viernes, 16 de junio de 2023

LIBERTAD DE PRENSA Y RESPONSABILIDADES

 


            La libertad de prensa es la piedra angular de las libertades democráticas. Es la mejor herencia de las doctrinas liberales que defienden los derechos de los individuos. Su influencia se esparció por casi todo el planeta. En muchos territorios aún no se la reconoce; en otros espacios, se la castiga con diferentes métodos y medidas. A veces se la anula o se propicia su retroceso, como sucede en América Latina del siglo XXI. En pocos países privilegiados se ejerce a plenitud.

            De ello se habla constantemente, se emiten informes nacionales e internacionales, se aplican parámetros, se realizan denuncias, se marcha por calles y plazas. El mes de mayo es particularmente dedicado a la Libertad de Prensa, tanto a nivel internacional (3 de mayo) como a nivel nacional (10 de mayo). Todo eso está bien, ayuda a la comunidad.

            Sin embargo, ese derecho, como sucede con otros, está complementado con el ejercicio de la responsabilidad. La libertad de prensa supone el acceso a los medios de comunicación masiva, a la repetición de las palabras con ecos infinitos. El acceso a esos espacios permite al mismo tiempo acceder o, al menos, conectarse con el poder, principalmente el poder político.

Por eso, no se trata solamente de asegurar que tu libertad termina donde empieza la del otro. Es imprescindible ejercer ese derecho con plena responsabilidad. “Yo me hago responsable de lo que digo, de lo que publico”.

            Periodismo y poder, poder y periodismo recorren muchas veces por las mismas avenidas. Es obligación del comunicador no entremezclar los roles. Ello en ningún caso supone dejar de tener un pensamiento propio, una preferencia ideológica o una relación simbólica.

            El gran peligro, la gran tentación es cuando esa intimidad se convierte en un uso inadecuado; esas experiencias afectan la credibilidad del periodista, el prestigio de su medio de comunicación y la confianza de la ciudadanía en su mensaje.

            En el último tiempo, como acertadamente discuten profesores y analistas de la comunicación, el ejercicio del periodismo está contaminado con la influencia malsana de los partidos políticos y de organizaciones del llamado Socialismo Siglo XXI. El chavismo venezolano sepultó al mejor periodismo de ese país; el kirchnerismo no soporta las voces que no respalden sus decisiones.

            En Bolivia, la historia es penosa. No es una novedad la intromisión de la política y del poder en los medios de comunicación. El mal ejemplo está en la instrumentalización (seguramente consciente) que el Movimiento al Socialismo logra en la prensa, al punto de anular al menos uno o dos periódicos en cada departamento, los cuales se han convertido simplemente en voceros oficialistas. La epidemia es peor en la radio y fatal en canales de televisión y en determinados programas, principalmente de “opinión”.

            Varias entrevistas a ministros o a voceros oficiales parecen simplemente tongo, donde el (no) periodista se limita a preguntar lo que quiere responder su visitante. Un caso extremo y a la vez ilustrativo es el episodio de la difusión de un documento interno de la UIF. ¿Acaso no es obligación del medio y del comunicador analizar por qué y para qué le llega un informe no público? ¿A quién beneficia su difusión? ¿A qué intereses sirve? ¿Ayuda al Bien Común?

            Los maestros como Huáscar Cajías, José Gramunt, Pedro Rivero Mercado enseñaban el cuidado que todo medio de comunicación, comenzando por el director, tienen que precautelar cuando reciben una denuncia sin autor identificable.

No es cierto que el periodismo de investigación se lance a difundir lo primero que le llega. Eso no sucedió en el caso “Watergate”, como algunos despistados quieren hacer creer. Tampoco cabe acá la protección de la fuente de información.

            Mas bien parece que el medio, el periodista sabe de dónde le llegan esas “exclusivas” y las publica sin medir el daño innecesario que hace a familias enteras. Son formas opacas para utilizar a medios y a personas con objetivos nefastos, como atacar a ciudadanos que se prestaron dinero de un banco, así sean sumas millonarias.

A través de determinados apellidos y de empresas se abre otro frente de acoso a la sociedad cruceña. ¿Qué pasaría con la ya deteriorada seguridad del sistema financiero si se ventilaran los ahorros de los ciudadanos? Una cosa son los posibles delitos de un banco y otra cosa son sus clientes.

