A las denuncias de católicos y a los informes internacionales, se sumaron en estas semanas voces de judíos que no soportan que en su nombre se torture y asesine a palestinos (muchos niños y adolescentes) y se promueva la limpieza étnica.
En el impecable Festival de Cine de Venecia, el público aplaudió de pie por
media hora a los directores del documental “Naza” que reúne los testimonios de
24 militares de Israel, escrito y dirigido por Yubal Abraham y Raquel Szor
(¡qué nombres bíblicos!).
Describe el genocidio en Gaza cometido por las Fuerzas de Defensa israelíes
desde el punto de vista de los perpetradores, quienes bombardearon edificios,
aunque los servicios de inteligencia conocían que ahí estaban familias viendo
la televisión, se escuchaba el llanto de un bebé o la charla de una pareja. El
documental ganó el Premio Especial del Jurado. “Naza” es un acrónimo militar
derivado de un término hebreo para calcular el número de civiles que morirán en
un ataque.
La película denuncia el rol de funcionarios israelíes en los asesinatos en masa
en Gaza desde octubre de 2023 y que continúan pese a un aparente alto al fuego.
El documental fue producido por “The Guardian”. La crónica cultural de este
medio cita: “filmada de noche desde las azoteas de Tel Aviv revela en detalle
los sistemas que se esconden tras la calculada matanza de civiles palestinos
por parte de Israel en Gaza.” El otro productor es el reconocido cineasta James
Wilson.
Hace dos años, los mismos cineastas dirigieron “No other Land” sobre la
violencia de los colonos contra comunidades palestinas en Cisjordania. En esa
ocasión ganaron el Oscar al Mejor Largometraje documental. En La Paz lo pasaron
un par de días. Lo cierto es que es difícil digerir tanta maldad real; es
demasiado fuerte. Poco después, Israel asesinó al palestino que ayudó en la
producción.
La corresponsal de la DW informó que muchos israelíes que siguen sin enterarse
lo que hace su gobierno se preguntaban por qué esta reacción mundial. La
televisión y la radio francesa reprodujeron la ira de Benjamín Netanyahu porque
ahora “desde adentro” se hacen las denuncias.
“Naza” se presentará en el Festival Internacional de Cine en San Sebastián,
España y en Nueva York a fin de mes. ¿Permitirán los cerimedos del
gobierno boliviano que llegue a Bolivia? ¿Quién se atreverá a difundirla? En
todos los lugares los directores saben que deben enfrentar agresiones a su
integridad física y emocional. Israel los amenazó con quitarles la nacionalidad
y los han tratado como traidores.
En el resto del mundo, empresas especializadas documentan que los críticos le
han dado 100 puntos a “Naza”. Los filmes sobre la realidad palestina, desde la
Nakba de 1948, tienen que competir contra miles de películas que muestran
únicamente la versión judía post Holocausto en la fundación de Israel en un
territorio supuestamente vacío.
Las películas con otras voces deben vencer muchísimas dificultades de
realización, de producción y de difusión en una industria dominada por
capitales sionistas. La actriz estadounidense Susan Sarandon comentó en estos
días el sabotaje contra su trabajo por expresar su condena a los crímenes en
Gaza.
En los últimos días salieron reportajes en la televisión europea sobre los
violentos ataques de avasalladores contra familias palestinas asediadas por
días. Cómo será de temible su acción impune que el embajador de Estados Unidos
en Israel los calificó de terroristas.
En otros países se han organizado descendientes de judíos
que padecieron los progroms soviéticos o la persecución nazi para reclamar por
los derechos de los palestinos. En Uruguay, abuelas judías recorren canales de
televisión y emisoras para dar a conocer su protesta.
El otro revés para Israel fue protagonizado por doce gobiernos de democracias
occidentales: Reino Unido (que ya ha recibido amenazas y chantajes de Israel),
España, Canadá, Francia, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega,
Polonia, Portugal y Suecia. Anunciaron sanciones al comercio con las colonias
ilegales como respuesta a la violencia cometida contra los palestinos y la
continua expansión de los asentamientos a costa de tierras y viviendas
palestinas.
Por su parte, la ONG humanitaria judía B’Tselem acusó a Netanyahu de tratar de
ahogar las condiciones de vida en Cisjordania. “Proyecto eliminación” denuncia
en 249 páginas que ese objetivo se sustenta en la violencia y la intimidación,
las restricciones de movimiento, el estrangulamiento económico, la destrucción
social y política, la limpieza étnica y la conquista territorial.
El ministro hitleriano Brn-vir, cada vez más desquiciado, presentó su plan para
vaciar Gaza de la población palestina.
En contraste, la ultraderecha que ganó en dudosas elecciones en Argentina,
Bolivia, Chile, Colombia, Honduras respalda la política sionista. Curioso, hace
cinco años, América Latina, dominada entonces por el Grupo de Puebla, se negó a
recibir a Volodimir Zelensky que denunciaba a Rusia.