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viernes, 28 de junio de 2024

LA PLEBE PRIVILEGIADA Y LA ÉTICA DEL TRABAJO

 


            El presidente Luis Arce Catacora y el vicepresidente David Choquehuanca junto a su equipo de colaboradores del (No) Estado Plurinacional de Bolivia socaban día a día las posibilidades de trabajo honrado en el país. Mientras una nueva plebe en acción intenta parecer burguesa, pero sin invertir ni laburar. Se enriquece con el dinero público.

            Existe una empresa creada después de la guerra del Chaco, el 21 de diciembre de 1936, durante el gobierno del socialismo militar para explorar, explotar, refinar e industrializar y distribuir y comercial el petróleo, el gas natural y los productos derivados. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) tuvo en sus inicios a profesionales de altísimo perfil, encabezados por Dionicio Foianini. La propia empresa becaba a los mejores alumnos para que estudiaran en el exterior y aportarán a Bolivia, a su retorno.

            YPFB pasó por crisis y por etapas de gloria, sobre todo cuando exportaba gas a países vecinos. Ocupaba en el imaginario nacional la idea de la nación, de la patria; la herencia de los beneméritos. Sin embargo, por la propia riqueza que generaba fue presa de la corrupción en las dictaduras militares y en etapas democráticas.

            Casi un siglo después, YPFB es la imagen de una plebe que ha encontrado en el ejercicio sindical la mejor forma de enriquecerse. No se conoce qué acciones ha tomado el gobierno frente a las denuncias de hace meses sobre la existencia de 146 (no) trabajadores que ganan salarios y todos los beneficios (inclusive el nefasto doble aguinaldo) sin ir a trabajar.

            Alrededor del finado Rolando Borda -por años máximo ejecutivo de la Central Obrera Departamental (COD) de Santa Cruz- se formó lo que Cuellar denominó como “mafia sindical”. Borda ganaba más que un rector, un médico especializado, o 15 reporteros. Se llevó durante dos décadas un promedio de 4 mil dólares mensuales sin marcar tarjeta ni mover una manguera. Su afinidad con el Movimiento al Socialismo (MAS) le habría permitido asegurar también pegas a sus familiares.

            Denuncia hecha, denuncia enterrada. Apenas unas breves explicaciones. ¿Se animará Arce a romper ese esquema que desangra a la empresa? El MAS nos deja tremendo edificio de vidrios azules para YPFB, mientras falta gasolina en todo el país y el gas se hizo gas.

            En la planta de urea, otro elefante azul, existen extranjeros que ganan entre 103 mil y 250 mil bolivianos. El gobierno intentó justificar ese derroche calificando a los venezolanos de “técnicos especializados”. Un documento oficial de YPFB Refinación aceptó que un funcionario hindú ganaba 10 mil dólares que le pagaba Samsung y luego pasó a percibir 70 mil dólares que le cancela el (No) Estado. Ahí trabajan 75 venezolanos con sueldos de 10 mil dólares al mes. Una fuente reveló hace dos años que ellos no eran especializados. A los bolivianos capacitados se les entregó su carta de retiro.

Nadie ha contabilizado cuántos dólares se fueron desde Cochabamba para Caracas, qué interés existe para que sea una ruta de BOA, cómo se entrega esos verdes a los “expertos”. El MAS intentó mostrar esa planta en pleno Chapare como el emblema de su modelo de desarrollo soberano y comunitario.

            ¿Es culpa de la Jeanine? ¿Es responsabilidad de los que quieren golpe blando? ¿Son sólo rumores? Tampoco se conoce una acción oficial para frenar ese agujero negro.

            Al margen, hay que apuntar que existe una creciente presencia hindú en negocios con empresas públicas, especialmente en salud. Algún parlamentario podría ir a ver por qué se construye el elefante azul laboratorio en vez de fortalecer la prestigiosa industria farmacéutica nacional.

            La otra empresa estatal que fue símbolo del nacionalismo revolucionario y está en ruinas es la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) fundada en 1952, después de la Revolución de Abril. Los defectos de esa institución son cada vez más acentuados, a lo que se suma el gasto en salarios de 24 millones de bolivianos anuales.

            Un informe, a solicitud de parlamentarios de Creemos. mostró que 113 altos dirigentes de empresas mineras estatales ganan salarios, incluyendo los aumentos, sin salir a trabajar. ¡Cómo puede ser que en Huanuni existan 69 dirigentes dedicados a la “función sindical”! La otrora principal empresa solvente de COMIBOL está en decadencia. Los luctuosos hechos en el inicio del régimen del MAS anunciaban la incapacidad de ese gobierno de manejar adecuadamente las riquezas del pueblo boliviano.