            Autoridades y periodistas pueden aprender cómo manejó el equipo de Jacques Trigo Laubiere el caso de bancos privados en situaciones similares, poco después de los acuerdos de Basilea. El objetivo fue indagar el hecho, sin fijarse si las personas eran amigas o parientes. Los resultados finales de las investigaciones se difundieron de forma transparente y completa, después del análisis profundo y con el descargo correspondiente.

            Fueron a la cárcel los responsables ejecutivos y no se escarbó en las cuentas de los clientes, salvo en aquello que estaba fuera de la ley. Trigo fue posteriormente invitado a escribir y dar conferencias internacionales sobre su impecable trabajo. La prensa de esa época cumplió su rol de informar con libertad, oportunamente y sin ser usada por políticos de turno.

viernes, 9 de junio de 2023

PETER LEWY, LIBRERO

 

            Ha muerto Peter Lewy Schuftan, el último de los libreros que conocí desde mi ya lejana adolescencia. Regalaba su tiempo y su sabiduría para aconsejar una lectura, un autor, un tema. Era una enciclopedia con dos pies y se propuso, entre sus muchas ocupaciones y oficios, alentar en Bolivia el gusto por el libro, ese “junco donde cabe el infinito”, como apunta Irene Vallejo.

            Nació en 1943 en Chulumani, el sur yungueño de La Paz. Eran los momentos más dramáticos de la Segunda Guerra Mundial y de la expansión del nazismo en Europa y en la región, incluso en Bolivia donde un golpe de estado llevó hasta Palacio a las corrientes nacionalistas teñidas de antisemitismo y fascismo.

            A Bolivia migraron cantidad de familias de origen judío amparadas por una política oficial y por gestiones de otros judíos ya radicados en el país como Mauricio Hoschild, como relató con detalle hace varios lustros el historiador León Bieber, descendiente de uno de esos clanes. Buena parte de ellas pertenecían al mundo intelectual o académico, como lo reconstruye otra historiadora, Clara López.

            Por una visión errada, se trasladó a esos migrantes al área rural o provincial, donde poco podían contribuir y donde era difícil convivir. Incluso en Chulumani, que por esos años era una próspera localidad multinacional, incluyendo a Dante Salvietti, el italiano que descubrió ahí el poder refrescante de la papaya.

            En las ciudades, estos recién llegados y otros que arribaron atraídos por las minas fundaron instituciones ligadas al deporte, a la cultura y a las ciencias, como el planetario. Entre esas herencias están las librerías. El poeta Gert Conitzer vendía textos puerta por puerta. El extraordinario Werner Guttentag abrió “Los Amigos del Libro”, además de editar obras de autores bolivianos y alentar con sus propios fondos un premio literario.

            Peter Lewy escribía a la vez que alentaba la lectura, aún en épocas oscuras como durante las dictaduras militares. Era entusiasta promotor de tener en el país ferias del libro como ya existían en Frankfurt, Buenos Aires, Bogotá o Guadalajara. No era tarea sencilla, incluso había oposición entre notables vendedores de libros en otros espacios, como el recordado Antonio Paredes Candia.

            De salto en salto quedó organizada la Feria del Libro de La Paz. Lewy se daba tiempo para escuchar a los jóvenes que buscaban autores que apenas se conocían en el país o títulos que traían los viajeros. Más tarde se trasladó a Santa Cruz de la Sierra donde abrió una librería ya legendaria, enfrentando todos los obstáculos que ya se conocen. Igualmente alentó la importancia de crear una feria para difundir el pensamiento y no solamente la riqueza o las empresas.

            Aunque comparto con él un porcentaje de sangre jacobina (no sefardita como decían mis abuelas, sino asquenazí), no coincidimos en nuestra mirada a los sucesivos regímenes israelitas y su política contra los derechos de los palestinos.

            En cambio, resultamos parientes políticos por la segunda esposa de mi abuelo, la beniana Mercedes. Peter y su familia conocían el país profundo, leían todo lo que podían sobre las obras escritas por bolivianos desde las fronteras o en medio de los edificios.

