Mayo está consagrado a la reflexión sobre la libertad de expresión en el mundo y especialmente en Bolivia, donde cada 10 de mayo se recuerda el Día del Periodista, conmemoración anual del ejercicio de una profesión de servicio a la comunidad que, por buscar la verdad, es perseguida, silenciada y asesinada.
El 3 de
mayo es el Día Mundial de la Libertad de Prensa proclamado por la Asamblea
General de las Naciones Unidas en 1993 para evaluar la situación de la prensa
mundial y rendir homenaje a los reporteros caídos en el cumplimiento de su
trabajo
El 10 de
mayo se remonta al fusilamiento del periodista Cirilo Barragán ordenado por
Mariano Melgarejo en 1865. El presidente Germán Busch, quien -paradójicamente,
golpeó personalmente a un escritor por no gustar de sus crónicas- reconoció los
derechos laborales a los periodistas. En 1953, otro régimen que clausuró
periódicos oficializó el Día del Periodista.
Este
2026 es especial para la memoria de los periodistas bolivianos porque se cumplen
los 200 años de la primera constitución de la República, en la cual se consagró
el derecho a la libertad de prensa.
A nivel
mundial, una vez más, el Estado de Israel es el responsable de la mayor
cantidad de periodistas asesinados en el ejercicio de su profesión. Donde
llegan las tropas israelíes se mata a periodistas. Cerca de 27 reporteros
fueron ajusticiados en el Líbano en el marco de la invasión regional.
Reporteros
sin Frontera (RSF) denunció la muerte de Amal Khalil, conocida como la
“reportera del sur”. Su vehículo fue atacado y, cuando logró refugiarse en un
edificio, todo el lugar fue bombardeado. RSF pidió al gobierno de Benjamín
Netanyahu que permitiese el auxilio de los servicios de emergencia, pero el
ejército impidió que la atiendan. RSF lamentó la total impunidad con la que
actúa Israel en lo que ya es una masacre sistemática contra periodistas en Gaza,
Líbano, Cisjordania.
Otra
víctima fue Alí Shoaib, asesinado junto a otros dos profesionales en un
bombardeo israelí. Como siempre, el Estado judío justificó las muertes acusando
a las víctimas de “terroristas”. CNN mostró el video donde se ametralla al
vehículo. Ese equipo también fue cercado por grabar escenas de la violencia de
colonos ilegales contra pobladores palestinos; durísimas imágenes que es
difícil digerir.
El
Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) condenó el ataque, cuyos
detalles está investigando. CPJ señaló que “los periodistas no son objetivos
legítimos, independientemente del medio para el que trabajen. Hemos visto un
patrón inquietante en esta guerra y en las décadas anteriores. Israel acusa a
periodistas de ser combatientes activos y terroristas sin aportar pruebas
creíbles.”
Los
hermanos periodistas Fátima y Mohanmad Ftouni murieron en otra acción. La
presidencia libanesa calificó el ataque de “crimen fragante”: “Una vez más, la
agresión israelí está violando las reglas básicas del derecho internacional, el
derecho internacional humanitario y las leyes de la guerra, al atacar a
reporteros de prensa, que en última instancia son civiles que cumplen un deber
profesional”. Líbano presentará su queja ante Naciones Unidad por ser un
“crimen de guerra deliberado de Israel contra los medios y la misión del
periodismo”.
El padre
de los hermanos declaró: “Como su padre, mantengo la cabeza en alto. Los ojos
se llenan de lágrimas, el corazón duele y la marcha continúa. No nos damos por
vencidos ni nos derrumbamos. No”.
El
chaleco azul con las letras grandes: “PRESS” debería ser respetado por las
partes en conflicto. En cambio, para el gobierno genocida de Tel Aviv es un
aviso para asesinatos selectivos. El País de España informó que Israel asesinó
a 260 periodistas en Gaza, Líbano, Yemen e Irán. Los dos últimos años han sido
los más letales para el ejercicio del periodismo en el mundo, desde que hay
registro. Israel es responsable del 70% de esas muertes.
Existe
una nueva palabra: “periodisticidio”, inventada por el presentador de la BBC John
Simpson. Cada día, un reportero en esas regiones sale a trabajar consciente de
que puede ser el último día de su vida, o la de sus familiares, porque el
ejército israelí también mata a las familias- bebés incluidos- de los reporteros.
Cuando
Israel perpetuó la Nakba para apoderarse de las casas, aldeas y territorios
palestinos, que se conmemora cada 15 de mayo, intentó evitar la presencia de la
prensa independiente. Invitó a amigos de las corporaciones de Hollywood para
hacer creer que era un “ejército moral”; que los 700.000 palestinos se
marchaban por su propia voluntad. Al judío que se atrevió a denunciar la
limpieza étnica en Tantura lo enterraron en vida, a él y a su familia y
retiraron todos sus escritos. Sobre las fosas clandestinas construyeron kibutz
y centros recreativos.
La
llegada de celulares capaces de transmitir imágenes en vivo y de cadenas
televisivas árabes con alcance mundial cambió la perspectiva. Actualmente el
mundo sabe que Israel asesina a civiles y a periodistas y a los testigos.
León XIV
difundió su preocupación por la situación de la prensa en el mundo. Denunció la
vulneración a la libertad de la prensa y recordó a esos reporteros asesinados.
En
Bolivia, este 10 de mayo se celebraron actos institucionales y sociales en un
primer año sin hostigamiento a la prensa. Sin embargo, una vez más no se tocó el tema de
los colegas palestinos asesinados. Indiferencia total.