            La declaratoria de los dirigentes sindicales en comisión con goce pleno de sus sueldos y beneficios fue considerada en su momento como una victoria del movimiento obrero. Sin embargo, pronto se mostró que era una trampa peligrosa. Walter Delgadillo, cuando era pulcro dirigente fabril, renunció a ese privilegio, por citar un ejemplo.

            Entre los periodistas tenemos tristes experiencias con gente afiliada a partidos izquierdistas y desde los 90 al MAS que descalabraron la Federación de la Prensa. Pese a la crisis económica en los periódicos, las gerencias tenían que pagarles su salario completo y pagar otro más a su reemplazante.

            La plebe que se enriquece sin trabajar es socialista en el discurso, pero sueña y ama los encantos de la burguesía. Anhela una selfi en el Santiago Bernabéu cuando juegan esos equipos de los aborrecidos países capitalistas la Champions Leage 2024.

            Lejos del proletariado ilustrado, sus preferencias están en los objetos de lujo, así sean autos chutos regalados por alguna autoridad. Es la base dura del MAS.

           

 

 

viernes, 4 de febrero de 2022

PDVSA, YPFB, CORRUPCIÓN Y NARCOTRÁFICO

 

            Un prolongado gemido, más parecido al de un lobo que al de un ser humano, llamó la atención de los vecinos. Alguien se atrevió a entrar y encontró al famoso ingeniero venezolano, Pedro Salinas, de 83 años, piel y huesos, lloroso. A su lado, el cadáver de su esposa Ysbelia Hernández, de 74 años, bioanalista y abogada, en grado extremo de desnutrición.

            Los catedráticos en la República Bolivariana de Venezuela ganan entre dos a veinte dólares mensuales. Algunos reciben alguna ayuda de un familiar, entre los seis millones de venezolanos que han escapado a la hambruna. Otros, se turnan para comer: un día sí, dos no…, hace tiempo que no tienen servicios básicos ni estrenan vestimenta. Las famosas universidades de Caracas o de Mérida cierran carreras, campus.

            Mientras la hija de Hugo Chávez, María Graciela, gasta 1.600 dólares en calzones de seda, o 2.000 dólares en una noche de farra con sus amigas. ¿Dónde? En Nueva York. Los chavistas adoran vivir como los ricos; lo que aborrecen es trabajar.

            La “boliburguesía” se mueve entre Miami y Madrid, derrochando el dinero apropiado de la petrolera estatal PDVSA. La empresa era proclamada como la representación de la política antiimperialista y nacionalista del Socialismo Siglo XXI, ideología que impregnó el subcontinente en las últimas décadas.

            Cada tanto, alguno de los funcionarios de la compañía del oro negro, es detenido por casos de corrupción, narcotráficos y otros delitos. Varios familiares o amigos del ex presidente de PDVSA Rafael Ramírez están vinculados a una red de millonarios sobornos y blanqueo de capitales.

            Rafael Reiter, fue el encargado de colocar los 800 mil dólares de regalo en un maletín destinado a Cristina Kirchner, descubierto en Buenos Aires. Nunca se investigó cuántos de esos maletines llegaron a Bolivia, cuántos a Cuba, cuántos a Nicaragua.

            La red de ex ejecutivos de PDVSA maneja millones de euros en cuentas bancarias ocultas en Andorra. Cada uno de ellos gasta miles de dólares en compras suntuarias. Alejandro Andrade, ex guardaespaldas de Chavez y ex Tesorero Nacional posee una casa valorada en ocho millones de dólares, una colección de caballos de carrera y otra colección de relojes de marca. Hugo Carvajal era jefe de inteligencia y a la vez parte del “Cartel de los Soles”. Rafael Sarría, testaferro de Diosdado Cabello, fue sancionado por narcotráfico y blanqueo de dólares.

            Las noticias que se conocen en Bolivia sobre el despilfarro en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y la planta de urea en la zona roja cocalera son como un espejo, en chiquito. Es el ejemplo de los socialistas de caviar chuto y sin glamour.