            También conocía y compartía los textos más destacados que se publicaban en América Latina y en otros idiomas. Así fue reconocido con diferentes distinciones y nombramientos en importantes organismos locales, nacionales e internacionales. Será muy difícil encontrar en las nuevas generaciones otro librero como Peter Lewy Schuftan.

martes, 6 de junio de 2023

DE AUTEROS A MONRREROS

 

            Esperé todo el mes para conocer los resultados de la investigación sobre el vehículo robado a una ciudadana chilena en su país y entregado en La Paz como halago presidencial a una organización social relacionada con el Movimiento al Socialismo.

            Busqué la anunciada aclaración de la sonriente ministra de la Presidencia María Nela Prada, mientras posaba junto al primer mandatario del Estado Plurinacional de Bolivia Lic. Luis Arce Catacora, ambos protagonistas del festejo con el objeto en cuestión.

            ¡¡Ilusa!!

            Hasta este miércoles 31, fin de mayo, no existe el resultado de la indagación sobre el origen y recorrido del automóvil y cómo llegó a las manos de Prada. Por lo menos, no fue publicado. En cambio, a medida que pasan los días, a través de diferentes mecanismos se denuncia que otros autos robados están en manos de autoridades.

            Al punto que el secretario de comunicación de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, Omar Ramírez, confirmó que su entidad recibió cinco vehículos robados, pero que nadie sabía en manos (o pies) de qué dirigentes quedaron. “Estos vehículos prácticamente no tenían ningún documento, no sé si es una forma de engañar a los movimientos sociales”, declaró a la prensa.

            La noticia recorrió los titulares de los medios internacionales y más de un lector se habrá reído del presidente boliviano. El anterior vicepresidente, Álvaro García Linera, felicitaba a los pobladores que adquirían vehículos de contrabando; “su herramienta de trabajo” en vez de llamas o mulas. Ese argumento es usado por otros representantes del MAS para compartir chutos.

            Repartir autos de origen oscuro fue una idea de Juan Ramón Quintana en 2018. Cientos de esas “herramientas” salieron del principal edificio del poder político boliviano. A poco de ser posesionado, Arce comenzó a regalar vehículos chutos (32 desde enero 2021), a “ponchos rojos”, a “interculturales” y a otros “pobres”.

            La primera pregunta, obvia para el resto de los bolivianos que no son del MAS, es por qué un presidente dona edificios, hoteles, autos, viajes y otros obsequios a grupos masistas y a individuos llamados “dirigentes”. Estas dádivas están especialmente rechazadas en las convenciones internacionales contra la corrupción desde 1997. El audaz ministro Iván Lima podría enterarse de ello.

            La segunda cuestión es aún más grave. ¿Cómo es posible que un esquema de funcionarios en distintas reparticiones del más alto nivel no cuide la imagen del presidente Arce? ¿Quién puede asegurar que él y Prada no conocían el origen del auto? ¿Ninguno leyó las noticias de voceros chilenos mostrando cómo llegan a Bolivia los autos robados?

            “Es por demás vergonzoso” escribió un dirigente de la cámara de empresas aduaneras. Existen circulando por el país entre 450 mil a 500 mil vehículos sin placas. Algunas investigaciones periodísticas revelan las redes de auteros en complicidad con militares de diferente graduación en las fronteras (Chile y Brasil) y luego con policías, sobre todo en las trancas.

            Existen espacios territoriales donde la mayoría de los vehículos es de contrabando, sean robados, sean pagos oscuros, sean internados por chuteros. Curiosamente, esos son los pueblos del circuito coca cocaína. El parlamentario masista José Rengel Terrazas fue denunciado por girar ¡51 millones de dólares! a bancos externos (incluyendo en Costa de Marfil) y poseer 44 inmuebles. Su principal negocio estaría en la importación de chutos. Por supuesto que no está detenido ni su caso le interesa al Procurador.

            Los dueños de esos cientos de miles de autos indocumentados no pagan impuestos; es más exigen ser reconocidos como legales. Lo increíble es que cargan gasolina, gas o diésel en cualquier estación y pasan inspecciones y controles. Cada vez avanzan más, de Challapata a Oruro, de ahí a El Alto, ahora en el centro paceño y este mes hasta la propia Plaza Murillo.

