Reiter, fue el encargado de colocar los 800 mil dólares de regalo en un maletín destinado a Cristina Kirchner, descubierto en Buenos Aires. Nunca se investigó cuántos de esos maletines llegaron a Bolivia, cuántos a Cuba, cuántos a Nicaragua.

            La red de ex ejecutivos de PDVSA maneja millones de euros en cuentas bancarias ocultas en Andorra. Cada uno de ellos gasta miles de dólares en compras suntuarias. Alejandro Andrade, ex guardaespaldas de Chavez y ex Tesorero Nacional posee una casa valorada en ocho millones de dólares, una colección de caballos de carrera y otra colección de relojes de marca. Hugo Carvajal era jefe de inteligencia y a la vez parte del “Cartel de los Soles”. Rafael Sarría, testaferro de Diosdado Cabello, fue sancionado por narcotráfico y blanqueo de dólares.

            Las noticias que se conocen en Bolivia sobre el despilfarro en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y la planta de urea en la zona roja cocalera son como un espejo, en chiquito. Es el ejemplo de los socialistas de caviar chuto y sin glamour.

            Salarios millonarios a extranjeros; sueldos sin descuento, bonos y doble aguinaldo a sindicalistas que no trabajan en YPFB desde el siglo pasado. Patéticos nombramientos de presidentes del nivel de Santos Ramírez, Manuel Morales, Guillermo Aruquipa. El saqueo de la principal empresa estatal comprende desde contratar personal incapaz hasta robos de enseres domésticos, presuntamente cometidos por mujeres amparadas como “bartolinas”, a quienes les “tocó esa área”. (El funcionario que denunció el delito ya fue despedido). Humo sobre los casos de funcionarios acusados de llevar droga en camiones de la empresa.

            El ridículo acto de 2006, con militares en escena, para “nacionalizar” los campos petrolíferos, mientras se pagan millonadas a las transnacionales. La empresa símbolo de los héroes caídos en el Chaco es la empresa que sintetiza la impostura del discurso masista.