            Salarios millonarios a extranjeros; sueldos sin descuento, bonos y doble aguinaldo a sindicalistas que no trabajan en YPFB desde el siglo pasado. Patéticos nombramientos de presidentes del nivel de Santos Ramírez, Manuel Morales, Guillermo Aruquipa. El saqueo de la principal empresa estatal comprende desde contratar personal incapaz hasta robos de enseres domésticos, presuntamente cometidos por mujeres amparadas como “bartolinas”, a quienes les “tocó esa área”. (El funcionario que denunció el delito ya fue despedido). Humo sobre los casos de funcionarios acusados de llevar droga en camiones de la empresa.

            El ridículo acto de 2006, con militares en escena, para “nacionalizar” los campos petrolíferos, mientras se pagan millonadas a las transnacionales. La empresa símbolo de los héroes caídos en el Chaco es la empresa que sintetiza la impostura del discurso masista.

           

viernes, 22 de octubre de 2021

SUELDAZOS PARA LOS NO BOLIVIANOS

 

            ¿Por qué la empresa estatal YPFB desplaza técnicos bolivianos para reemplazarlos con venezolanos que perciben salarios superiores a la remuneración del propio presidente del Estado Plurinacional? Mientras destierra a trabajos marginales a especialistas cruceños y paceños por no estar en las listas azules o expulsa a personal experimentado.

            Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, desde su fundación, fue parte del imaginario de los héroes que dejaron su sangre en el Chaco. En los años 30, el gobierno envió a estudiantes bolivianos para que se capaciten y se incorporen en las tareas de exploración y explotación. Alrededor de ese desafío se desarrollaron figuras como las de Dionisio Foainini Banzer, fundador de YPFB; Alberto M. Vásquez, becado a Argentina y a Estados Unidos que regresó a la patria para contribuir a la empresa en sus años de gloria, pionero en la industria del petróleo y mecenas cultural; o José Estenssoro Ackerman, especialista cotizado por las otras empresas petrolíferas del continente.

            Seguramente esos ejemplos son imposibles en Bolivia desde 2006. Sin embargo, cómo es posible que en 15 años tampoco exista personal capaz de dirigir la Planta de Amoniaco y de Urea ¿Dónde están los técnicos que supuestamente tenían que ser capacitado por los coreanos para atender la obra de ¡953 millones de dólares!

            En 2017, el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, aseguraba que la planta de la firma coreana Samsung Engineering Co. iba a cambiar la historia de Bolivia: “el agro, la economía, el concepto de industrialización”. Sin embargo, los especialistas y varios periodistas como Humberto Vacaflor cuestionaron desde un principio la solidez del proyecto, su ubicación alejada de las zonas de agroindustria. Los problemas comenzaron pronto.

            El pasado 6 de septiembre, el presidente Luis Arce relanzó la planta que estuvo paralizada más de un año, acusando al anterior gobierno por pérdidas millonarias. Pronosticó que la PAU es un símbolo de la recuperación económica, un ejemplo del cambio y una garantía para la seguridad alimentaria. Un mes después voceros de YPFB admitían que la planta trabajaba con una baja producción por la falta de demanda. Los antiguos desajustes retornaron y la planta sigue con sus deficiencias originales.

            Un decreto firmado por Evo Morales autorizaba una escala salarial especial para el personal de YPFB en consideración a la especialización de los operadores. Aun así, los ingenieros petrolíferos bolivianos ganan un salario muy por debajo de sus pares en el continente.

            En vez de mantener a bolivianos, YPFB contrata a más y más venezolanos con salarios muy superiores al promedio nacional. No figuran sus nombres en el portal de YPFB y no se sabe si han realizado sus declaraciones juradas de ingresos y rentas, como todo funcionario público, ni qué impuestos pagan ni dónde los tramitan.

            Un boliviano con 20 años de experiencia gana menos de tres mil dólares; un venezolano chavista más de 10 mil; un hindú gana más de 25 mil dólares mensuales, 172, 500 Bs. El gobierno justificó el contrato porque se necesitaba “tecnólogos” internacionales. ¿Cuándo publicaron la convocatoria? ¿Cómo los reclutaron? ¿Por qué son venezolanos? ¿Son parte de la descalabrada PDVSA? ¿Qué hacen realmente en el vértice del circuito coca-cocaína?

            Por ello, como sucedió con pilotos experimentados del LAB y con otros profesionales, muchos bolivianos se van a dar sus servicios a países lejanos. Es la migración silenciosa que provoca la política del MAS y sus aliados para vetar a los funcionarios no militantes. ¿Alguien calcula cuántos especialistas se van cada día?