            Con una política seria, el Estado se ahorraría inmediatamente cantidad de carburantes, cada vez más escasos. El Ministerio de la Presidencia debería anular el decreto que le permite repartir objetos relacionados con el hampa.

            Por el momento, el panorama empeora. Las noticias abren la duda. No solamente los auteros capturan al Estado. No son casos aislados de corrupción. Es una tramoya que alberga todo tipo de delitos de alta gama. En la cima, la sospecha de extraños suicidios, de crímenes que se parecen peligrosamente a la cadena de muertes de 1969.

 

 

viernes, 26 de mayo de 2023

DEL TERRORISMO CALLEJERO AL TERRORISMO DE ESTADO

 

            La biografía del grupo armado peronista “Montoneros” está llena de episodios sangrientos, desde el asesinato del general Pedro Aramburo hasta masacres como las del comedor donde acudían policías y parroquianos con más de 20 muertos y más de 100 heridos. Sin embargo, estos hechos se difunden como “heroicos”, a diferencia de condenas a similares atentados cometidos desde el fascismo.

            Un nombre sale frecuentemente como autor intelectual y material: Mario Eduardo Firmenich (Buenos Aires, 1948), de quien incluso se duda dónde realmente militaba y a quiénes servía con su visión terrorista. Aunque se cuenta que su rebeldía comenzó al visitar los barrios pobres con el padre Mojica, también se cuenta que ese sacerdote fue asesinado por los propios “Montoneros” en 1974.

            Las actividades terroristas del grupo, paradójicamente, aceleraron la caída del gobierno democrático también peronista en 1976. Su extremo se tocaba sutilmente con el terrorismo de la Triple A, igualmente de origen peronista. Actualmente los grupos de choque de la “Cámpora”, liderados por el hijo de los Kirchner, consideran héroes a los “Montoneros” y especialmente a Firmenich, el más violento.

            Cuando los “Montoneros” comenzaron a enfrentar al “establishment” denunciando las desigualdades sociales, Argentina tenía una amplísima capa media con alto poder adquisitivo y 4% de pobreza. Actualmente, la pobreza alcanza en Argentina al 40% y la clase media agoniza.

            Firmenich fue juzgado y condenado a 30 años de cárcel, pero Carlos Menem -neoliberal, pero también peronista- lo indultó junto a otros terroristas. La prensa señaló que los “Montoneros” financiaron su campaña electoral. Aunque varios exguerrilleros se adecuaron a la vida política en democracia, otros se acomodaron en la izquierda “caviar”.

            Hace unas semanas, la investigación de dos medios digitales nicaragüenses demostró que Mario Firmenich es asesor de Daniel Ortega con un salario que bordea los 4.000 dólares americanos, vivienda de lujo, además de otros beneficios. Jennifet Ortiz y Leonardo Olivas, entre otros jóvenes que aún se atreven a denunciar la dictadura Ortega Murillo, reconstruyeron los negros lazos que unen a “La Orga” y los sandinistas.

            Los argentinos obtuvieron 60 millones de dólares del secuestro más caro del mundo y depositaron ese dinero en Cuba (la historia de esa fortuna es otro tema, digno de las feroces transnacionales). Parte se entregaba al Frente Sandinista, como lo detalla en su libro Humberto Ortega. (También Pablo Escobar ayudó con cocaína y dólares al primer gobierno de Ortega).

            Daniel y Rosario tienen deuda con Firmenich y le han entregado una buena tabla para que viva cómodamente sus 75 años. Fue “veedor” en las últimas elecciones, cuando se apresaron a los otros candidatos. Ahora aparece como funcionario a sueldo. En estos últimos meses, la dictadura de los somocistas orteguistas ha apretado los niveles de persecución al punto de llenar las cárceles, prohibir las procesiones católicas, cerrar la Cruz Roja, cancelar relaciones diplomáticas con la Unión Europea, expatriar a sus mejores intelectuales.

            Mientras, el gobierno de Alberto Fernández mantiene una relación amistosa con el régimen nicaragüense, Nicolás Maduro los felicita, Luis Ignacio da Silva se queda callado, Manuel López Obrador mira a otro lado y Luis Arce Catacora los abraza. Solamente Gabriel Boric condenó con palabras claras a este gobierno que ha instalado el terrorismo de estado.

