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viernes, 22 de mayo de 2020

CULTURA EN TIEMPOS DE VIRUS



            A las 19: 58 sonó la “primera llamada” con el envío de la conexión para quienes habían pagado el Súper Ticket generado por el Teatro Municipal de La Paz para participar en una experiencia inédita: teatro virtual. A las 20:00 era ya posible divisar el tradicional escenario que desde hace siglo y medio abre y cierra telones para el público paceño. A las 20:10 comenzó la cuenta regresiva. Silencio.
            Éramos tres en la fila de espectadores compartiendo con otras decenas que, desde diferentes hogares en la ciudad, fuera de ella y también fuera del país, seguíamos el esfuerzo de Christian Mercado para interpretar al músico de orquesta enamorado.
            De forma virtual, con el cabello muy largo por falta de peluquero, el actor paceño había invitado al público a presenciar el inédito proceso de creación del espectáculo: “El solo del contrabajo”, original de Patrick Suskind, con el impulso de Luigui Antezana, la dirección de Percy Jiménez, que está en Bélgica. El teatro es “presencia” y por ello la opción de hacerlo a través de una cámara, pero no filmada era arriesgada.
            Pulcra, la sencilla puesta en escena inició el programa. Toda una movilización para conseguir que el actor esté en el propio escenario, cerca de su “público”. Es verdad que faltó la antesala, los besos y saludos comunes entre los espectadores, entre los “consumidores” de cultura bolivianos, que suelen ser pocos y casi siempre conocidos.
            Mercado se refirió también al futuro de las artes durante y muchos meses después de la pandemia originada en China. Es una de las consecuencias más dramáticas de lo que vive el mundo. Muchos museos, teatros, casas de culturas han salido con decenas de ofertas virtuales para recorrer exposiciones, compartir conciertos, conocer óperas.
            En La Paz, la Secretaría de Cultura del Gobierno Municipal de La Paz, siempre a la vanguardia, recapituló inmediatamente sus ofertas. En primer lugar, invitó a paseos virtuales por los museos y por las iglesias históricas. Con mis alumnos recorrimos el centro paceño con esa posibilidad.
            La Biblioteca Municipal ofreció gran cantidad de consultas en sus archivos. Justamente mi última actividad presencial fue recorrer sus salas, donde presentó las principales colecciones de folletos, periódicos y libros en los repositorios municipales.
            Al mismo tiempo, la Casa del Poeta, con el apoyo de artistas nacionales, emitió audiocuentos con los textos de los principales premiados por el Franz Tamayo, como “Delfín del mundo” de Francisco Cajías.
            Este fin de semana, aunque ya empezó desde el lunes, se concentran gran cantidad de actividades culturales en la más original “Larga Noche de Museos”. Una vez más decenas de entidades públicas y privadas se suman a la iniciativa municipal que se confirma como la mayor expresión de la cultura paceña.
            Hay gran cantidad de posibilidades, aunque muchas por Facebook que no todos usamos. Seguramente extrañaremos los paseos, sobre todo por las galerías de Sopocachi: las paradas, los encuentros, las ofertas culinarias, las sangrías y festejos.
            Es tan importante encontrar un clavel rojo en medio del barro. No hay titulares como consiguen los casos de corrupción, los delitos. Sin embargo, Es una pequeña victoria frente a la nostalgia. Es el triunfo de lo humano frente a los bichos. Es lo que quedará en el tiempo, aunque una masa esté desesperada por comprar papel higiénico, otras personas están ansiosas por un libro.

viernes, 1 de junio de 2018

LARGA NOCHE FRATERNA


            De reojo miro el hermoso “Cristo Aimara” del inigualable Cecilio Guzmán de Rojas. No puedo concentrarme en el cuadro, porque a mi lado está su propio hijo Iván rodeado de admiradores y de vecinos de Sopocachi. Al frente me saluda la historiadora Clara López, a quien no veo hace tiempo.
            Besos y abrazos, sonrisas. Rolando Encinas se sale del escenario y me dice: “otra vez”, porque trato de asistir a todos los conciertos de “Música de Maestros” y Juan Carlos Nuñez hoy no habla sobre el Pacto Fiscal, hoy toca cuecas y bailecitos. Mientras más allá están amigas deportistas, la representante de la CAF, la embajadora de Uruguay, los grafiteros de la Calle de la Felicidad, la pintora Giomar Mesa, familiares de Arnal.
-          ¿Qué tal?
-          ¡Qué hermosa noche!
            Otros besos y saludos con Suely Aguiar que presenta una impresionante maqueta sobre la historia y cultura del mundo afro en Bolivia en el Centro Boliviano Brasileño que ofrece capoeira de Bahía, bocadillos de Recife y café en un carromato, de esos que ahora atienden jóvenes emprendedores, de moda en las calles paceñas.
            No alcanzo a entrar al Planetario “Max Schereier”, como cada año está repleto y mis alumnas me saludan satisfechas, ya están adelante. Nadie se cuela, nadie protesta, nadie discute.
            Es la “Larga Noche de Museos” y desde que baja el telón a las 15:00 toda la ciudad se transforma. Hay un acuerdo misterioso para gozar la jornada, sin prisas, sin bocinas, sin borracheras, sin riñas. Es como la magia del “Pumakatari”, cuando los paceños decidimos no ser como solemos ser y nos convertimos en seres respetuosos, amables, sonrientes y llenos de besos y abrazos.
            Ríos de gentes bajando y subiendo, parejas, familias, muchísimos niños. “No sé por qué otras veces no entran, si nuestras actividades son gratuitas, hay como una timidez, pero en esta noche todos se atreven”, comenta María del Centro Cultural de España ante la presencia de decenas de jóvenes que asisten al programa ofrecido. Casi todos son de las laderas, grupos alegres y comunicativos.
            Las estadísticas cuentan 250 mil personas en las centenas de puertas abiertas, de escenarios callejeros, de disfrute de la cultura, el ocio, la comida, hasta las ofertas de los artesanos. En la Biblioteca Municipal vi diferentes colecciones, en la Alianza Francesa, fascinante exposición sobre los nuevos colonizadores.
            Acaba de irse Luis Revilla, alcalde de La Paz, me dice una activista medioambiental, mientras la Avenida Ecuador se abre como un espacio amazónico lleno de color, un bosque de papel, para recordar al TIPNIS. Todo mensaje que defienda la Vida es válido en esta larguísima jornada, ya contagiada al resto del país.
            La ministra de Cultura Wilma Alanoca es bien recibida en los sitios que visita. Los museos nacionales están abiertos, las academias militares, las embajadas amigas, los centros culturales, las fundaciones, el exclusivo Círculo de la Unión o la popular Jaén. Los policías cuidan, no reprimen.
            ¡Está es Bolivia!, me ilusiono. Una vez más la cultura recrea la utopía de un mundo fraterno, donde la ternura de los humanos se impone a pesar de los propios humanos.