            En La Paz, el embajador de ese país ocupa una hermosa casona en uno de los barrios más caros de la Zona Sur (obvio) y aparece frecuentemente en actos oficiales.

            La Cancillería mantiene su sumisión a los criterios que llegan de los nuevos amos. Este es el actual cambalache de la política latinoamericana que enriquece -como pocas veces- a un puñado de funcionarios y empresarios y revienta de hambre y exilio a la mayoría de los ciudadanos.

           

           

 

martes, 23 de mayo de 2023

TURISMO PARA LA TERCERA EDAD

 

            Hace algún tiempo constaté que mis canas no son solamente un adorno coqueto sino la expresión del paso lento y sin pausa de los inviernos que se cumplen inexorablemente. Más aún durante la pandemia. Ya no estoy dispuesta a viajar a cualquier parte y de cualquier manera. Pese a ello, quiero seguir como visitante afortunada de la belleza natural que ofrece Bolivia (todavía). A pesar de que el mundo no quiera, insisto, como diría Rafael Barret. No hay cansancio ni pretexto cuando se abre la posibilidad de preparar maletas.

            Finalmente aparecen nuevas ofertas turísticas para los menos jóvenes. Suficiente tener un mínimo de condiciones  físicas y una dieta abierta para nuevos sabores y experiencias. La exigencia va por otro lado: llegar a un alojamiento limpio, ojala con buen colchón y buenas almohadas, buena ducha con agua caliente. ¡Delicioso y completo desayuno con panes distintos, frutas, embutidos, jugos, bollería local! Cuando además hay mimos con cafecito de cortesía, mate al atardecer, botella de agua en la habitación, dulces masitas, es posible ser feliz.

            En esta temporada regresé al Ecolodge “La Estancia” en la Isla del Sol, un lujo con precios accesibles. Conté la travesía épica en el festival de la vendimia en Camargo y Villa Abecia. Ahora partí al otro extremo,  al este, a las estribaciones de las serranías, los bosques secos, otros ríos y no lagos, otros montes no nevados, otros cultivos, más calientes y más diversos tonos en la floresta. Otras gentes, otros colores, otros bailes, otros dichos, más arroz que papa, más charque que trucha, más chicha de maíz que vino tinto. Al fondo, la misma bandera con su rojo, amarillo y verde.

            Conocí la experiencia de una Ruta que se llama “Saborearte Chiquitos” que une iniciativas públicas locales con el entusiasmo de hoteleros, como la “Villa Chiquitana”, gastronómicos, artesanos, mascareros, la academia, expertos en arte colonial. Esta Ruta está abierta todo el año en San José de Chiquitos, a pocas horas desde Santa Cruz de la Sierra.

En la plaza principal de la población hay un menú variado y garantizado, desde locro de gallina criolla a milanesa napolitana, silpalcho o majadito, arroz con leche o gelatina de pata. Ahí es posible entrar al conjunto misional donde una guía de origen potosino explica la historia para que entienda hasta el menos avispado. La iglesia y su frontis es un ejemplar famoso de los templos chiquitanos. El CEPAD organizó un nuevo museo para aprender mejor dónde y cómo empezó la historia cruceña, sus diferencias y complementariedades con el resto del país.

            El visitante puede preparar su propio pan de arroz o empanadita de queso en horno de barro o pintar la máscara del abuelo o encargar un vestido con sello indígena y a la vez moderno. Hay baile con los miembros del cabildo indígena en la “Casa del Bastón”.

            Las caminatas por el Parque Nacional Histórico Santa Cruz la Vieja no demandan mayor esfuerzo. También es posible recorrer senderos, pasear en bicicleta, ir a la piscina.

            Es importante que las agencias de turismo, las propias alcaldías, organicen estas ofertas para los jubilados, los llamados adultos mayores, como existen en tantas otras partes del mundo y también en Sudamérica. Estos territorios y sus habitantes son las trincheras que quedan  para confiar en el país y en sus posibilidades. No ocupan titulares ni muchos espacios en los medios, pero son las noticias inolvidables